Prohíben a una delegación china asistir a la capilla ardiente de la reina Isabel II
Miembros de la sociedad pasan delante del ataúd de la reina Isabel II. Foto: Danny Lawson/AP

El presidente de la Cámara de los Comunes prohibió a una delegación china entrar al recinto parlamentario para presentar sus respetos a la reina Isabel II mientras yace en capilla ardiente en Westminster Hall, sin embargo, es posible que la prohibición no incluya al vicepresidente del país.

La delegación que acompaña al vicepresidente chino, Wang Qishan, tiene prohibida la entrada debido a que China sancionó a siete parlamentarios británicos por difundir mentiras y desinformación.

El vicepresidente volará 8 mil kilómetros desde Beijing para asistir al funeral de la reina Isabel II, y la decisión del presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, fue tomada con independencia del palacio. Él es el responsable de Westminster Hall, lugar donde se encuentra el ataúd de la monarca. La oficina del presidente de los Comunes se negó en un principio a realizar comentarios, alegando que se trataba de una cuestión de seguridad.

Al embajador de China en Londres, Zheng Zeguang, se le prohibió la entrada al recinto hace un año, en una disputa que se originó por las denuncias de Reino Unido de que las autoridades chinas han reprimido los derechos de los musulmanes uigures que viven en la provincia de Xinjiang. En aquel momento, Hoyle indicó que se mantendría la prohibición impuesta al embajador mientras se mantuvieran las sanciones impuestas a los parlamentarios británicos.

La embajada china respondió a la exclusión del embajador señalando que “la despreciable y cobarde acción de ciertos individuos del parlamento británico de obstruir los intercambios normales y la cooperación entre China y Reino Unido en aras de beneficios políticos personales está en contra de los deseos y es perjudicial para los intereses de los ciudadanos de ambos países”.

Los jefes de Estado que visitan Londres con motivo del funeral fueron invitados en grupo a asistir al acto de capilla ardiente en Westminster Hall, previo al servicio religioso del lunes, y a firmar un libro de condolencias en Lancaster House.

En marzo de 2021, Reino Unido impuso sanciones a cuatro altos funcionarios y a la Oficina de Seguridad Pública del Cuerpo de Producción y Construcción de Xinjiang debido a graves abusos cometidos contra los derechos humanos. China impuso entonces sus represalias a un grupo de parlamentarios y académicos.

Tim Loughton, uno de los parlamentarios conservadores sancionados por Beijing, comentó que nunca se debería haber hecho la invitación a China en primer lugar. “No estamos hablando de alguien que ha cometido una indiscreción menor. China es un país peligroso”, dijo.

Loughton envió una carta al presidente de la Cámara de los Comunes conjuntamente con el exlíder conservador Sir Iain Duncan Smith, la parlamentaria laborista Lady Kennedy y el parlamentario independiente Lord Alton. Alegaron que “sería completamente inapropiado que cualquier representante del gobierno chino pudiera entrar al Palacio de Westminster”.

Benedict Rogers, cofundador de la organización Hong Kong Watch, señaló: “China es un régimen que se suma a Rusia, Bielorrusia y Myanmar, que ya no fueron invitados debido a sus abusos contra los derechos humanos”.

Sugirió que “la decisión puede ser un legado de la retórica del gobierno anterior y comentó que China estaba en la lista de invitados del Ministerio de Relaciones Exteriores porque a nadie se le ocurrió cambiarla”.

El presidente Xi, en su mensaje de condolencia dirigido a la monarquía británica, dijo: “Concedo gran importancia al desarrollo de las relaciones entre China y Reino Unido y estoy dispuesto a trabajar con el rey Carlos III, considerando el 50º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de embajadores entre los dos países como una oportunidad, para promover el desarrollo sólido y estable de las relaciones bilaterales para beneficio de los dos países y los dos pueblos”.

En una señal de que los chinos comprenden la importancia del protocolo diplomático, el presidente Xi dejó claro que no se podía reunir con la Santa Sede durante la breve visita de Estado que el líder chino realizó el miércoles a Kazajistán. China le había comunicado al Vaticano que no había tiempo.