‘Para ganarte el respeto, necesitas el éxito’: la magnate trans tailandesa que compró Miss Universo
Anne Jakrajutatip es una de los magnates de los medios de comunicación más conocidos de Tailandia. Foto: Jack Taylor/The Guardian

Anne Jakrajutatip, de 43 años, tiene una historia diferente a la de muchos de los magnates de los medios de comunicación del mundo. Creció en Bangkok, siendo hija de propietarios de tiendas, y sentía que estaba atrapada en el cuerpo equivocado. En la escuela se enfrentó a un acoso y un estigma constantes. Intentó gestionar cuidadosamente su identidad, mostrando lo que creía que era su verdadero yo delante de sus amigos y actuando como un buen hijo ante sus padres. Sufrió acoso sexual cuando aún era una niña.

La lectura de un artículo en un periódico local sobre Oprah Winfrey, una superviviente de abuso infantil, fue lo que llevó a Jakrajutatip a querer dedicarse a los medios de comunicación y convertirse en presentadora de programas de entrevistas. Un micrófono parecía ser un arma poderosa.

Alcanzar la fama o la influencia empresarial era la única vía de escape para encontrar la aceptación como persona transgénero, explicó. “Porque te consideran la persona rara. No aceptan las diferencias”, recordó. “Para ganarte el respeto, tienes que tener éxito”.

Desde entonces, Jakrajutatip se convirtió en una de los magnates de los medios de comunicación más conocidos de Tailandia, una estrella de los reality shows y defensora de los derechos de las personas trans.

Recientemente, fue noticia por haber adquirido la Organización Miss Universo por 20 millones de dólares. En sus 71 años de historia, la organización ha sido propiedad de varios hombres, entre ellos Donald Trump, quien fue acusado de avergonzar a las concursantes por su peso y acosarlas sexualmente.

Jakrajutatip es la primera mujer en ser propietaria de la empresa, que recientemente amplió sus normas de admisión, permitiendo la participación de mujeres casadas y divorciadas. Las mujeres trans ya podían participar.

Para muchas personas, Miss Universo es una institución intrínsecamente sexista, y estos cambios en sus reglas de admisión parecen extrañamente anticuados. Sin embargo, el concurso sigue siendo transmitido en 165 países y cuenta con una fiel base de seguidores internacionales. Las mujeres y la comunidad LGBTQ+ representan entre el 70 y el 80% de la audiencia, señaló Jakrajutatip, y muchos de ellos viven en América Latina y el sudeste asiático.

Jakrajutatip declinó realizar comentarios sobre las acusaciones relativas al trato que Trump dispensó en el pasado a las concursantes, y añadió que se trataba de acusaciones formuladas hace mucho tiempo. No obstante, comentó que las mujeres que participan bajo su dirección deben ser tratadas con integridad. “Yo soy una mujer, así que tengo que proteger a las mujeres y a todas las concursantes”, explicó. “Todas las personas, en particular el equipo detrás de escena, las personas … no importa quién eres –hombres, mujeres, LGBTQ– verbalmente, físicamente, este tipo de acoso o acusación (de acoso) nunca debe ocurrir en absoluto en mi era”.

Si surgen acusaciones, deben ser investigadas con veracidad y transparencia, añadió.

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Anne Jakrajutatip (tercera desde la izquierda) con algunas ganadoras anteriores del concurso. Foto: Lillian Suwanrumpha/AFP/Getty Images

Jakrajutatip rechaza la idea de que el concurso cosifica a las mujeres, señalando que en su lugar “enaltece a las personas, empodera a las mujeres” alzando sus voces y que las concursantes tienen “inteligencia y belleza”. Los concursos que implican que las concursantes luzcan trajes de baño estaban concebidos para mostrar “cómo te cuidas”, añadió, y es solo un aspecto junto con otros atuendos. Durante su mandato, espera ver en las concursantes liderazgo y capacidad para superar la adversidad.

“La plataforma (es) para animarlas, para inspirarlas, a todas las mujeres, para que sean capaces de superar las dificultades de la vida y convertirse en la mujer global e icónica”, comentó. “Puedes tener tu propio éxito cuando crees en ti misma. Puedes construir todo por ti misma, como lo hice yo antes… Empecé la empresa desde cero. Nunca me dieron todo en bandeja de oro”.

La carrera de Jakrajutatip despegó cuando, trabajando en la tienda de renta de películas de sus padres, vio el documental de la cadena BBC Paseando con dinosaurios y contactó a la BBC ofreciéndole distribuir la serie en Tailandia. Vendió un millón de copias, dijo, y se expandió para distribuir contenidos producidos en Corea del Sur, Japón y Estados Unidos. Además de su empresa, JKN Global Group, creó la fundación Life Inspired for Thailand (LIFT), que ofrece becas a personas LGBTQ+ y a mujeres.

Jakrajutatip ha hablado con franqueza sobre sus propias experiencias como mujer trans, incluido el acoso sexual al que sobrevivió cuando era niña, y su experiencia de transición y de convertirse en madre de dos hijos.
Las actitudes hacia las personas trans han mejorado enormemente a lo largo de su vida, comentó, aunque las leyes tailandesas siguen estando rezagadas en comparación con las de otros países.

No existe el matrimonio igualitario para las parejas del mismo sexo y tampoco existe una vía legal para que las personas trans cambien su identidad de género. La identificación de Jakrajutatip sigue describiéndola como hombre, a pesar de que se sometió a una operación de reasignación sexual, lo cual complica y, en algunos casos, imposibilita sus viajes al extranjero. Es famosa, añadió, por lo que es posible utilizar Google para explicar sus antecedentes a las autoridades, sin embargo, hay ciertos países que no puede visitar, algo que limita sus oportunidades de negocios. “Puedes imaginarte a otras mujeres u hombres trans, seguramente se enfrentarán a dificultades. No quieres que la gente te maltrate, (que) te falte al respeto”.

Jakrajutatip aboga por un cambio en la legislación tailandesa, pero señaló que era poco probable que se introdujeran reformas en el corto plazo, sobre todo en vista de que Tailandia celebrará elecciones a principios del próximo año.
Destaca los medios de comunicación tailandeses y la industria del entretenimiento, donde las personas trans tienen una fuerte presencia, como ámbitos que contribuyen a impulsar una mayor aceptación, y espera poder utilizar su cargo para promover el cambio e inspirar a otros.

“Creo que Tailandia es un país amigable para las personas LGBTQ. Somos animadores. Nos quieren mucho… Tengo mucha suerte de haber nacido en este país”, afirmó.