El ejército de EU ‘minimizó’ el número de soldados expuestos a ‘químicos eternos’
Paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada marchan para abordar un avión civil con destino a Fort Bragg, Carolina del Norte, en 2020. Foto: Hubert Delaney Iii/US Department of Defense/AFP/Getty Images

El número de miembros de las fuerzas armadas estadounidenses que han estado expuestos a “químicos eternos” tóxicos es mucho mayor de lo que afirma el ejército, según reveló un nuevo análisis independiente de los datos del Departamento de Defensa.

El informe del Pentágono cuyo objetivo era evaluar el alcance de la exposición a sustancias químicas PFAS (químicos eternos) en sus bases, así como las amenazas que suponen para la salud de los miembros de las fuerzas armadas, calculó que alrededor de 175 mil soldados de 24 instalaciones consumieron agua contaminada.

Sin embargo, un análisis del informe militar realizado por el Grupo de Trabajo Medioambiental (EWG), una organización sin fines de lucro que realiza un seguimiento de la contaminación por PFAS, reveló que las cifras probablemente son mucho más elevadas y que podrían ascender a más de 640 mil personas en 116 bases, y potencialmente incluso a millones de personas si se incluye a los exmiembros de las fuerzas armadas.

Además, el informe parecía omitir los problemas de salud vinculados a la exposición a PFAS, como las enfermedades renales, el cáncer de testículo y los efectos en los fetos. El informe en su conjunto es “frustrante”, señaló Scott Faber, vicepresidente senior de asuntos gubernamentales del EWG.

“El Departamento de Defensa está intentando restar importancia a estos riesgos en lugar de buscar notificar de forma activa a los miembros del ejército y limpiar su legado de contaminación”, señaló. “Tiene un largo historial de ignorar cuando se trata de la contaminación por PFAS”.

El Departamento de Defensa no respondió de forma inmediata la solicitud de comentarios.

Los PFAS son un grupo de aproximadamente 12 mil sustancias químicas utilizadas frecuentemente para fabricar productos resistentes al agua, las manchas y el calor. Se les denomina químicos eternos porque no se descomponen de forma natural y perduran en el medio ambiente. Estas sustancias químicas están vinculadas al cáncer, las enfermedades hepáticas, los altos niveles de colesterol, los trastornos tiroideos, las malformaciones congénitas y la disfunción autoinmunitaria.

Se cree que los PFAS contaminan el agua potable de más de 200 millones de personas en todo el país, y se han detectado altos niveles de contaminación en cientos de bases del Departamento de Defensa y sus alrededores, ya que estas sustancias químicas son el principal ingrediente de la espuma contra incendios que utiliza el ejército.

El Congreso ordenó el informe del Departamento de Defensa en la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2019 (NDAA), sin embargo, el ejército no lo ha publicado en la página web de PFAS del departamento, por lo que no está disponible para consultas públicas o miembros del ejército, excepto bajo petición.

“Esa es la parte que debería molestar a todos los estadounidenses”, señaló Faber. “No se trata únicamente de que subestimaran a propósito cuántos miembros del ejército estuvieron expuestos… sino de que no se lo dijeron a nadie”.

El análisis del Departamento de Defensa, con fecha de abril de 2022, pareció estar diseñado para reducir los cálculos de exposición de varias maneras clave, señaló el EWG.

Solo incluyó las bases en las que los niveles de dos tipos de PFAS –PFOS y PFOA– superaban el límite de 70 partes por trillón (ppt) recomendado anteriormente para la salud por la Agencia de Protección Ambiental. No obstante, la EPA redujo ese nivel en junio a menos de 1 ppt para cada compuesto.

Aunque el informe fue publicado aproximadamente dos meses antes del cambio, el ejército suele presionar a la EPA en materia de normas medioambientales, el cambio pendiente era de dominio público, y el ejército probablemente actuó con premura para publicar su informe antes del anuncio formal de la EPA, señaló Faber. “Esto es claramente lo que parece ocurrir”, indicó.

Las cifras tampoco incluyeron cuatro grandes bases –Fort Bragg, Yakima Training Center, Fort Leavenworth y Picatinny Arsenal– donde los niveles oscilaron entre 98 ppt y 647 ppt.

Los niveles alcanzaron un nivel máximo superior a 21 mil ppt en la base de la Guardia Nacional Aérea de Horsham, ubicada en Willow Grove, Pensilvania. Asimismo, el informe solo tomó en consideración a los militares que se encontraban en las bases en el momento en que se realizó el análisis, lo que significa que se trata de un “instante en el tiempo”. Los militares comenzaron a utilizar la espuma contra incendios con PFAS hace más de 50 años.

“La verdadera pregunta es cuántos millones de miembros del ejército bebieron el agua contaminada durante el último medio siglo”, preguntó Faber.

Las cifras probablemente serían mayores si el ejército también incluyera otros tipos de PFAS. Los PFOA y PFOS son dos de los más comunes, pero existen miles más de uso comercial, y la EPA también establece límites de advertencia sanitaria para otros dos compuestos.

Aunque el Congreso exigió al Departamento de Defensa que incluyera una evaluación de los riesgos que suponen para la salud de las tropas, el ejército excluyó los riesgos para la salud fetal y materna debido a que “se centró en los miembros del ejército y los veteranos”, escribió el departamento. El EWG destacó que alrededor de 13 mil miembros del ejército dan a luz cada año, y que muchos viven en instalaciones del Departamento de Defensa. El ejército tampoco mencionó el aumento de los riesgos de cáncer de testículo y riñón. “Es impactante y no hubo ninguna explicación”, comentó Faber.

Se desconoce cuál será el siguiente paso del informe. El Congreso ordenó al Departamento de Defensa la eliminación gradual de las espumas contra incendios que utilizan PFAS antes de octubre de 2023 y la elaboración de un plan de limpieza. El ejército ya incumplió un plazo de presentación del plan de limpieza al Congreso, pero Faber señaló que cuenta con un nuevo liderazgo político, y que la administración de Biden se ha mostrado más seria que la de Trump en lo que respecta a abordar la contaminación por PFAS.

“Los próximos años serán cruciales para reajustar la forma en que el Departamento de Defensa aborda los productos químicos tóxicos, como los PFAS”, dijo Faber.