Las madres buscadoras bajo amenaza no dejan de salir a campo

La vida de Norma Patricia Barrón Núñez está en riesgo desde hace tres meses, cuando un juez ordenó que los dos hombres acusados de secuestrar a su hijo y a su esposo fueran resguardados en un domicilio que se ubica a solo cinco minutos de donde ella vive en Irapuato, Guanajuato.

El juez tomó esta decisión porque los dos acusados ya estuvieron encarcelados dos años bajo la figura de prisión preventiva, el tiempo máximo que permite la ley, y sin haber sido sentenciados. Ambos, presuntamente ligados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fueron resguardados en un domicilio para que sigan su proceso penal, pero Norma Patricia reclama que ese lugar está muy cerca de su casa.

“Lo que me inquieta más es que estas dos personas lideran a un grupo de sicarios del crimen organizado. Sabemos que, como ahora ya están comunicados, pueden atentar contra nuestra vida”, dice Norma Patricia, quien busca a su hijo Kevin Damián, de 21 años, y a su esposo Juan Rodríguez, de 40 años, sacados por la fuerza de su casa por hombres armados y luego desaparecidos desde 2019.

Los temores de Norma Patricia, de 40 años, ya se hicieron realidad a principios de abril de este año, cuando un hombre armado llegó a su casa y la confundió con una señora que estaba afuera, esperando a otro vecino. El agresor apuntó a la mujer y al darse cuenta de su error, se fue. En ese momento Norma Patricia se encontraba en las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) en la Ciudad de México.

“Cuando volví a mi casa esa señora me dijo que habían ido por mí y que me confundieron con ella, pero por suerte no le hicieron nada”, relata Norma Patricia.

Un par de días después, uno de los hijos de Norma Patricia fue rodeado por cinco hombres armados mientras manejaba por las calles de Irapuato. Los agresores alcanzaron a darle dos disparos, pero él pudo repeler la agresión porque es policía ministerial de la Fiscalía de Guanajuato y estaba armado.

México enfrenta una crisis de violencia de la que ni las madres de personas desaparecidas se han podido salvar. Aunque no hay un registro oficial, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) estima que desde el 2010 han sido alrededor de 18 y 20 personas buscadoras las que han muerto luego de ser agredidas.

En lo que va del actual sexenio, al menos nueve madres buscadoras han sido asesinadas en Michoacán, Guanajuato, Sonora, Morelos, Sinaloa y Puebla.

Actualmente hay 112 mil 144 víctimas y, ante la falta de respuesta de las autoridades, las familias, generalmente las madres de estas personas, han salido a buscarlas con sus propios medios, a pesar de la violencia y los riesgos de inseguridad que esto implica.

Aunque Norma Patricia forma parte del Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, y a pesar de que elementos de la Guardia Nacional vigilan su casa y la acompañan a todas partes luego del atentado contra su hijo, ella no se siente del todo segura.

“Como buscadoras, como personas que tenemos a un familiar desaparecido, siempre nos minimizan y minimizan los riesgos, somos como un número más”, critica Norma Patricia. “Pensamos que a las autoridades no les interesa nuestra seguridad, ellos dicen que todo está bien, pero si fuera así, no tendríamos necesidad de buscar a nuestros familiares”.

A pesar de estos dos intentos de asesinato, Norma Patricia advierte que lo peor podría estar por venir para ella y su familia. El próximo 22 de mayo inicia el juicio contra las dos personas acusadas de desaparecer a Kevin y Juan, y ella prevé que las amenazas en su contra o los intentos de asesinato pueden incrementar en ese periodo.

“Las audiencias del juicio son las que más pendiente me dan porque ahí sí saben que voy a llegar y la hora en la que voy a estar ahí”, comenta Norma Patricia, fundadora del colectivo Una Luz en tu Camino.

Madres buscadoras limitan sus actividades por violencia

Además de la violencia de los últimos años, tan solo en las últimas semanas se han registrado asesinatos y amenazas en contra de madres buscadoras en diferentes estados de la República. El pasado 2 de mayo en Celaya, Guanajuato, fue asesinada a tiros Teresa Mayegual, de 66 años, quien buscaba a su hijo desaparecido desde el año 2020.

Un día después de este asesinato, María Isabel Cruz Bernal y Belinda Aguilar, integrantes del colectivo Sabuesos Guerreras, reportaron mediante un comunicado de prensa que son vigiladas y perseguidas por hombres desconocidos en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.

Semanas antes, el 17 de abril de este año, Ceci Flores, líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, fue reportada como desaparecida y luego encontrada con vida. Aunque no fue víctima de ningún delito, las autoridades encendieron las alertas por las amenazas y las agresiones previas que ya ha recibido de grupos criminales.

