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Maradona levanta la Copa del Mundo: la mejor fotografía de David Yarrow

David Yarrow: ‘Soborné a un guardia del estadio con whisky y estuve enfrente justo en el momento en que otro jugador lo levantaba en brazos. Fue como una escena bíblica. Él estaba en todo su esplendor’.

‘Me miró directo a los ojos’ … Diego Maradona en la Copa del Mundo e1986 en Ciudad de México. Foto: David Yarrow

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Entrevista por Christopher Hooton/The Guardian

El último día de exámenes de la Universidad de Edimburgo en el verano de 1986 todos los estudiantes estaban de fiesta. Pero yo volé directamente a la Ciudad de México. Tenía 20 años y estudiaba negocios y economía y tomaba fotos cuando podía. Nunca había ido a América y ni siquiera era buen fotógrafo, de hecho, bastante convencional.

Llegué a la Copa del Mundo de 1986 con la idea de hacer fotoperiodismo freelance, pero antes que nada era fan de Escocia, siempre decían que los periodistas escoceses sólo eran fans con máquinas de escribir. Tenía un pase de prensa que conseguí me diera el Times y que me daba acceso a la sala de prensa, pero me interesaba más ver el futbol que tomar fotografías de los partidos. En la primera vuelta en un partido contra Uruguay, Escocia falló un gol cantado. En el Times estaban viendo la cobertura por televisión y lograron ver al pateador llevar las manos a la cabeza, y en el fondo, a mi con la cabeza entre las manos y la cámara quien sabe en dónde. Y pensaron: “Bueno, este amigo, Yarrow, no está concentrado para nada en su trabajo”.

Aquellos eran los días de la fotografía de deportes sin autofocus, lo que quiere decir que tenías que capturar claramente una figura en movimiento y hacer eso que se llama enfocar. Básicamente tenías que mover el anillo de la cámara al mismo tiempo que los jugadores. Así es que si un velocista de 100 metros venía hacia ti, tenías que  tomar todas las fotos que pudieras con enfoque. Se necesitaba tener mucha habilidad y yo no era muy bueno, lo que significa que las únicas fotos decentes que pude tomar en todo el torneo eran las de los jugadores formados antes del partido.

La FIFA tenía la regla de que todos los países que calificaran al torneo podían tener un fotógrafo en la cancha durante la final. Escocia fue el primer equipo descalificado. Eso es lo normal, así es que todos los fotógrafos con gastos pagados por los periódicos tenían que regresar junto con el equipo de Escocia. Así es que, a los 20 años, me quedé con un pase de prensa para la cancha en la final de la Copa del Mundo.

Recuerdo haber ido al estadio a las seis de la mañana aunque el partido era a medio día. Soborné al guardia mexicano con un poco de whisky y le dije: ¿Le importa que camine en la cancha?” En aquellos días, el estadio Azteca tenía capacidad para 120 mil espectadores. Me dejó caminar de una portería a otra y podía ver mis pisadas en el pasto. Fue un momento de epifanía. Allí estaba Mark Twain diciendo: “Los dos días más importantes de tu vida son el día que naces y el día que descubres para qué”. En la cancha pensé: “Si estoy haciendo esto a los 20, ¿será la fotografía muy importante en mi vida?”

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Pero esta experiencia no cambió el hecho de que yo era un fotógrafo muy malo, pero tuve suerte. Estuve en el lugar adecuado para el primer gol de los argentinos en la final. Y cuando Argentina ganó, sucedió la cosa más extraordinaria. Probablemente 20 ó 30 mil argentinos empezaron a correr por la cancha. Yo no era nada. Tenía dos lentes y dos cámaras, como la mayoría de los fotógrafos de aquellos días. El teleobjetivo era para cubrir la media cancha, y el gran angular para las porterías. Pensé: “Si llevo el gran angular y me acerco a Maradona tanto como sea posible tal vez consiga una foto”. Pero para ser ágil había tenido que dejar el teleobjetivo. Dudé un segundo pero pensé que si perdía el equipo no importaba si lograba acercarme a Maradona.

Y lo logré. Me acerqué muchísimo, enfrente de él, justo en el momento en que otro jugador lo levantó en hombros. Fue como una escena bíblica, con miles de personas a su espalda. Maradona me miró a los ojos mientras levantaba la Copa del Mundo. En aquellos días se usaban rollos así es que no podías saber si tenías la foto. No sabías si había salido bien, si tenía buena iluminación. Fue hasta después que descubrí lo bien que había salido la foto pero si regresé a la portería y descubrí, para mi sorpresa, que el lente de 7 mil dólares y la cámara todavía estaban allí, en medio de miles de personas.

Me acuerdo de ese día como si fuera ayer. Fui muy afortunado por haber tenido este momento de caos. Maradona estaba en todo su esplendor cabalgando en los hombros argentinos, pero no tenía idea entonces de que mi fotografía resistiría a la prueba del tiempo. Maradona era un genio, y yo le debo tanto.

La-Lista de David Yarrow

  1. Lugar de nacimiento: Glasgow, 1966;
  2. Formación: “En la línea de la cancha de un club de futbol”;
  3. Influencias: Steven Spielberg, Martin Scorcese, Don McCullin;
  4. Mejor momento: “Navidad de 2014, fotografiando en Sudán del Sur, el lugar más crudo de la Tierra”;
  5. Peor momento: “Darme cuenta de que no tenía rollo en la cámara en una semifinal de la Copa del Mundo”;
  6. Mejor consejo: “Se tu crítico más severo”.

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