Refuerzan la seguridad en Brasil ante el temor de nuevos ataques de partidarios de Bolsonaro
Simpatizantes del expresidente de extrema derecha de Brasil Jair Bolsonaro se reúnen afuera del congreso después de invadir el edificio, así como el palacio presidencial y el Supremo Tribunal, en Brasilia. Foto: Reuters

Se reforzó la seguridad en la capital de Brasil en medio de la preocupación de que partidarios incondicionales del expresidente Jair Bolsonaro estuvieran planeando movilizarse de nuevo, tres días después de que miles de extremistas lanzaran lo que el gobierno calificó como un intento fallido de golpe de Estado.

Reportes en los medios de comunicación brasileños señalaron que activistas de extrema derecha convocaron a “una mega protesta nacional para retomar el poder” en la tarde del miércoles. El martes por la noche, se pudo observar a miembros de la fuerza nacional de seguridad pública en camionetas SUV negras tomando posiciones a lo largo de la explanada que conduce al congreso, el Supremo Tribunal y el palacio presidencial de Brasil, los tres edificios asaltados y saqueados durante los disturbios ocurridos el domingo en Brasilia.

El funcionario encargado de la seguridad de la capital nombrado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras los disturbios del domingo, Ricardo Cappelli, prometió a los ciudadanos que “bajo ninguna hipótesis” se repetirían tales “acontecimientos inaceptables” en caso de que los partidarios de Bolsonaro volvieran a las calles en la tarde del miércoles.

Las protestas pacíficas formaban parte de la democracia, comentó Cappelli a los periodistas. “Pero el derecho a protestar no puede ser confundido con los ataques contra las instituciones democráticas. El derecho a manifestarse no puede ser confundido con comportamientos terroristas”.

Mientras la capital se preparaba para posibles nuevos estallidos de disturbios, la policía federal informó que había detenido a una de los presuntos organizadores de los allanamientos del 8 de enero en una ciudad ubicada a 51 kilómetros de Brasilia.

Ana Priscila Azevedo supuestamente utilizó un grupo de Telegram para instar a decenas de miles de radicales bolsonaristas a acudir a la capital para desafiar la reciente elección del presidente izquierdista, que los partidarios de Bolsonaro se niegan a aceptar. “Babilonia caerá”, supuestamente declaró Azevedo.

Altos cargos del aparato de seguridad de Brasil también se vieron implicados en el catastrófico fallo de seguridad, que uno de los principales ministros de Lula calificó el martes como “un acto de terrorismo” diseñado para derrocar a su gobierno que lleva una semana en el poder.

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A última hora del martes, agentes de la policía federal registraron el domicilio del exministro de Justicia de Bolsonaro, Anderson Torres, mientras que el excomandante de la policía militar de Brasilia, Fábio Augusto Vieira, fue detenido. También se emitió una orden de arresto contra Torres –jefe de seguridad pública de la ciudad en el momento en que ocurrieron los atentados del domingo–. Al igual que Bolsonaro, que voló fuera de Brasil en la víspera de la toma de posesión de Lula el 1 de enero, Torres actualmente se encuentra en Estados Unidos, supuestamente de vacaciones, no obstante, dijo que regresaría a Brasil y se presentaría ante las autoridades. “Estoy seguro de que la verdad prevalecerá”, escribió en las redes sociales.

Mientras la policía federal seguía persiguiendo a los participantes y organizadores de la rebelión derechista, los especialistas forenses recorrían las ruinas del Supremo Tribunal en busca de pistas.

En la tarde del martes, un equipo de 98 especialistas forenses de la policía federal se abría paso por la estructura destrozada utilizando una cámara de 3 mil puntos por pulgada para fotografiar huellas dactilares y palmares plasmadas en latas de pintura y ventanas destrozadas. Hasta el momento se ha identificado a 46 invasores a través del sistema de cámaras de seguridad del tribunal.

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Ventanas destrozadas y esculturas vandalizadas en el edificio del Supremo Tribunal en Brasilia el martes después de que partidarios de Bolsonaro asaltaran edificios federales. Foto: Carl de Souza/AFP/Getty Images

The Guardian obtuvo autorización para entrar en el edificio con un grupo de periodistas locales y extranjeros con el fin de documentar la profanación de la obra maestra del arquitecto Oscar Niemeyer de 1958.

Las ventanas de la planta baja del tribunal fueron destrozadas y pintarrajeadas con una desconcertante mezcla de blasfemias y fe. “Jódete, imbécil”, se leía en un lema cerca de la sala pulverizada donde se llevan a cabo las audiencias del tribunal. “Deja en paz a nuestros hijos”, se leía en otro. Un tercero citaba el Salmo 33: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor”.

Cerca de ahí, un busto de bronce de Temis, la diosa de la ley y el orden divinos, creado por el escultor brasileño Alfredo Ceschiatti, yacía de lado sobre una alfombra de cristales y casquillos de balas de goma usados.

“Lo que más me entristece es la destrucción de obras de arte… bustos, fotografías, documentos históricos, pinturas de maestros, regalos de reyes y reinas… Todo esto demuestra un nivel tan bajo de civismo”, comentó uno de los investigadores de la escena del crimen.

“He estado en el lugar de los hechos de muchas explosiones de bancos, pero allí los daños están más concentrados. Aquí es mucho peor, mucho más feo, mucho más notable”, añadió.

Minutos antes, el expresidente del tribunal Gilmar Mendes había llegado al lugar para recorrer los escombros del tribunal que presidió entre 2008 y 2010. “Siento que una pequeña parte de mí ha sido destruida. Pasé tantos años aquí”, dijo Mendes, conteniendo las lágrimas.

“Este fue (un ataque) de una brutalidad monstruosa”, dijo el exjuez del Supremo Tribunal a los periodistas. “Estamos conmocionados y debemos preguntarnos cómo llegamos a este punto y cómo podemos evitar que esto vuelva a ocurrir aquí”.
A pesar de los temores de que se produzcan nuevos disturbios, los miembros del gobierno de Lula insisten en que están trabajando para restablecer la normalidad y evitar nuevos intentos de insurrección.

Dos nuevas ministras tomarán posesión de sus cargos en el palacio presidencial en la tarde del miércoles: la ministra de Igualdad Racial, Anielle Franco, y Sônia Guajajara, titular del primer ministerio para los pueblos indígenas de Brasil.

“Todas las mujeres afro e indígenas de Brasil asumirán sus cargos con nosotras, porque este gobierno es nuestro y el país también es nuestro”, escribió Franco en Facebook.