Los trabajadores de estadios de la Copa Mundial de Qatar trabajan entre deudas y miseria
Un trabajador cuida el césped del estadio Al Bayt en Qatar, donde Inglaterra jugará su partido de primera ronda de la Copa Mundial contra Estados Unidos. Foto: Pete Pattisson/The Guardian

Cuando la selección inglesa llegue al estadio Al Bayt para jugar su partido contra Estados Unidos dentro de poco más de dos meses, será recibida por un asombroso recinto de 60 mil asientos construido en forma de tienda nómada.

El estadio, posiblemente el mejor de Qatar, será la sede de los partidos desde el primer encuentro hasta las semifinales. Si Inglaterra gana su grupo y llega hasta ese punto, jugará cuatro partidos en esta cancha.

Igual de impresionante es el inmaculado parque que rodea el estadio. El césped cuidado está salpicado de fuentes, riachuelos y un lago. Los patos juegan en las frescas aguas. Una pista de atletismo serpentea alrededor del estadio, pasando por varias canchas de entrenamiento inmaculadas, con césped como el de un putting green.

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El estadio Al Bayt de Qatar, con capacidad para 60 mil espectadores, pretende parecerse a una tienda de estilo beduino. Foto: Pete Pattisson/The Guardian

Sin embargo, los hombres que trabajan día tras día bajo el inclemente calor y la humedad para mantener este extraordinario espacio verde –regando el terreno, cortando el césped y arrancando minuciosamente las hierbas a mano– viven en condiciones muy diferentes.

Al final de cada turno, son trasladados durante 40 minutos hasta el borde del desierto, donde los dejan en un rancho que pertenece a su empleador, el complejo Al Sulaiteen Agricultural and Industrial Complex (SAIC). En el interior, entre filas de gigantescos invernaderos, regresan a sus habitaciones en pequeñas cabañas deterioradas.

Algunas albergan a tres o cuatro trabajadores en camas individuales, otras a cinco o seis en literas, pero todas las que vio The Guardian carecían de ventanas, eran pequeñas y estaban sucias. Las toallas colgadas entre las literas superiores e inferiores proporcionan la poca intimidad que existe. Las botellas de agua, los utensilios de cocina y los objetos personales se encuentran amontonados bajo las camas. La ropa cuelga de los tendederos colgados en las paredes. El campamento es tan precario como cualquier otro que este periodista haya visto en sus nueve años de reportar desde Qatar.

La FIFA y el organismo organizador local de la Copa Mundial, el Comité Supremo para la Organización y el Legado (SC), han afirmado reiteradamente que el torneo ha sido el catalizador para transformar las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores que perciben salarios bajos, en Qatar y en toda la región, no obstante, los hallazgos de The Guardian exponen graves deficiencias en el proceso de reforma.

Se supone que los trabajadores contratados para los proyectos relacionados con la Copa Mundial gozan de un trato superior acorde con las estrictas “normas de bienestar de los trabajadores”, sin embargo, en las entrevistas realizadas este verano a trabajadores contratados por el SAIC en tres estadios de la Copa Mundial –Al Bayt, Al Janoub y Ahmad Bin Ali–, The Guardian escuchó denuncias de múltiples infracciones de estas normas.

Todos los trabajadores entrevistados, procedentes de Bangladesh, Nepal e India, señalan que se vieron obligados a pagar cuotas ilegales a agentes de sus propios países para garantizar su empleo.
Pagué 300 mil (taka bangladesí)”, comenta un trabajador, el equivalente a casi 3 mil 70 dólares, una enorme suma de dinero en Bangladesh. “Algunos pagan un poco más, otros un poco menos, pero todos pagan”.

El comité organizador local de la Copa Mundial presentó un plan en 2017 para alentar a sus contratistas a reembolsar las cuotas de contratación de sus trabajadores. El comité indicó que el SAIC forma parte del plan y que ha reembolsado casi 33 mil dólares a los trabajadores empleados en los contratos que ha concedido al SAIC. No obstante, los trabajadores de SAIC entrevistados por The Guardian, que no trabajan bajo contrato para el comité de la Copa Mundial, dicen que no han recibido nada.

