La-Lista de 7 recomendaciones de expertos para el manejo de la pandemia en México
Paramédicos ingresan a un paciente afectado por covid-19 hoy, en el Hospital General en Ciudad Juárez, México. Foto: Luis Torres/EFE.

Si hay una conclusión que une a los expertos que analizaron el desempeño de México en el manejo de la pandemia durante el año pasado, es que falta dinero. 

Si no se aumenta la inversión del 2.8% del PIB en salud pública, no hay forma que aumenten las 1.5 camas hospitalarias por cada mil habitantes que hay ahora, ni el personal médico ni los recursos necesarios para proporcionar servicios a la altura de una catastrofe como la del Sars-Cov-2. 

Esta es la principal conclusión que se extrae del libro “Reflexiones sobre la respuesta de México ante la pandemia de Covid-19 y sugerencias para enfrentar los próximos retos”, que se presentó esta mañana en un evento virtual.

Organizado por la UNAM, estuvieron presentes representantes del Instituto Nacional de Salud Pública, el Colegio de México, entre otras instituciones, y contó con la participación del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell.

El también portavoz de la pandemia agradeció este ejercicio de análisis que hicieron expertos convocados por diferentes instituciones mexicanas, para evaluar cómo el Gobierno de México gestionó la pandemia hasta el 18 de octubre del año pasado. 

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El objetivo es proponer acciones que mejoraren el desempeño del país ante lo que los expertos estiman dieciocho meses de pandemia que aún quedan por delante y que, por tanto, tendrán que persistir las medidas de prevención de contagios. 

López-Gatell agradeció la transparencia, expresó su “júbilo” al recibir esta información y se comprometió a “usarla de la mejor manera”.

En México, señala el documento, “han proliferado señalamientos y juicios sobre el desempeño del sector salud, se ha culpado a funcionarios en particular de ser los responsables de los casos y muertes ocurridas y se ha generado un ambiente de polarización que ha impedido un diálogo constructivo”, para justificar la convocatoria de expertos en salud pública y desarrollo social en este ejercicio analítico despolitizado.

Estas son siete recomendaciones que hacen al Gobierno de México para mejorar su gestión de la pandemia.

  • Realizar más diagnósticos

Ya sea con pruebas PCR o con tests de antígenos. Además, se tiene que mejorar el sistema que ya existe incrementando la velocidad en la que se notifican los resultados “con la incorporación de mensajes SMS o algún otro sistema que permita mejorar la comunicación del diagnóstico a los usuarios”, propone el documento.

El momento del testeo tiene que ser en el centro de atención primaria, por lo menos, en el 80% de los casos. “Los enfer-mos graves ya deberían llegar con prueba positiva antigénica o PCR, referidos de la APS [Atención Primaria en Salud] para valorar la hospitalización”.

  • Comunicación

“Las campañas de comunicación están desgastadas. Necesitamos nuevos mensajes, simples y contundentes”, señala el documento. Proponen jerarquizar los mensajes que se mandan a la población en función del riesgo del momento. Por ejemplo: “Evita lugares cerrados y mal ventilados” o “Reduce al mínimo tu número de contactos (menos de 2 m por 10 min)”.

Asimismo, señalan que no basta con mensajes verbales, sino que en ciertas medidas, como el uso de cubrebocas, las autoridades deben predicar con el ejemplo: “El uso desde el más alto nivel, para difundir que el mensaje es: ‘Yo uso un cubrebocas para proteger a los demás’ y, de esta manera, cumplir con un principio de solidaridad”.

  • Semáforo

Los semáforos son confusos. Los criterios deben definirlos expertos y el público tiene que conocerlos. Además, tienen qeu implicarse más los municipios, señalan en el libro.

“Digamos a la gente lo que debe saber para cuidarse hoy. ¿Es necesaria la sana distancia? en esto, no hay duda. ¿Se debe fomentar el lavado de manos? tampoco hay ninguna duda. ¿Se debe usar el cubrebocas? no hay duda. ¡Hay que apoyarse en las instituciones académicas! Si seguimos recibiendo información contradictoria, no hay forma de que se cumplan las medidas sanitarias adecuadamente”, concluyen.

Foto: Anna Portella/La-Lista.
  • Medición de la mortalidad

El principal problema que existe en cuanto al índice de mortalidad es que no se sabe cuál es su magnitud por la fata de información. Por eso, se propone, en el corto plazo, registrar las defunciones en el registro civil y producir una base de datos “que pueda ser utilizada por las diferentes instituciones que lo requieran para la toma de decisiones y con esto desarrollar un sistema de alerta temprana”. 

En el largo plazo, una política pública sería implementar un certificado digital de defunción que capte la información de decesos en tiempo real.

  • Rescate de la microeconomía

Los expertos señalan que las ayudas del Gobierno no fueron diseñadas específicamente para la pandemia y que a pesar que se hayan recuperado empleos, no lo han hecho los ingresos de los hogares. Uno de cada tres “ha perdido más de 50% de sus ingresos desde que comenzó la pandemia”, señalan. A ello contribuye el hecho que México es de los países donde los ciudadanos más ponen de su bolsillo en los gastos de salud: un 41% de sus erogaciones totales (en Brasil, por ejemplo, son del 28%). 

Por eso, proponen aumentar las transferencias directas de ingresos a los hogares, en especial: trabajadores que hayan perdido el empleo, trabajadores y trabajadoras por cuenta propia, empleadas del hogar y en general trabajadores en situación de informalidad. 

“Podrían ser entregas trimestrales prorrogables hasta por un año y el monto, para tener un impacto significativo, debiera ser el más alto posible, por ejemplo,  equivalente a una línea de pobreza”. 

  • Reapertura de la actividad

El documento se redacto antes que la Ciudad de México y otras entidades federativas regresaran al semáforo rojo. A pesar de ello, recomiendan cerrar lugares de alto riesgo como restaurantes y bares, gimnasios, cines, y similares, pero en cuanto al cierre de las las escuelas, señalan que “tiene una utilidad incierta y consecuencias adversas considerables”. 

En cuanto al regreso a los puestos de trabajo, se propone un ciclo de trabajo de 4×3, es decir, cuatro días de trabajo y tres, no. “Si un trabajador se contagia en sus días laborales (entre lunes y jueves), la probabilidad de que muestre síntomas durante el fin de semana es alta, lo que permitiría que los trabajadores estén en posibilidad de reportar su enfermedad y aislarse para evitar la transmisión de la enfermedad”.

Este sistema podría reducir en un 79% los contagios, en vez de trabajar seis días y descansando uno. 

Foto: Anna Portella/La-Lista.
  • Adultos mayores

Una de las recomendaciones es evitar expresiones discriminatorias hacia las personas mayores en los mensajes del Covid-19. El documento señala que “el riesgo de Covid-19 grave o crítico en personas mayores se debe más a la comorbilidad, la fragilidad, la discapacidad y las circunstancias socioeconómicas que a la edad cronológica”, señalan. 

Además, insisten en que la población joven, sana y asintomática o con síntomas leves de Covid-19 es la que contribuye al contagio de los adultos mayores.