El desfile de Stella McCartney en París pretende imponer la sustentabilidad sutil
Algunos de los diseños de Stella McCartney para la primavera/verano de 2023 mostrados el lunes en París, que incluyen una paleta de colores vivos y un énfasis en los materiales sustentables. Foto: Shutterstock

La pasarela de Stella McCartney, celebrada en la plaza pública frente al Centro Pompidou en París, fue su desfile más sustentable hasta la fecha, pero esperaba que nadie lo notara.

“Si estoy haciendo bien mi trabajo, no se debería ver ningún rastro de sustentabilidad”, dijo la diseñadora entre bastidores después del desfile. “Debería parecer simplemente el desfile más lujoso y glamuroso. No quiero que parezca moda sustentable, quiero que parezca sexy, sin esfuerzo y fácil”.

Existe una excepción a la regla de McCartney. En la primera fila, junto a su padre, Paul, se encontraba Bernard Arnault, el presidente y director ejecutivo de la empresa de artículos de lujo LVMH y el tercer hombre más rico del mundo. McCartney espera que Arnault se fije en que las elegantes bolsas de hombro de “cuero” en forma de baguette S-Wave fueron fabricadas con una alternativa al cuero a base de uva, que la versión de esta temporada de la exitosa bolsa Frayme con su correa de cadena oversize fue fabricada con micelio, la estructura similar a la raíz de los hongos, y que los cristales del catsuit de malla de la modelo Bella Hadid no contenían solventes.

“Tengo este increíble lugar en la mesa, y quiero utilizar esa posición para cambiar la moda desde dentro”, comentó McCartney, quien obtuvo un papel como asesora especial en temas de sustentabilidad para Arnault cuando LVMH adquirió una participación minoritaria en su empresa hace tres años. “El señor Arnault no es tonto. Mientras está viendo mi desfile, observando todos estos zapatos que no son de cuero, las bolsas que no son de cuero, las chamarras que no son de cuero, puede comparar lo que está viendo con las otras marcas. Puede observar que no existe ningún sacrificio visual, ni de fabricación, ni de calidad, en lo que estoy haciendo”.

McCartney está intentando convencer a Arnault de que las pieles de uva de los viñedos de LVMH –que engloban 13 fincas en cuatro continentes– se podrían convertir en la materia prima de una moda más alternativa al cuero. “Quiero infiltrarme desde dentro. Espero que eso sea posible”.

El algodón regenerativo también hizo su debut en la pasarela, siendo el resultado de un proyecto piloto de tres años en Turquía, que adopta la metodología de la agricultura regenerativa para un proceso de producción de algodón que captura el carbono dentro del suelo. La agricultura regenerativa, apodada “de la tierra a la camisa” en un intento para imitar el éxito del movimiento “de la granja a la mesa” en la industria alimentaria, está considerada como una frontera clave en el impulso de la sustentabilidad en la moda, con otros proyectos respaldados por Levi Strauss y Ralph Lauren.

El escenario al aire libre para el desfile, que atrajo a un gran número de personas, fue una primicia para McCartney. “Quería que todo aquel que quisiera venir a ver el desfile pudiera hacerlo. Mi ropa es muy fácil de usar y accesible, la exclusividad de la industria de la moda no es mi estilo. Y el exterior es lo mío, me encuentro en la naturaleza, en los elementos, todo lo que puedo”.

Los colores primarios del hito parisino se reflejaron en una paleta de colores extra brillantes. El amarillo, que ha tenido una presencia inusualmente fuerte durante este mes de desfiles de moda, fue denominado “limoncello” en vestidos asimétricos fluidos y trajes lucidos sobre brassieres de cristal.

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