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Cultura

Está de moda ser feminista: Marta Lamas

La autora de ‘Dolor y política: sentir y hablar desde el feminismo’ señala que hay una generación de mujeres mucho más activista para luchar por sus derechos.

FOTO: Secretaría de Cultura Ciudad de México/Wikicommons

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Marta Lamas ha sido feminista por más de 50 años y ahora que se vive la Cuarta Ola de este movimiento se tomó un tiempo para escribir sobre el tema. Tomó como base para enriquecer su pensamiento a autoras como Wendy Brown, Judith Butler y Chantal Mouffe por su reflexión radicalmente crítica en el sentido más positivo de ir a la raíz del asunto.

El resultado de esa meditación es la publicación del libro Dolor y política: sentir y hablar desde el feminismo, publicado por editorial Oceano, en el que tuvo el propósito de analizar lo que ha estado ocurriendo con algunas protestas de los colectivos de mujeres que han tomado las calles para hacer valer sus derechos y buscar un alto a la violencia de género que se vive en México con los feminicidios.

En su obra, Lamas busca desentrañar cómo usar políticamente la rabia, “por ser un gran motor” y muestra una sincera preocupación acerca del riesgo de que los reclamos -legítimos y dolidos- “pierdan eficacia política” por no poderse articular o generar alianzas que las fortalezcan.

“El primer ministro de Canadá (Justin Trudeau) dijo que era feminista y ahora todo el mundo es feminista. Se le quitó el peso de ser algo desacreditado, está de moda ser feminista”

-MARTA LAMAS

Durante entrevista con La-Lista, la etnóloga, investigadora y activista habla acerca del contexto que detonado que el feminismo se encuentre en el centro de la discusión pública y tenga presencia “como nunca antes”.

La-Lista: ¿Por qué es importante que la sociedad, justo en este momento, hable de feminismo como, quizá, no había sucedido en años pasados?

Marta Lamas: Por el contexto político. El hecho de que por primera vez se ve un movimiento masivo en las calles en todo el país, no sólo en la Ciudad de México, hace que se generen notas y más con el tipo de acciones -algunas lúdicas como echarle diamantina al jefe de la policía- que fue un escándalo que se comentó.

El contexto político e internacional, con las demandas del #MeToo sobre acoso, ha hecho que una lucha que viene desde hace mucho tiempo, de repente cobre actualidad. No es nuevo el feminismo, pero lo que es muy nuevo es el interés por el feminismo.

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L-L: ¿Qué elementos del contexto han detonado la conversación sobre el feminismo?

ML: Hay dos elementos: creo que hay una participación muy fuerte de chicas jóvenes y universitarias que además se movilizan entre ellas con los teléfonos y que son parte de un movimiento internacional de la Cuarta Ola (feminista). Retomo la idea de la temporalidad afectiva, porque están muy conectadas las jóvenes con otras jóvenes del mundo y tienen códigos e intereses similares.

En el caso concreto de México, el tema de la violencia hacia las mujeres empezó a cobrar notoriedad en 1993 con las asesinadas en Ciudad Juárez, que en vez de resolverse con el tiempo, se ha ido descomponiendo cada vez más. Hay por un lado una generación mucho más activista y con muchos elementos para manifestarse y una problemátcia de violencia que no se resuelve, que crece y que afecta a las chicas jóvenes en especial.

L-L: ¿Cómo se puede resolver la violencia de género tomando en cuenta de que también existe una desigualdad económica, social y política?

ML: Resolver, no creo que se pueda pronto ni fácil. La pregunta desde dónde la haces: el gobierno no puede resolver una dinámica social de ese tamaño. Lo que sí puede hacer es la forma en que se resuelven los casos, con mejor investigación, tener mejor policía de investigación y cambiar el sistema de justicia. Sí hay una serie de medidas que ayudarían a contener, manejar y resolver de una manera distinta muchos casos.

La condición humana es muy jodida: hombres violadores han existido en todas partes del mundo, en todas las épocas y no es que vayas a acabar con una ley el que haya algún hombre que quiera violar. Lo que tienes que hacer es que en el momento en que haya una violación se resuelva bien, rápido que se encuentre al violador y se busquen otras salidas que no necesariamente tengan que ser la cárcel o el castigo.

Hay mucho que avanzar con un manejo distinto de la violencia, la prevención de la violencia y la posibilidad de que los propios perpetradores puedan tomar conciencia de lo que están haciendo y cambiar. Es una discusión muy complicada.

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L-L: ¿Cuál es la relevancia de que las mujeres hayan tomado las calles?

ML: Claro que tiene relevancia. Una cosa es tener relevancia en términos simbólicos y otra es la eficacia en términos políticos. Hay mucha relevancia simbólica, porque todo el país está hablando de las feministas, de las marchas feministas, algunos están hablando en contra y que si los destrozos, las pintas y otros hablan a favor. La presencia del feminismo es como nunca antes. Ahora, la eficacia política en términos de cuáles son las 3 o 4 demandas concretas que hay que exigir para un manejo mejor de esta problemática es donde todavía nos falta un poco.

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Foto: Sáshenka Gutiérrez/EFE.

L-L: ¿Afecta al movimiento feminista que parte de la atención mediática y pública se centre en las pintas y destrozos en las manifestaciones?

ML: Yo creo que a todos nos afecta, no solamente a los medios, sino a todos que sólo se vea una parte de lo que hace el feminismo, porque es una mirada sesgada. Si sólo te fijas en las pintas y destrozos y no estás viendo las cosas que se están construyendo y que sí se están haciendo, te da una propuesta sesgada.

