Cientos de profesores de yoga denuncian a lululemon por sus fábricas de carbón
Cientos de profesores y estudiantes de yoga de 28 países firmaron una carta abierta en la que piden a lululemon que sus productos provengan de fábricas que utilicen energías renovables. Foto: James D Morgan/Getty Images

El slogan de la empresa es “Be Human, Be Well, and Be Planet”, un ideal coherente con el mundo del yoga, en el que la megamarca de ropa deportiva lululemon tuvo sus comienzos.

“Estamos profundamente conectados con nosotros mismos, con los demás y con nuestro planeta; cada parte realza la otra”, señala la empresa con sede en Canadá en su página web sobre sustentabilidad.

Sin embargo, ahora una campaña contra el cambio climático tiene como objetivo a lululemon, señalando que la dependencia de la marca a las fábricas de carbón en Asia no es coherente con su imagen pública.

Hasta la fecha, 477 profesores de yoga y más de 500 estudiantes de yoga de 28 países han firmado una carta abierta en la que piden a lululemon que sus productos procedan de fábricas que utilicen energías renovables.

“Quemar carbón para producir sudaderas con gorro y pantalones de cintura alta ‘Hotty Hot’ es inaceptable”, comenta un profesor de yoga.

“La contaminación derivada de la producción de las prendas de lululemon es una amenaza tanto para la salud humana como para el cambio climático”, escribe otro.

Entre los profesores de yoga que han firmado la carta se encuentran embajadores actuales y exembajadores que han ayudado a la empresa a convertirse en un gigante de miles de millones de dólares al año dirigiendo clases públicas dentro de las tiendas lululemon.

No obstante, el contraste entre la marca y la ética de la empresa, así como su uso del carbón que pone en peligro vidas y provoca la crisis climática, es lo que la ha convertido en un objetivo principal.

“Realmente destacan por la enorme desconexión que existe entre lo que dicen valorar y lo que hacen”, señaló Laura Kelly, jefa de campañas de Action Speaks Louder, organización que impulsa la campaña junto con la organización Stand.earth, con sede en Norteamérica.

“Casi la mitad de la energía que hace funcionar las fábricas de lululemon procede del carbón. Pero sería difícil encontrar una empresa que diga que es más ética”.

“En vista de la influencia de lululemon en el mercado, es importante que las personas que compran su ropa entiendan estas dos caras. El negocio fue construido mediante un enfoque de base para su comercialización y eso lo fundaron en la comunidad del yoga”.

Profesores de yoga de Estados Unidos, Europa, Reino Unido y Australia figuran entre los firmantes de la carta abierta. El profesor de yoga del sur de Australia y actual embajador de lululemon, Prasanna Djukanovic, se encuentra entre ellos.

Djukanovic comentó: “Los profesores y alumnos de yoga se ponen del lado del planeta de forma consciente. Lululemon debe liderar la respuesta a la crisis climática y reducir el daño que están causando sus productos”.

Lululemon tiene el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los establecimientos que posee y gestiona en un 60% para el año 2030.

Según las declaraciones que presentó el año pasado a la CDP –una organización que permite que las empresas registren detalles sobre sus objetivos climáticos–, lululemon fue responsable de la emisión de 20 mil 374 toneladas de CO2 equivalente mediante actividades que podía controlar de manera directa.

Sin embargo, estas emisiones se vieron superadas por las 381 mil 797 toneladas de CO2e procedentes de la cadena de suministro de la empresa, conocidas como emisiones de Alcance 3.

La empresa tiene el objetivo de reducir estas emisiones por cada dólar de ingresos en un 60% para el año 2030, lo que significa que aunque las emisiones por dólar pueden disminuir, si los ingresos aumentan, entonces las emisiones reales podrían aumentar.

Un informe de la empresa sobre su impacto social y medioambiental publicado esta semana indicó que sus emisiones por dólar aumentaron un 4% desde 2018.

A principios de este mes, la empresa informó que preveía unos ingresos netos de unos 7 mil 900 millones de dólares para este año, con un crecimiento anual de los ingresos de alrededor del 26%. La empresa afirma que su objetivo es duplicar sus ingresos entre 2021 y 2026.

La empresa indicó a la CDP que la mayoría de sus proveedores en las fábricas de telas se encontraban en Taiwán y China “donde la electricidad y la energía son caras y se basan principalmente en los combustibles fósiles”, escribió la empresa.

“Los proveedores de materias primas, en general, son mayores consumidores de energía en comparación con los proveedores de productos finales, debido al uso de vapor y agua caliente en los procesos de teñido”, se indicó en el escrito.

La empresa, que emplea a 29 mil personas directamente y tiene 240 mil personas trabajando para sus proveedores, indicó a la CDP que puso en marcha iniciativas piloto centradas en la eficiencia energética, y señaló que “también existen oportunidades para que nuestros proveedores de materias primas cambien el carbón por el gas natural, la biomasa y/o la electricidad renovable (por ejemplo, la energía solar in situ)”.

Good on You –una organización que califica a las marcas de ropa con base en su impacto ambiental y social– también indica que las políticas y prácticas de lululemon “no son lo suficientemente buenas”.

En 2019, la empresa inició una investigación después de que las trabajadoras de una fábrica en Bangladesh denunciaran que las golpeaban, las obligaban a trabajar horas extras y les pagaban una cantidad menor en un mes que el precio de un par de leggings.

En un comunicado, la empresa indicó que estaba centrada en ayudar a “crear una industria de la confección que sea sustentable y que aborde las graves implicaciones del cambio climático a través de objetivos y estrategias que incluyen una rápida transición hacia la energía renovable y la eficiencia energética”.

El informe de la empresa publicado esta semana era una muestra de la transparencia de la empresa en cuanto al logro de sus objetivos, según el comunicado. La empresa estaba abasteciendo sus propias operaciones con energía 100% renovable y había reducido las emisiones en un 82% en sus propias operaciones.

El comunicado añadió: “Sabemos que la mayor parte del impacto se encuentra en el Alcance 3 (emisiones de gases de efecto invernadero), incluidas las cadenas de suministro de la industria, y nos comprometemos a seguir innovando en toda la cadena de suministro y a trabajar activamente con socios de la industria para formar parte de la solución”.

“Como miembros de la Carta de la Industria de la Moda para la Acción Climática de la ONU y patrocinadores fundadores del Fondo Climático de la Moda dirigido por el Apparel Impact Institute, estamos trabajando para acelerar la acción climática colectiva dentro de nuestra industria. También somos miembros de grupos de trabajo que colaboran con determinados proveedores para eliminar cualquier uso directo del carbón, entre otras iniciativas que impulsan la transición a las energías renovables”.