Kate Winslet: ‘Me preguntan demasiado sobre las escenas íntimas’
“Me di cuenta de cómo las películas tratan a las mujeres como objetos. Lo hacemos como si fuera respirar”: Kate Winslet. Foto: Misan Harriman/The Observer

Un hombre ajusta el ángulo de su laptop. “¡Hola!”, saluda. ¿Hay un lavatrastes detrás de él? Un pequeño cachivache de madera que dice “Let’s Dance” con alegres letras pintadas, se balancea sobre un Aga. Aterricé en un acogedor y alumbrado garaje, en algún lugar de la costa del sur. El hombre amable se hace a un lado y, demonios, ahí está Kate Winslet. La estrella de cine Kate Winslet, “¡Hola!”, trae una chamarra negra y el pelo amarrado, y su famosa sonrisa que da la impresión de que intenta no reírse de un chiste grosero.

El hombre es su esposo, Ned (Abel Smith, antes conocido como Ned Rocknroll) y el garage es su “pequeño granero”. “No es granero particularmente lindo”, dice. Su energía es como de una señora amable que te ayuda a medirte brassieres en Marks & Spencer. Me agrada de inmediato. “Pero mira aquí, ¿puedes ver el maravilloso lavabo? Es del set de Mildred Pierce. Las llaves son terribles. Pero siempre intento llevarme algún detalle de todas mis películas. Tomé todas las cortinas de la cabaña en The Holiday…” Sus hijos, Mia (20 años, su hija con su primer esposo Jim Threapleton), Joe (16, de su segundo matrimonio, con Sam Mendes, y Bear (nació en 2013, poco después de casarse con Ned) las hacen cada vez más pequeñas: “Como para, reparar sus jeans. También, hice una película llamada All the King’s Men donde Jude Law y yo tuvimos que hacer una escena donde nos besamos sobre la mesa, nos besamos hasta quitarnos los calcetines. Fue fabuloso. Mientras todo sucedía yo pensaba: ‘Tendré que comprar esta mesa’. ¡Y eso hice!”

“Tenemos que salir adelante”: Kate Winslet retratada en la costa inglesa. Foto: Misan Harriman/The Observer

Si se lleva un recuerdo de cada película, no es sorprendente que haya necesitado construir un granero. Hasta ahora a sus 45 años, Winslet ha trabajado durante dos tercios de su vida, brincando entre mega producciones de Hollywood (Titanic en 1997), hasta recibir un Oscar (fue la primera actriz en recibir cuatro nominaciones antes de los 30 años, y ganó una por The Reader en 2008) o hacer una surreal y existencial obra maestra (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, en 2004) o dedicar uno de sus Bafta (en 2016, como Mejor Actriz de Reparto en Steve Jobs) a “todas las chicas que dudan de sí mismas”, recordando la ocasión en que su maestro de drama en la escuela le recomendó “conformarse con interpretar gordas”.

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Para cada papel, sea chica gorda o no, se sumerge en el personaje por completo, y hasta sube unos kilos. Su oscuridad, su glamour, su ansiedad, su respiración. Mientras aprendía a hacer apneas para Avatar 2, aguantó la respiración bajo el agua durante siete minutos y 14 segundos, para romper el récord del cine de Tom Cruise. “Dios, es maravilloso. Tu mente naufraga por completo. No puedes pensar sobre nada, no puedes hacer listas en la cabeza, sólo miras las burbujas que están debajo de tí”. ¿Es peligroso? “Oh sí. Tiene que haber alguien junto a ti. Ned entrenó conmigo y también se volvió muy bueno para aguantar la respiración. Pero él sí … se desmaya”. ¿Cuáles fueron sus primeras palabras cuando emergió después de siete minutos? “¡Y 14 segundos! Mis primeras palabras fueron: ‘¿Estoy muerta?’ ¡Sí, pensé que estaba muerta!”, sonríe con alegría.

