Solo 20% de los haitianos que ha llegado a México podrá recibir protección, estima la Comar
Una caravana de migrantes caminan por una carretera del municipio de Tapachula, Chiapas. Foto: Juan Manuel Blanco/EFE.

“No más abusos contra los migrantes haitianos”. “Andrés Manuel López Obrador, necesitamos una respuesta rápida”. Con estas frases escritas en cartulinas, decenas de personas provenientes de Haití se manifestaron el pasado lunes en Tapachula, Chiapas, donde han llegado con la esperanza de que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) les entregue un documento para que puedan transitar libremente por nuestro país.

Entre enero y agosto de este año, 18,883 haitianos han llegado a México luego de experimentar un desastre natural y otro político: el 7 de julio ocurrió el magnicidio de su presidente, Jovenel Moïse, y un mes después un terremoto de magnitud 7.2 causó la muerte de más de 2,000 habitantes de la isla.

La cantidad de haitianos que han solicitado refugio en nuestro país este año es 122% mayor a la registrada en todo el 2019. A esto también hay que sumar otras 3,833 personas que viajaron desde Brasil y Chile y, según la Comar, en su mayoría son hijos de haitianos que también buscan protección internacional.

Todos ellos han pasado meses en Tapachula, a la espera de que la Comar los reconozca como refugiados, pero el coordinador general de esa dependencia, Andrés Alfonso Ramírez Silva, zanja esa posibilidad y niega que las personas provenientes de Haití vayan a obtener ese calidad. En todo caso, estima, solo el 20% de ellos podrían quedarse en México bajo el mecanismo de protección complementaria.

Los haitianos “tendrían que buscar alternativas migratorias porque para ellos sería demasiado tiempo estar con la Comar y que después de mucho tiempo no les daríamos el reconocimiento de refugiados”, señala Ramírez Silva en entrevista para La-Lista. “Hemos hecho un cálculo y estimamos que un 20% de ellos podría recibir protección complementaria, pero no de refugio, y duraría muchísimo tiempo para que se diera esto”.

El artículo 13 de la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político indica que una persona podrá ser considerada refugiada por tres supuestos: por temor a ser perseguida por su origen, creencias y pensamientos políticos; porque su seguridad personal corra riesgo en su país por un contexto generalizado de violaciones a derechos humanos; y porque las actividades que ha realizado lo pongan en riesgo en su propia nación.

En cambio, la protección complementaria se otorga a las personas que no encuadran en estos supuestos del artículo 13, pero que de ser devueltas a su país de origen podrían ser víctimas de tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Ramírez Silva retoma este marco legal para argumentar que solo una quinta parte de los migrantes haitianos que han llegado a México podrían recibir una protección complementaria, y pide que el Instituto Nacional de Migración (INM) encuentre una forma de atender a las miles de personas que han salido de Haití, un país que vive en extrema pobreza, ahora está destruido por un terremoto y no tiene certeza política luego del asesinato de Moïse.

Si ellos tuvieran una alternativa migratoria diferente, que no nos corresponde decir a nosotros cuál es, pero que tuvieran una alternativa migratoria diferente, ya no estarían en torno a la oficina de la Comar y nosotros podríamos concentrarnos en las solicitudes de protección internacional de muchas otras nacionalidades”, asevera Ramírez.

La falta de respuesta de la Comar a sus solicitudes de refugio hizo que durante las últimas dos semanas al menos cuatro caravanas de personas migrantes salieran de Tapachula rumbo al centro del país; sin embargo, la mayoría de estos extranjeros ni siquiera lograron salir de Chiapas porque la Guardia Nacional (GN) y el INM montaron operativos para frenar su tránsito.

Organizaciones sociales y reporteros que acompañaron las caravanas documentaron diversos abusos por parte de las autoridades que participaron en los operativos. El caso más cuestionado fue el de un agente migratorio que el domingo 29 de agosto pateó la cabeza de un extranjero que estaba en el suelo. Luego de eso, la GN y el INM persiguieron a los integrantes de las caravanas por distintas ciudades de Chiapas para dispersarlos.

Para atender el flujo migratorio, el presidente López Obrador ha dicho que propondrá a su homólogo estadounidense, Joe Biden, trabajar en conjunto y que Estados Unidos invierta dinero en Centroamérica para atender de raíz los problemas socioeconómicos que causan la migración al norte del continente. Este jueves se tiene previsto que el canciller Marcelo Ebrard tenga un encuentro con el presidente estadounidense.

Comar, superada en números

El flujo migratorio de haitianos no ha parado desde el año pasado. En 2020, cuando inició la pandemia por Covid-19, todas las nacionalidades tuvieron una tendencia a la baja en la movilidad, a excepción de las personas provenientes de Haití, quienes incrementaron su presencia en México en un 7% respecto al 2019.

En 2021 la tendencia ha sido parecida, ya que las personas de Haití son las que más han incrementado su presencia en México en comparación a los habitantes de otros países. Pero los haitianos son solo una parte de todos los extranjeros que han llegado a México en busca de protección internacional. En total la Comar ha recibido 77,559 solicitudes de refugio en los primeros ocho meses de este año, un 10% más que las que recibió en todo el 2019.

Las personas de Honduras son quienes más solicitudes de refugio han tramitado, seguido de los ciudadanos de Haití, Cuba, El Salvador, Venezuela, Guatemala, Nicaragua, Chile, Brasil, Colombia y otras naciones.

Esta afluencia récord de migrantes ha superado por mucho la capacidad de operación de la Comar. Ramírez Silva, el titular de esa dependencia, dice que la comisión cuenta con alrededor de 400 trabajadores y para atender todas las solicitudes de refugio se necesitarían entre 140 y 150 empleados más.

Además, estima que la Comar necesitaría 50 millones de pesos extras a lo que se le asignó este 2021 para poder atender el flujo de migrantes en el país. Ramírez Silva también muestra su preocupación por la oficina de Tapachula que está al borde del colapso al concentrar el 70% de las peticiones de protección internacional.

“Para que no quedemos colapsados, específicamente en el caso de Tapachula, acabamos de hacer un cálculo que anda por arriba de 148 oficiales de protección adicionales”, añade el funcionario. “Necesitamos adicionalmente unos 50 millones de pesos para poder enfrentar esta situación enorme de llegadas de personas”.

México atraviesa su momento más apremiante en materia de migración, pero esto no parece suficiente para que el gobierno federal asigne a la Comar los recursos que necesita. El miércoles, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2022, donde se establece que el siguiente año la comisión tendría 45 millones 667 mil 372 pesos para operar, es decir, solo 2.79% más que en 2021.

Ante la falta de recursos económicos, el titular de la Comar adelanta que su dependencia está llegando a un acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) para que ese organismo internacional transfiera dinero a la comisión y se puedan contratar 230 personas extras. Esta colaboración podría arrancar a partir del mes de enero del 2022.