L-L ¿Cuál es el papel de la rabia en el movimiento feminista?

ML: Es el motor, la rabia es un gran motor. Si tú tienes rabia, te atreves a hacer cosas que a lo mejor si estás tranquilita en tu casa no harías. La rabia ha sido un elemento que ha potenciado mucho la movilización. La rabia, también la indignación, el coraje, el dolor…

L-L: ¿Perjudica la polarización en el tema del feminismo en donde se ve poco la escala de grises?

ML: Perjudica muchísimo. La polarización no te ayuda a ver los grises, las ambigüedades las contradicciones, el que algo puede tener un aspecto bueno y un aspecto malo al mismo tiempo, la polarización tampoco ayuda a un conocimiento mucho más atinado de los procesos sociales.

L-L ¿Brozo ha sido víctima de una discurso de odio por parte de un sector feminista?

Yo creo que hay críticas muy duras de un sector del feminismo. También creo que tiene una clientela que lo sigue o que lo quiere. No ando mucho en redes, yo no veo esos discursos de odio que suelen darse de manera anónima. Brozo es un personaje de un periodista que es muy respetado que es Víctor Trujillo y en el mundo del periodismo tiene amigos y tiene enemigos. Creo que el discurso de odio al que te refieres fue mucho de grupos feministas en las redes.

L-L: ¿Se cosificaba a las mujeres en el programa de Brozo?

ML: Lo que hacía era que utilizaba esto de manera irónica. Se burlaba de esa cosificación. Sí aparecía ‘La Reata’ en unos bikinis, pero era parte de una critica que acompañaba a esas imágenes.

L-L: Hay un sector que ubica a AMLO como misógino, ¿se está equivocando ese sector con el presidente?

ML: No creo que sea misógino, pero tampoco crea que sea un feminista. No es un Marcelo Ebrard, un Arturo Herrera o Jenaro Villamil. No lo veo misógino, pero ha tenido expresiones muy desafortunadas y desacertadas con respecto al feminismo y eso le ha generado animadversión de un sector del feminismo.

L-L: ¿Convendría un encuentro del presidente López Obrador con los grupos feministas para buscar soluciones al tema de la violencia de género?

ML: Yo no creo que la violencia de género se vaya a resolver en pláticas aunque estuviera el presidente presente. Un diálogo donde se pudieran escuchar el presidente y algunos de los grupos feministas me parecería muy positivo, porque siempre creo que dos partes que están en disputa deberían escucharse, pero no creo que eso en sí mismo sirva para modificar una política.

L-L: En su libro, utiliza el lenguaje incluyente, ¿qué tan importante es que se utilice?

ML: Es un lenguaje incómodo para mucha gente y que no se debe imponer a la fuerza. Yo uso la ‘e’ incluyente y también entiendo que hay tradiciones de escritura de manera particular. El cambio en el lenguaje se va a dar con el tiempo. Las generaciones jóvenes están usando lenguaje incluyentes: mis alumnes están hablando mucho con la ‘e’. Eso se va a ir dando.

L-L: Movimientos como el MeToo con denuncias de mujeres de relevancia pública sobre el acoso ¿influyó para que se hable del tema y e se tomen las calles?

ML: El MeToo provocó que en México hubiera varios MeToos, pero creo que la influencia internacional hizo que el tema se haya popularizado y ganado respetabilidad. Antes ser feminista era raro o hasta desacreditado. De repente, hasta en términos empresariales y comerciales salieron camisetas de ‘todos deberíamos ser feministas’. El primer ministro de Canadá (Justin Trudeau) dijo que era feminista y ahora todo el mundo es feminista. Se le quitó el peso de ser algo desacreditado, está de moda ser feminista.

Foto: Jimena Zavala para La-lista.

L-L: ¿Habrá un cambio cultural en México acerca del sentido del humor? El país es conocido por sus albures.

ML: Hay todo un cambio de sensibilidad con respecto a las expresiones libidinosas, erotizadas, los chistes verdes, los albures. No sé si eso va a cuajar en el tiempo, porque los procesos históricos pueden tener tres pasitos para adelante, dos para atrás. Es interesante el tema del humor porque a las feministas nos llaman aguafiestas. La gente hace un chiste machista y nosotros no nos reímos, les cebamos sus chistes, quién sabe si va a cambiar el sentido del humor o si las feministas nos vamos a reir de los chistes verdes.

L-L: ¿Qué va a pasar con el cortejo de un hombre hacia una mujer?

ML: Me preguntas como si yo tuviera una bola de cristal de esas que utilizan las que adivinan el futuro. No tengo idea. Ha cambiado mucho, llevo 50 años en el movimiento feminista y han cambiado mucho las pautas de galantería y cortejo. Para las jóvenes de ahora, hay cosas como los piropos que les molestan y no quieren que nadie se meta con ellas para decirles ‘guapa’, ‘bonita’, ni nada.

En mi generación sí diferenciábamos entre lo que era un piropo y una grosería o majadería; no te molestaban los piropos. Los hombres van a dejar de ser galantes y decir piropos en la medida en que las mujeres los regañen, les pongan cara o les echen bronca. A lo mejor los hombres empiezan a cambiar pero son cambios culturales que están siendo muy recientes y me cuesta mucho trabajo imaginar cómo van a seguir: si eso se va a frenar o si ya nadie se va a decir nada. Me preocupa que las expresiones de deseo, sexualizadas se censuren o se vean como algo feo.

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