EU prohíbe que las empresas de ‘tecnología avanzada’ construyan instalaciones en China
La secretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo, señala que el plan pretende 'garantizar que aquellos que reciban fondos de CHIPS no puedan comprometer la seguridad nacional'. Foto: Kevin Lamarque/Reuters

Las empresas tecnológicas estadounidenses que reciban fondos del gobierno tendrán prohibido construir “instalaciones de tecnología avanzada” en China durante una década, anunció el gobierno de Joe Biden, al tiempo que describió sus planes para aumentar la producción nacional de semiconductores.

Esta condición forma parte del plan del gobierno de Estados Unidos de casi 53 mil millones de dólares para aumentar la fabricación de chips semiconductores –el “cerebro” de todos los aparatos electrónicos, desde automóviles hasta electrodomésticos–, que se fabrican mayoritariamente en Asia.

La Ley Chips y Ciencia de Estados Unidos (CHIPS), aprobada por el Congreso en agosto, forma parte de la respuesta estadounidense a la larga disputa tecnológica que mantienen Washington y Beijing, dado que las empresas estadounidenses exigen un mayor apoyo gubernamental para disminuir la dependencia de los componentes producidos en las fábricas chinas.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos indicó que para el próximo mes de febrero espera comenzar a recibir solicitudes de subvenciones gubernamentales para semiconductores que ascienden a 39 mil millones de dólares para la construcción de nuevas instalaciones de producción en Estados Unidos. El plan también otorgará un crédito fiscal sobre la inversión del 25% para las plantas de producción de chips, cuya construcción comience a partir de 2023.

“También vamos a implementar las medidas de protección para garantizar que quienes reciban fondos de CHIPS no puedan comprometer la seguridad nacional”, señaló la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo. “No tienen permitido utilizar este dinero para invertir en China; no pueden desarrollar tecnologías de vanguardia en China; no pueden enviar tecnología de última generación al extranjero”.

En la actualidad, Estados Unidos solo produce alrededor del 10% del suministro mundial de semiconductores; la mayoría de los chips son producidos en fábricas de Taiwán y Corea del Sur.

La escasez mundial de chips informáticos, provocada por la pandemia de coronavirus, ha ocasionado grandes retrasos de producción a las empresas automotrices de Reino Unido y de otros países, así como a las empresas tecnológicas y a otros fabricantes.

Además, el sector ha adquirido un mayor protagonismo geopolítico debido a que China ha comenzado a imponerse en la escena mundial bajo el mandato de su presidente, Xi Jinping, incluso amenazando a Taiwán.

Esta circunstancia ha propiciado la inversión y la expansión de la producción de semiconductores en Estados Unidos, así como en Japón y la Unión Europea.

“Estos fondos pretenden ayudar a las empresas a maximizar la escala de sus proyectos. Vamos a impulsar a las empresas para que sean más grandes y más audaces”, explicó Raimondo. “Vamos a negociar estos acuerdos uno por uno”, añadió, señalando que las empresas que reciban los fondos del Gobierno tendrán que “demostrarnos que el dinero es absolutamente necesario para realizar estas inversiones”.

La Ley CHIPS asigna un total de 280 mil millones de dólares a la producción e investigación de alta tecnología, y está diseñada para aumentar la competitividad de Estados Unidos frente a China.

La embajada de China en Washington se opuso anteriormente al proyecto de ley, alegando que evocaba una “mentalidad de guerra fría”.

Las medidas enérgicas de Estados Unidos contra la venta de tecnología a China ya han comenzado a tener un impacto, ya que el diseñador de chips estadounidense Nvidia reveló la semana pasada que las autoridades estadounidenses le pidieron que dejara de exportar a China dos de sus mejores chips para computadoras utilizados en trabajos de inteligencia artificial.

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