Aunque Dorset no es la muerte, todavía, las instancias hasta donde llevó la preparación para su nueva película (y posible nominación) fueron similarmente extremas. En Ammonite, una película discreta y aplastante, el escritor y director Francis Lee introduce a Mary Anning, una paleontóloga del Siglo XIX cuyos importantes descubrimientos de fósiles se los apropió el establecimiento científico masculino. Igual que un fósil, el corazón de Anning es desenterrado por Charlotte Murchinson (interpretada por Saoirse Ronan), la esposa de luto de un geólogo amateur; como una piedra, se rompe. En todos lados hay muerte y mal clima y lujuria, hay hasta orina en el tejado. Para “respirar como Mary”, Winslet se mudó, sola, a una pequeña casa en Lyme Regis, “un búnker” en la playa, y pasaba las noches dibujando a la luz de un candelabro con un deprimente tazón de sopa, y los días en los acantilados, sacando fósiles de las piedras con herramientas antiguas mientras usaba botas pesadas. Bajo la lluvia.

“Estaba nervioso la primera vez que hablé con ella”, dijo Francis Lee, por teléfono desde su nevada casa en Yorkshire. “Sabía que una estrella de este tamaño le traería muchos reflectores a la historia. Me obsesioné con elevar a Mary hasta una posición que no alcanzó cuando estaba viva, pero para mí, el trabajo de una obra es importante. Entonces cautelosamente comencé a hablar sobre la preparación, la investigación, el trabajo manual, y Winslet (así le dice, con mucho cariño) sólo respondió con tranquilidad, ‘Eso es lo que yo hago’ “. Se ríe. Debía haberlo sabido. “Su trabajo siempre lleva algo de verdad”.

Ella pasó semanas en las rocas, excavando fósiles. De estos, pulió uno y se lo regaló a Ronan. Aprendió a caminar distinto. Tomó clases de dibujo. Cultivó una especie de templanza húmeda. un día en el set, Lee vio a una extraña merodeando. Se irritó, ¿quién era esa mujer rebotando por todos lados? Un miembro del equipo tuvo que decirle en voz baja que se trataba de Winslet. “¡Tuve que conocerla de nuevo como Kate! Se transforma. Y ¿puedo decir esto? Sí, lo haré, creo que es una de las mejores cosas que le he visto hacer. Sabes, no tiene vanidad, la única ocasión en que habló sobre las luces y los ángulos fue para decir, ‘¿Pueden ver bien mi papada?’ “

Al mirar a Winslet hoy, amable y magnífica en el calor de su Aga mientras recuerda a Mary, el revoltijo de los acantilados, y las semanas que se tardó para sacar la mugre de sus uñas, menciono casualmente su método de actuación. Su rostro se retuerce con preocupación. “Odio esa palabra. Cuando estuve casada como Sam (Mendes), él solía molestarme con ella, ‘Eres un método’. Tengo una reacción alérgica al pretencioso ‘proceso’, entonces odiaría admitir que, tal vez, de hecho tengo uno propio. Pero mi padre siempre me decía, ‘Eres tan buena como tu último trabajo, cariño’ “.

Ella ha ido a la deriva intencionalmente, siempre positiva. “¿Recuerdas esa época de la historia donde, de pronto, las tenistas se volvieron extraordinariamente vocales y mucho más musculosas que antes? Bueno, de pronto sentí que eso sucede ahora en el mundo de la actuación. En parte porque vamos saliendo del espectacular periodo del #MeToo, pero también porque las mujeres están descubriendo un sentido inherente de conexión con otras mujeres. Tenemos menos miedo de decir lo que pensamos”, continúa Winslet. ¿Se ha contenido en el pasado? Suspira. “Sí, un poco”.

Al leer sobre los muchos años de prensa de Winslet, en esta época perfecta e ilustrada fue un shock observar con cuánta frecuencia su cuerpo era parte de la historia. Joan Rivers dijo en una ocasión sobre su papel en Titanic: “Si pesara dos kilos menos, Leo hubiese cabido en la lancha”. “Sí, a los 20, las personas hablaban demasiado sobre mi peso. Y me hablaban para que comentara sobre mi propio físico. Bueno, entonces me gané la etiqueta de desafiante y confrontadora. Pero no, yo simplemente me defendía”.

Hace poco volvió a revisar algunos artículos escritos sobre ella a finales de la década de los 90, cuando tenía 19 años. “Y era casi divertido lo impactante, crítico y cruel que era la prensa sensacionalista conmigo. ¡Yo seguía descubriendo quién era en realidad! Ellos hacían comentarios sobre mi talla, calculaban mi peso, hasta imprimieron la supuesta dieta que llevaba. Fue crítico y horrible y me decepcionó leerlo. Pero…” ¿Pero? “Pero también me hizo sentir tan … tan conmovida. Por lo diferente que es ahora”.

