El carisma de algunos personajes tontos es innegable pues en ellos recae el muy necesario alivio cómico. Sin embargo, este efecto liberador no debería servir como justificación en el mundo real.
Diego “N”, exalumno del IPN acusado de alterar fotografías de sus compañeras con fines de explotación sexual, fue absuelto por el juez Francisco Salazar.