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‘Encarcelados por su música’: Una breve historia del rock en América Latina

La serie de Netflix: Break It All (Rompan todo) aborda el fascinante y poco reportado legado del rock en América Latina.

Three Souls in my Mind en los 80. Foto: Netflix

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En la mayoría de los documentales británicos o estadounidenses sobre las bandas de rock, los malos son los managers o los ejecutivos de las casas grabadoras que roban el dinero de los grupos o los obligan a comprometer su arte. Pero en la nueve serie documental de Netflix Break It All, que abarca la desbordada historia de los grupos de rock en América Latina, los malos exceden cualquier nivel de maldad. “Con la junta militar en Argentina, nosotros enfrentábamos enemigos auténticos”, dice Nicolás Etel, guionista de la serie. “En Chile, ellos protestaban contra Pinochet. No puedes concebir a un personaje que sea más malévolo que Pinochet”.

“A los chavos los encarcelaban por ser rockeros”, dice Gustavo Santaolalla, una figura fundamental en la escena del rock latinoamericano, quien fue productor en este proyecto. “Así que hay un tremendo contexto para esta música”.

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El resultado le ha dado a Break It All (Rompan todo), un nivel de drama, profundidad y consecuencias que pocos documentales del rock pueden igualar. A lo largo de su densa presentación de seis episodios, la serie narra la “desaparición” y los asesinatos de músicos durante los regímenes fascistas de las décadas de los 60 y 70, incluyendo el de Víctor Jara en Chile. Asimismo, cuenta sobre la censura generalizada, incluyendo la prohibición de una década del rock en el México de los 70, así como una continua exhibición en la prensa de los miembros de las bandas como subversivos y depravados. Al mismo tiempo, América Latina pudo producir una auténtica mina de oro de bandas lideradas por guitarras desde los 60 que, de acuerdo con Santaolalla, “algunas veces rebasaron el contenido rockero que se había producido en el mundo anglosajón”.

Sin embargo, la mayoría de estos grupos no tuvieron, o tuvieron una escasa, proyección fuera de América Latina, sobre todo los grupos que detonaron todo en las primeras dos décadas. Dado los cientos de grandes bandas que la región ha producido, no sorprende que los creadores de la serie hayan dejado muchas fuera. De acuerdo con Santaolalla, se concentraron en “bandas que influenciaron otras bandas, no sólo en sus propios países, sino en los demás”.

La serie arranca a principios de los 60, cuando grupos como los Teen Tops de México y Los Shakers de Uruguay se dedicaban a imitar a bandas anglosajonas. Pero para fines de los 60, bandas como Los Jaivas de Chile y Arco Iris de Argentina crearon sus propios ritmos y acentos, tomando parte de las culturas folklóricas locales. “Nos dimos cuenta de que no sólo queríamos cantar en nuestro propio idioma, sino que queríamos tocar en nuestra propia lengua”, dice Santaolalla, quien lideró Arco Iris. “Eso era un rock en su propia clase”.

Si bien cubre artistas de muchos países de América Latina, la serie se concentra en los de México y Argentina. “En este contexto, Argentina es como el Reino Unido y México como Estados Unidos”, dice Entel.

Una vez que la serie se adentra a los 90 y más allá, hay más bandas de la región llegan a conocerse más allá de América Latina, como Café Tacuba, de México, y Aterciopelados, de Colombia. Santaolalla dice que eso se debe a que muchas bandas comenzaron a hacer giras en EU debido a la creciente demografía de los latinos en el país, así como por el apoyo de estrellas como Beck y David Byrne. “David Byrne afirmó que el futuro del rock no reside en Inglaterra o Estados Unidos, sino en el tercer mundo”, dice Santaolalla. “Y yo creo que al frente del tercer mundo está América Latina”.

Sin embargo, aunque el futuro parece promisorio para muchas bandas actuales de la región, los que dieron origen a ese movimiento siguen ocultos para muchos. Aquí presentamos La-Lista que sirve como guía para los números rockeros de los 60 y los 70:

Los Teen Tops

Fueron una de las primeras bandas en traducir el rock’n’roll al español. Los Teen Tops fueron una sensación en México con sus corees de hits probados de rockeros influyentes de EU, como Elvis Presley y Little Richard. Pero no sólo eran imitadores. El grupo reescribió las letras de las canciones y añadió sus propios toques. En voz de los Teen, la divertida Good Dolly Miss Molly se convirtió en la alocada La Plaga. Asimismo, su versión de Boney Maroney, en la voz robusta de Enrique Guzmán y el firme ritmo de la banda, le dio a Popotitos una personalidad fresca y con ello tuvieron un hit número 1 en México.

