¿El secreto para ser como Tom Cruise? Comer pastel de chocolate durante tres días
‘Estaba en shock por el azúcar’ … un apastelado Tom Cruise junto a Emilio Estevez en The Outsiders, 1983. Fotografía: -

Tom Cruise es probablemente la estrella de cine más intimidante que existe. Es menos ser humano y más manifestación física de la fuerza de voluntad humana. Hace sus propias acrobacias. Vuela sus propios aviones. Cuando todo el mundo se preocupaba porque el Covid puso al mundo bajo su yugo, el ofreció esperanza; primero brincó un acantilado con su motocicleta para demostrarle al mundo que ningún virus detendrá sus acrobacias de cabeza dura, y después le gritó hasta el cansancio a su equipo porque se acercaron a menos de dos metros entre sí.

Pero resulta que su mandíbula apretada y su sentido de la determinación siempre han estado ahí. La semana pasada en el Graham Norton Show, Cruise reveló que durante el rodaje de The Outsiders (1983), comió tanto pastel de chocolate durante un enorme periodo de tiempo, que acabó vomitando.

“Yo dije, ‘Saben qué, voy a comer pastel de chocolate en esta escena’ “, le dijo Cruise a Norton. “Pensé que como tenía que hacerlo en la escena, era una parte del personaje y entonces comí pastel de chocolate. Tuvimos que grabar esa escena durante tres días, sacamos como 100 tomas mías comiendo pastel, y tenía que seguir comiendo. Fueron tres días de Francis (Ford Coppola) diciendo, ‘Hagámoslo de nuevo’. Entré en shock por el azúcar, tuve que vomitar”.

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¿Lo ven? Este es el fuego con el que se forjó Tom Cruise. Esto es un ejemplo de lo que hará para servir a su arte. Otros actores pueden elegir algo menos delicioso para comer en una escena. Otros actores pueden hacer ese truco de empujar el pastel fuera del plato sin siquiera acercarlo así boca. Pero no Tom Cruise. Oh no. Cruise dará ese paso extra para alcanzar la perfección. Y resulta que, en este caso, el paso extra implica comer bastante pastel de chocolate.

Ahora todo tiene sentido. El año pasado nos enteramos de que a Cruise le gusta enviarle a la gente el pastel más asombroso del mundo, una decadente tarta de chocolate blanco y coco, como regalo de Navidad. Lo sé porque me encuentro en el primer cuarto de mi búsqueda de todo un año para encontrar, de algún modo, uno de estos pasteles para mí mismo. Pero ahora todo hizo click. Hay una razón de ser para los pasteles.

La razón es que cualquiera pensaría que a Cruise le gustaría enviar algo más a su estilo como regalo. Lecciones de vuelo, tal vez, o tenis para correr, o simplemente una cubeta de su propio sudor. Pero no. Tom envía un pastel. Ese pastel es un mensaje. Dice: “En una ocasión comí un pastel como este, y lo vomité en todas partes, y eso me convirtió en el hombre que soy ahora”. Dice: “Tú también puedes ser como yo”. Dice: “Quiero que te comas este pastel tan rápido como puedas, y que después vomites hasta el pulmón dentro de un basurero”.

Cuando James Corden recibe uno de estos pasteles (o Kirsten Dunst, o Henry Cavill), ya se saben la rutina. Cruise quiere que estas personas logren la misma grandeza que él, al atascarse de pastel hasta vomitar.

Dicho esto, tal vez se trata de una de las pocas instancias en que Cruise no me intimida. ¿Puedo escalar un rascacielos? No. ¿Puedo andar en moto? No. ¿Puedo correr con convicción? No. Pero, ¿puedo comer pastel? Dalo por hecho, yo puedo comer pastel. Puedo comer pastel como si no hubiera un mañana. El pobre Tom Cruise tuvo que dejar de comer pastel después de tres días. Yo, por otra parte, puedo pasar cinco o seis días enteros comiendo pastel. Lo comerías en la cama. Lo comería en el baño. Podría comer más pastel que Cruise en un parpadeo.

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Sé que estás leyendo esto, Cruise, así que por favor acepta mi desafío. Envíame un pastel en Navidad, y me lo comeré entero de una sentada, en el baño, en vivo en Instagram. Eso te lo prometo.