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Cabañas en el campamento que alberga a los trabajadores contratados para varios estadios de la Copa Mundial en Qatar. Foto: Pete Pattisson/The Guardian

La mayoría de los trabajadores que fueron entrevistados ganan un salario base de mil riales al mes, el equivalente a una libra por hora. El SAIC les proporciona comida y alojamiento. El salario es el mínimo legal establecido en Qatar, aunque los trabajadores señalan que tienen dificultades para pagar las cuotas de contratación y las deudas asociadas, así como para enviar dinero a sus familias con este salario.

“El salario es muy bajo, es muy difícil. Puedo ganar esto en la India”, explica un trabajador que, tras deducir sus gastos en Qatar, puede enviar cada mes alrededor de 160 libras a su esposa y sus cuatro hijos.

Ante las incesantes críticas por el trato que otorga a los trabajadores inmigrantes que perciben salarios bajos, Qatar anunció en 2020 una nueva ley que prometía eliminar el abusivo sistema de kafala –bajo el cual los trabajadores no podían cambiar de empleo–, no obstante, los trabajadores sostienen que el SAIC se niega a liberarlos.

“La empresa no da (permiso para irse). Solo puedes cambiar si te vas a casa, cancelas tu visa y lo solicitas de nuevo”, explica un trabajador.

Otro se ríe al oír la sugerencia, diciendo: “¡Si pudiéramos cambiar de trabajo, todos nos iríamos!”.

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Uno de los cuartos de un campamento que alberga a los trabajadores contratados para los estadios de la Copa Mundial en Qatar. Foto: Pete Pattisson/The Guardian

El comité organizador de la Copa Mundial señaló: “Reconocemos que es posible que los trabajadores de SAIC sigan teniendo problemas con sus empleadores”. El comité animó a los trabajadores del SAIC a utilizar su línea directa de quejas para plantear sus inquietudes.

Durante los meses más calurosos del verano, los trabajadores se levantan antes del amanecer y se dirigen al estadio Al Bayt, cuya construcción costó 620 millones de libras. A las siete, el calor es insoportable, pero Kabir sigue trabajando, regando el césped y los árboles.

Cuando llegó a Qatar no sabía que iba a trabajar en una obra de la Copa Mundial, pero no parece interesarle. “No me entusiasma la Copa Mundial”, dice encogiéndose de hombros. “Ni siquiera creo que podamos entrar al estadio“.

Lo único que realmente le preocupa es su salario. Su familia depende de sus escasos ingresos, aunque la mayoría de su sueldo lo destina a comprar de nuevo las joyas que entregó a un prestamista como garantía para poder pagar la cuota de mil 193 dólares para obtener su trabajo.

“Qatar es un país rico, pero pagan muy poco por el trabajo que hacemos”, comenta Kabir. “Te puedes olvidar de un buen sueldo aquí”.

El SC indicó que se había “mantenido fiel a su compromiso de utilizar la Copa Mundial para lograr cambios sociales duraderos para nuestros trabajadores, para mejorar sus condiciones de trabajo y de vida”.

Citó una serie de medidas que se tomaron para mejorar el nivel de vida y de trabajo de los trabajadores, entre ellas la mejora de los alojamientos, medidas para minimizar la exposición de los trabajadores al calor, legislación para establecer un salario mínimo y permitir que los trabajadores cambien de trabajo, así como un sistema de supervisión para garantizar que las empresas cumplan la ley.

“Los casos individuales de infracción no ofrecen una imagen completa y precisa de los cambios que se han producido en Qatar, donde miles de empresas han adaptado sus prácticas laborales para cumplir las nuevas leyes y reglamentos”, añadió.

La Asociación Inglesa de Futbol comentó: “Cualquier pregunta relacionada con los estadios que se utilizarán durante Qatar 2022 deberá ser dirigida a los organizadores del torneo, la FIFA“. Se remitió a una declaración anterior en la que indicaba: “Creemos que hay pruebas de que Qatar está haciendo progresos sustanciales en relación con los derechos de los trabajadores. Sin embargo, reconocemos que aún queda mucho por hacer”.

La FIFA indicó que estaba en contacto con el SC en relación con las denuncias planteadas por los empleados del SAIC. Añadió: “Además de las amplias medidas ya implementadas, cuyo objetivo es apoyar a los trabajadores involucrados en la preparación y realización de la Copa Mundial, la FIFA ha impulsado activamente la implementación de reformas laborales más extensas que son aplicables para todas las empresas y proyectos en todo el país y que benefician a todos los trabajadores de Qatar“.

El SAIC no respondió a las solicitudes en busca de sus comentarios.

El nombre fue cambiado para proteger su identidad.