Gracias a que creció en el mundo del cine, Winslet siente una simpatía particular por las mujeres que buscan su camino, dice Ronan en un email que me envió desde el rodaje de otra película. “Kate es increíblemente solidaria con los actores jóvenes”, escribe, “y es una de las cosas que amo de ella”. Mia, la hija de Winslet, inició su propia carrera de actuación el año pasado, a una edad similar que su madre.

¿Cómo impactaron los comentarios sobre su físico a la Winslet adolescente? “Se dañó mi confianza. No quería ir a Hollywood porque recordaba haber pensado, ‘Dios, si esto me dicen en Inglaterra, entonces ¿qué pasará allá?’ También se mete con tu cambiante impresión de lo que es bello, ¿sabes? Yo no lo sentía mucho. Por la simple razón de que nada puede prepararte realmente para … eso. Pero por supuesto, tuve a Mia a los 25 años. Y toda esa mierda simplemente…” imita a una ola con su mano, “se evaporó”.

Winslet y sus hijos han tenido la compañía de su padre, también un actor, durante el confinamiento. Su madre, una cuidadora, falleció en 2017. Su muerte animó a Winslet a investigar su árbol genealógico, y descubrió que sus antepasados fueron “esclavos hambrientos en Suecia”. Seguramente algún día habrá una película.

“Tengo esta etiqueta de ser mandona. Sólo me defiendo a mi misma. Foto: Misan Harriman/The Observer

Al principio, Winslet disfrutó el confinamiento. Logro dormir bien por primera vez en meses. Pero conforme pasaban las semanas, también se agotó su paciencia. Ahora está “obsesionada con barrer la cocina. Tengo una enorme fijación con ello. ¿Por qué soy la única persona que lo hace? ¿Por qué estoy en cuatro puntos de nuevo?” No obstante, ahora tiene sueños vívidos. “Anoche soñe que me estaba poniendo la vacuna. Pero la persona no lo hizo adecuadamente. Entonces sacaron la jeringa, pero la mitad del líquido comenzó a esparcirse por todos lados. Y yo pensé, ‘Bueno, ¿qué hacemos ahora?’ “

Está muy consciente de que, aunque todos estamos juntos en esto, algunas personas están más juntas que otras. Su casa es grande, su familia está a salvo, la única persona cercana que ha fallecido fue la abuela de 96 años de Ned (también era la madre de Richard Branson) a quien, según reportes, Winslet rescató en una ocasión de un incendio en Necker Island. Se siente afortunada, tanto con su vida como con su carrera. “Tan fortuita. Las cosas que he aprendido, no sólo se tratan del arte de actuar, sino también de cómo pensar. Por ejemplo, con Ammonite me di cuenta de cómo las películas objetivizan eternamente a las mujeres, lo hacemos como respirar. El sentido de igualdad trabajando en Ammonite fue tan increíble para mí”, sonríe, “quitamos los estereotipos heterosexuales”.

Mientras Lee desarrollaba Ammonite, juntando todo lo que sabía de la vida de Mary Anning (en 1811, a los 12 años, descubrió un esqueleto de Ichthyosaurus) con lo que se imaginaba (un amorío con otra mujer), con eso encendió las controversias. Él respondió elegantemente en una serie de tweets. “Después ver cómo rutinariamente heterosexualizan la historia queer en toda la cultura, y dado a que se trata de una figura histórica que no tiene evidencias de relación heterosexual alguna, ¿acaso no es permisible mirar a esta persona dentro de otro contexto?” escribió. “Particularmente una mujer cuyo trabajo y vida se someten a los peores aspectos del patriarcado, la discrimnación de clase y género se desequilibran”.

Interpretar a Mary (y conocer a Lee) claramente tuvo un efecto profundo en Winslet, más allá de la demanda física y el trabajo. “Me hizo sentir que tenía que rendirme cuentas a mí misma por las veces en que fui cómplice de mi propia objetivación en las películas. Las cosas que acepté hacer. Posiciones corporales, o la manera en que me iluminaron o la ropa que usé”.