Los Shakers

Si bien cantaban más en inglés que en español, la habilidad de Los Shakers para recrear la efervescencia del inicio de The Beatles en sus propias versiones inspiró a toda una nueva ola de bandas en su Uruguay natal. Los hermanos que fundaron el grupo, Hugo y Osvaldo Fattoruso, se formaron la idea de Los Shakers luego de ver A Hard’s Day Night, llegando inclusive a imitar a los Fab Four en sus cortes de pelo y sus elegantes trajes. Su hit Break Everything llegó al Top 10 en Argentina, lo que detonó una invasión de bandas uruguayas en este país.

Los Saicos

Una de las bandas de garaje más enloquecidas de todos los tiempos nació en 1964 en un barrio agradable de clase media en Lima. A pesar del entorno amable, el líder de la banda, Edwin Flores, poseía una voz demoniaca con la que transmitió la depravación de singles como Demolición. Imagina oír el El surf del pájaro (Surfin’ Bird) de The Trashmen, pero con más gruñidos.

Los Gatos

Este grupo argentino creó un puente entre el rock en español de los 60 y las aventuras psicodélicas que siguieron luego en la región. Su influyente éxito, La balsa, incluía el característico órgano Farfisa del rock de garaje, así como los mismos tonos de melodía dulce y armonías flotantes que llevaron a volar a los Byrds. Su éxito de 1967 inspiró una explosión de bandas en Buenos Aires.

La Revolución de Emiliano Zapata

Para 1969, el rock pesado tuvo un efecto tan profundo en las bandas al sur del río Bravo como lo tuvo en las de allende la frontera. Uno puede oír este cambio en los ritmos bajos y en las guitarras aulladoras de esta banda mexicana. Su éxito Nasty Sex tenía la textura pantanosa de Born on the Bayou de Creedence Clearwater, pero con más profundidad gracias a la guitarra de Carlos Valle Ramos. Su track Melinda pegaba tan fuerte como lo hacían The Who en su época de Live at Leeds, en tanto que La ciudad perdida volaba tan alto como cualquier rola de Jefferson Airplane.

Los Jaivas

Así como las bandas de rock progresivo de Europa abrevaban de la música clásica del continente, Los Jaivas, de Chile, conectaron el prog-rock con la música folklórica de los Andes. En su álbum debut de 1971, El Volantín, utilizaban la flauta y el charango para enriquecer su sección de guitarras rabiosas y su batería resonante. Si bien esa combinación les ayudó a convertirse en un hit para los jóvenes chilenos, las presiones de la vida bajo el régimen de Pinochet los llevó a asilarse en Argentina.

Arco Iris

Una de las bandas más aplaudidas de América del Sur, Arco Iris mezclaba el jazz, el folk, el rock psicodélico y la música latinoamericana en un brillante collage. Esta banda, liderada por Gustavo Santaolalla, no sólo fue el primer grupo argentino en utilizar los estilos folk del país, sino que llegaron con su propia filosofía basada en un estilo de vida austero, absteniéndose inclusive del sexo. En su carrera, ellos ayudaron a fundar lo que luego se conoció como la escena nacional del rock argentino.

Almendra

Luis Alberto Spinetta tenía apenas 18 años cuando ayudó a fundar Almendra, pero en el debut del mismo nombre de 1969, su genio apenas si se notaba. Con su voz hipnotizante, sus melodías sueltas, y sus letras poéticas, Spinetta alcanzó a ser tan visionario como artistas de la talla de Tim Buckley y Van Morrison. Por ello, no sorprende que él y su banda se hayan convertido en unos de los rockeros más respetados de Argentina. Asimismo, eran uno de los grupos más abiertos a experimentar, mezclando folk, jazz, tango, progresivo y más… En su segundo álbum, Almendra II, rockearon más fuerte y toda la banda tuvo una participación igual de relevante en la composición y en la ejecución, aderezados por los solos salvajes de la guitarra de Edelmiro Molinari. Aunque Almendra se separó al poco tiempo de su creación, sus miembros salieron a fundar otros proyectos clave en el rock latinoamericano.

Manal

El trío más relevante de América del Sur, Manal utilizó su ligera alineación para hacerle eco a los relampagueantes actos de blues y rock de artistas como Cream o Jimi Hendrix’s Experience. Sin embargo, en lugar de dejar el dominio a las guitarras, este grupo argentino se enfocó en la voz del baterista Javier Martínez, cuya textura carnosa tenía la textura del soul.

Gabriela

Así como se vio en EU y el Reino Unido, en América Latina los hombres dominaban el rock en sus inicios. Una de las pocas excepciones fue Gabriela Parodi, quien lideraba su propia banda en Argentina, donde presentó su gran debut en 1972. La voz ágil de Gabriela se adaptaba a números rockeros y elegantes baladas. Trabajando en Argentina y luego en EU, Gabriela ha mantenido una carrera variada que abrió camino para otras mujeres relevantes en el rock latinoamericano, como Andrea Echeverri, de Aterciopelados.

Traducido por Graciela González

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