Boris Becker relata su miedo a ser asesinado durante sus ocho meses en cárceles del Reino Unido
Boris Becker en abril de 2022 antes de ser encarcelado en el Tribunal de la Corona de Southwark, en el sur de Londres. Dice que perdió 7 kg en la cárcel debido a las pequeñas porciones de comida que lo dejaron hambriento por primera vez en su vida. Foto: Kirsty O'Connor/PA

La leyenda del tenis Boris Becker habló de su miedo a ser asesinado durante los ocho meses que pasó en prisión en el Reino Unido, pero insistió en que la experiencia en general, que incluyó raciones pequeñas de comida y ausencia absoluta de alcohol y cigarros, fue buena para su salud.

El excampeón de Wimbledon apareció considerablemente más delgado y sano que la última vez que apareció en público, en abril, antes de ser condenado a dos años y medio de cárcel por ocultar bienes valorados en 2.5 millones de libras. Habló por primera vez desde que fue puesto en libertad y deportado a Alemania, en el jet privado de un amigo, hace casi una semana.

Becker comentó a la cadena Sat 1, en una emotiva entrevista emitida en Alemania en la noche del martes, que era un hombre “más astuto y humilde” que la persona que había ingresado a prisión.

Becker señaló que perdió 7 kg de peso debido, en gran parte, a lo que describió como insuficientes raciones de comida, diciendo: “Tuve la sensación de hambre por primera vez en mi vida”. Añadió que el hecho de no beber alcohol también le había ayudado.

El alemán contó que, a los 10 días de su llegada, se sorprendió de que lo nombraran profesor de matemáticas e inglés de otros reclusos, “aunque me pregunté cómo es posible que esté enseñando inglés a ingleses”. Sin embargo, admitió que su inglés había sido demasiado pobre como para entender muchas de las “abismales” groserías e improperios que los presos se lanzaban unos a otros, sobre todo durante las noches.

Tomó clases de estoicismo y terminó dando clases de filosofía a otros presos, y también ayudó a dar clases de fitness, actuando “como una especie de figura paterna”.

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La entrada principal de HMP Huntercombe, cerca de Henley-on-Thames, lugar en el que Boris Becker cumplió la mayor parte de sus ocho meses de cárcel. Foto: AP

Becker recordó cómo tres hombres, Jake, Russell y Billy, designados en la prisión de Huntercombe, ubicada cerca de Henley-on-Thames, Oxfordshire, como los denominados “oyentes” para facilitar a los nuevos reclusos los retos diarios de la vida en prisión, lo acogieron bajo su protección. Comentó: “Nunca los olvidaré. Me salvaron la vida”.

Ellos intervinieron tras un altercado con otro recluso, un asesino convicto que, según dijo Becker, lo había amenazado de muerte. Becker se derrumbó cuando describió cómo el hombre llegó más tarde a disculparse. “Se tiró al piso y abrazó mis piernas. Lo levanté, lo abracé y le dije que le tenía un gran respeto”.

Becker describió haber experimentado una “sensación de camaradería como nunca antes. Lo pones todo en el mismo saco, compartes la ropa, el azúcar, la sal”. El 22 de noviembre, cuando cumplió 55 años, le regalaron tres pasteles de chocolate que compartió con sus compañeros.

Becker comentó al entrevistador Steven Gätjen que las docenas de cartas que recibió diariamente de amigos y admiradores lo habían ayudado a mantener su moral alta, e insistió en que respondería cada una de ellas durante la Navidad. El tenista se derrumbó nuevamente cuando describió su gratitud por recibir una carta de tres páginas de su rival y compatriota Michael Stich, famoso por haberlo derrotado en sets corridos en la final de Wimbledon de 1991.

Las visitas fueron más problemáticas, explicó. Cuando el entrenador del club de futbol Liverpool, Jürgen Klopp, a quien describió como un buen amigo, intentó visitarlo, la solicitud fue rechazada por el director de la prisión de Huntercombe, lugar al que había sido trasladado en mayo, por temor por la seguridad de Klopp, según explicó Becker.

La solicitud de su exentrenador y agente Ion Tiriac fue rechazada en tres ocasiones por motivos similares, según explicó. A Becker le comentaron que se consideraba que cualquier persona relacionada con mucho dinero corría peligro de ser secuestrada.

“Buscaban en Google a alguien como Tiriac y veían cuán rico era e inmediatamente consideraban que estaría en peligro”, explicó.
Sat 1 describió la prisión de Wandsworth, ubicada en Londres, donde Becker pasó las primeras semanas de su condena, como un “lugar particularmente malo para estar encarcelado”, incluso para los estándares de las prisiones del Reino Unido, pues tiene “reputación de violencia, hacinamiento e inmundicia, así como un problema crónico de plagas”.

En un reportaje que acompañó la entrevista, Sat 1 dijo que la decisión de dejar salir a Becker después de ocho meses se debió “al hecho de que no hay espacio en las cárceles del Reino Unido”. Y añadió: “Están encantados de deshacerse de todos los presos extranjeros que puedan deportándolos”.

Becker describió cómo se le hundió el corazón cuando fue condenado en abril por el juez Taylor en el Tribunal de la Corona de Southwark, quien lo acusó de no mostrar ningún remordimiento. Comentó que pasó todos los días de las tres semanas transcurridas entre el momento en que el jurado lo declaró culpable de los cuatro cargos que se le imputaban en virtud de la Ley de Insolvencia y su sentencia, visitando una iglesia situada cerca de su casa en Knightsbridge, en la que rezó para que le impusieran una corta pena de cárcel.

Solo en dos ocasiones mencionó su estatus de icono del tenis y la influencia que pudo haber tenido en su experiencia. Los miembros del jurado que lo declararon culpable, explicó, eran demasiado jóvenes como para tener algún recuerdo de sus tres victorias en Wimbledon. En su opinión, si lo hubieran conocido, ello podría haber influido en su decisión. Cuando entró en la cárcel, describió que “tenía miedo y me arrinconaba, sin atreverme a ver a nadie a los ojos. Pero entonces me di cuenta de que algunos me habían reconocido: ‘¡Es Boris Becker! Y entonces pensé: Bueno, eso en realidad podría ayudarme”.

Al hablar sobre sus problemas financieros y el delito de ocultar su patrimonio, Becker comentó que no había prestado suficiente atención a los asuntos financieros desde que empezó a ganar dinero con el tenis cuando era adolescente, en la década de 1980.

“Nunca me interesó el dinero”, explicó. “A veces incluso olvidaba recoger el dinero de mis premios”. Cuando terminó su carrera deportiva, cometió el error de “querer vivir como antes. Pero uno ya no gana tanto como antes. Después están los impuestos, los divorcios, el cuidado de los hijos… antes de darme cuenta ganaba muy poco para cubrir mis gastos”.

Becker explicó que no habría sobrevivido de no ser por el apoyo de sus cuatro hijos o de su novia, Lilian de Carvalho Monteiro. Ella lo acompañó durante toda la entrevista.