Hace una pausa con precaución. “Quiero decir, no me lo preguntaste, pero elijo discutirlo porque estamos hablando de la objetivización de las mujeres. Pero me han preguntado tantas, tantas veces sobre las escenas íntimas en Ammonite, muchas más de las que me han preguntado por cualquier escena de amor heterosexual. Cuando lo han hecho, son comparaciones, ¿cómo estuvo Leo comparado con Jude? Tan avergonzante, tan vulgar. Pero lo que sucede con la discusión de escenas de amor LGBTQ es que las personas de hecho utilizan diferentes palabras para describirlas”. “Atractiva”, dijo The Sun, “Juguetona”, dijo The Metro. 90% de la cobertura de prensa sobre Ammonite se concentró en el sexo: cómo Winslet describió la situación con Ronan como “definitivamente diferente de comerse un sandwich”, o cómo su decisión de mover su “juguetona escena sexual” al día del cumpleaños 25 de Ronan fue “el mejor regalo que pudo haber deseado”. “ ’Sumamente erótico’ “, continúa Winslet, “ ‘Excitante’, cosas que describen el impacto que la escena puede tener sobre la audiencia, en lugar del contenido de la misma escena. Realmente me hace enojar. Lo que amo de cómo Francis eligió contar la historia de Mary Anning, y su conexión con Charlotte, es que lo hizo sin dudar. La relación es parte de la historia. No tiene nada que ver con el miedo, o los secretos. Es sobre dos personas que se enamoran”.

Cuando Helen Mirren entrevistó a Francis Lee sobre Ammonite (así fue el ruido que la rodeó, Mirren en casa completamente disfrazada, muy efusiva frente a las cámaras y el director a punto de estrenar su segunda película), admitió que pensó que era mujer. “Sólo una mujer podría comprenderlo”, le dijo. “Eso me complace”, dijo él. “Y a mí”, dijo Winslet.

El personaje de Anning, como se dio cuenta después de conocerlo por primera vez, estaba hecho a partir de Lee. “Esta película me volvió mucho más determinada para contar las vidas de mujeres históricas y significativas. Susan Sarandon y yo tuvimos esta conversación una vez, sobre cómo, porque los hombres pueden conseguir financiamiento para sus películas, y con presupuestos más grandes que las chicas, como mujer tienes que pedir favores a los grandes aliados creativos que has hecho durante tu vida, ya sean diseñadores de vestuario, o artistas de storyboards, y pedirles que hagan algo por un poco menos a cambio. Me hizo apasionarme sobre tener un presupuesto decente para contar tu historia de la misma forma que tus contrapartes masculinas. Aunque muchas cosas han cambiado, eso todavía no mejora”.

No es completamente verdadero decir que esta película la radicalizó, aunque Winslet suena como que sus opiniones políticas han cambiado desde 2000, cuando se declaró “irradiada por el feminismo”. Algo cambió para ella en 2017, en una conferencia de prensa en la que promovía Wonder Wheel, una película que hizo con Woody Allen. “Me di cuenta de que me sentía mal”. Se inclinó hacia adelante. “No debí haber trabajado con Woody, o Roman (Polanski), y probablemente siempre lucharé con esos arrepentimientos”. Ella agita la cabeza. “Ahora es increíble para mí que esos hombres hayan sido tan alabados en esta industria, y por tanto tiempo. Reto a cualquiera en la comunidad de la actuación a rechazar papeles en sus películas. Y eso apenas está cambiando”.

¿Alguien en la industria ha reaccionado mal a sus demostraciones de arrepentimiento? “Sólo lo he dicho en voz alta un par de veces. Pero sí, lo han hecho. Siempre habrá alguien que diga, ‘Bueno, hiciste la película, entonces …’ pero debemos ser capaces de cambiar, ¿no? Tenemos que seguir adelante. Intentar”. Levanta su barbilla como si se enfrentara a los elementos, en lugar de la pequeña pantalla de la laptop de Ned y un piso que simplemente no se quiere quedar limpio.

Esta expresión es familiar. Una de las primeras escenas que Winslet filmó con Lee la muestra mirando hacia arriba. Estamos en el tejado con Mary, el mar se ve enojado. Ella observa algo en el lado del acantilado y, mientras se prepara para escalar, se amarra la falda con una pretina antes de subirse al muro de 200 millones de años de antigüedad. Mientras se estira, se agarra con fuerza de una piedra, su pie se resbala, ella cae y se desliza dolorosamente hasta la playa. Las rocas caen con ella, y al romperse en dos después de chocar frente a sus pies, aparece una amonita.

Ammonite se estrena el 16 de abril.