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Ceci Patricia, Madre Buscadora de Sonora, durante una manifestación frente a Segob. Foto: Twitter @CeciPatriciaF

En marzo de este año, mientras viajaba en la carretera Chilpancingo cuando volvía de Acapulco, Guerrero, la madre buscadora Araceli Rodríguez y “sus escoltas de la FGR fueron interceptados por un comando armado que les golpeó, amenazó, robó sus pertenencias y les dejó amarrados en la carretera”, reportó el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México.

Limitan las búsquedas en campo

Todo este contexto de inseguridad ha provocado que las madres buscadoras modifiquen sus estrategias para encontrar a sus seres queridos. Noma Patricia Barrón comparte que participa en dos o tres búsquedas semanales y, a diferencia de antes, ahora las integrantes del colectivo Una Luz en tu Camino se turnan para salir a campo y ya no entran a todas las comunidades.

“En las comunidades en las que sabemos que todavía hay presencia del crimen organizado, en las que sabemos que desde que llegamos nos están vigilando, tenemos más mesura para entrar. Antes no era así, antes nos metíamos en cualquier lugar”, menciona la madre buscadora.

Norma Patricia realiza sus búsquedas en Guanajuato, un estado donde los homicidios dolosos incrementaron 240% entre el 2015 y el 2022, al pasar de 957 a 3 mil 260 asesinatos. En el mismo lapso las desapariciones de personas pasaron de 95 a 298, un incremento de 213%.

Estar en contacto con otros colectivos de búsqueda, localizar personas que les puedan brindar ayuda en los lugares que visitan y esperar el acompañamiento de las Fuerzas Armadas o las policías locales para salir a campo son otras medidas que Una Luz en tu Camino ha implementado para tener más seguridad.

Al igual que en Guanajuato, en el norte del país los colectivos de búsqueda también toman sus previsiones. Francisca Leticia Álvarez Rivera, integrante de la agrupación Madres Buscadoras de Sonora, señala que ellas también están en contacto con habitantes de diferentes comunidades o leen medios de comunicación para conocer el nivel de riesgo de determinados lugares. Así planean sus jornadas de búsqueda.

Las Madres Buscadoras de Sonora previenen riesgos por todas las amenazas que han recibido. Francisca Leticia incluso fue privada de su libertad en 2021 por un grupo armado que la retuvo y la torturó por 18 horas. Sus agresores le advirtieron que dejara de buscar a su hijo, Alick Alfredo Álvarez, secuestrado en 2017 en una planta purificadora de agua en la que trabajaba en la ciudad de Hermosillo.

“Fueron unas 18 horas muy dolorosas, muy insoportables, muy terroríficas”, recuerda Francisca Leticia en una entrevista concedida a La-Lista. “Me decían que ya no iba a encontrar a mi hijo, que ya no lo buscara, pero yo les respondí que me pedían algo imposible, que yo mientras tuviera vida lo iba a seguir buscando”.

Actualmente Francisca Leticia sigue participando en actividades de búsqueda dos o tres veces a la semana, pero reconoce que luego de su secuestro las Madres Buscadoras de Sonora ya no querían salir a campo.

“Ya nadie quería ir a buscar por lo que me habían hecho. Pero a mí me soltaron, al otro día hubo búsqueda y yo participé. Yo le digo a las compañeras que no hay que tener miedo, el único miedo es no saber más de nuestros hijos”,

francisca Álvarez, madre buscadora

Exigirán justicia en el Día de las Madres 

Para las mamás que tienen a un hijo desaparecido, el Día de las Madres se ha convertido en una fecha para protestar. “Para nosotras ya no hay nada qué celebrar, es como si estuviéramos muertas en vida”, resume Francisca Leticia sobre este día.

La Marcha por la Dignidad Nacional, que concentra a cientos de madres de personas desaparecidas en la Ciudad de México, tendrá su doceava edición este miércoles 10 de mayo de 2023. También habrá protestas en diferentes estados, por ejemplo, Sonora, Veracruz, Oaxaca, Guerrero y Chiapas.

Organismos como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), así como organizaciones sociales y activistas, han lanzado una convocatoria para que la sociedad se sume a las exigencias de justicia.

Pese a la violencia que las madres buscadoras enfrentan, ellas aseguran que no dejarán de buscar a sus hijos ni dejarán de pedir que se sancione a los responsables. Para ellas quedarse en casa no es una opción.

“Si nos quedamos en casa nos sentimos emocionalmente más acabadas”, asegura Patricia Barrón. “Cuando salimos a buscar es como un respiro, como si sintieras que estás haciendo algo por tu familia y eso nos da más tranquilidad”.

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