Soy un ‘maldito lisiado’ orgulloso, dice Guz Guevara
El conferencista, activista y artista Guz Guevara.

“Lisiado”, “inválido”, “enfermito”, “chuequito” o “minusválido” son términos que Gustavo Guevara escuchó durante toda su niñez, derivado de la discapacidad con la que vive por una condición genética con la que nació: osteogénesis imperfecta. 

“Guz”, además de la discriminación y la “falsa compasión”, creció experimentando en primera línea lo que es enfrentarse a la falta de accesibilidad, la mala actitud de muchas personas, la desigualdad y las brechas de oportunidades a la que se enfrentan todos los días las personas que viven con discapacidad en México. 

En su caso, la inconformidad y la lucha contra la discriminación se convirtió en el discurso que marcaría muchas de las decisiones que ha tomado en su vida, y que lo llevarían a romper todos los estereotipos que le imponían las etiquetas con las que la gente lo llamó durante años. 

Activista, mercadólogo y conferencista, Guz Guevara ahora descubre una nueva herramienta para compartir su mensaje antidiscriminación: la música, en donde a través de su primer disco Inválido, desarrollado de la mano de Imanol Igoa, canta a todos aquellos que en algún momento se han sentido invalidados.

La-Lista (L-L): ¿De qué trata Inválido?

Guz Guevara (GG): Es una historia que te remonta a través de varios ritmos, de varias mezclas de sonidos y de tendencias, te platica un poco quién soy yo, y pretendo que muchas personas se identifiquen de muchas maneras, no tienes que vivir con discapacidad, no tienes que ser LGBT+, sino justamente es para todos y va dirigido para todas las personas que alguna vez en su vida les dijeron que no podían, que no eran capaces, toda esa persona que ha sido invalidada. 

L-L: Ya compartías tu mensaje por conferencias y redes sociales, ¿por qué ahora decidiste la música?

GG: La música es algo que siempre me ha gustado, nunca había tenido la oportunidad de crear, proponer y escribir yo solito las letras, pero con la pandemia creo que se desató un poquito mi lado más artístico y decidí que es una forma de llegar a nuevos públicos. Creo que las canciones son armas muy poderosas, te transmiten, te hacen bailar, te hacen llorar, te hacen reírte, te ponen de malas, te ponen de buenas, logran mucho y además, las canciones son atemporales, entonces todas las canciones tienen mensajes atemporales que traspasan barreras espacio-tiempo. Y (creí que la música) es una gran idea para hablar y cantar sobre esto y llegar a nuevos horizontes. Está pasando, y ha llegado a nuevos rincones donde seguramente a n cantidad de personas no les interesaba escuchar una conferencia pero a lo mejor es más fácil escuchar una canción. 

L-L: Desde el nombre del disco y de las otras canciones buscas reivindicar términos que han sido utilizados para ofender a personas que han sido reprimidas… 

GG: Busco quitarle poder a las palabras que se han usado con intenciones de ofensa, de desprecio, ¿cómo le quitamos poder? Haciéndolas nuestras. 

Las palabras son armas superpoderosas, pero cuando las hacemos nuestras y dices ‘mira, ya no me dañas, ya no me lastimas‘, creo que le damos una vuelta y entonces restas poder a quienes la usan para agredirte, menospreciarte o para hacerte sentir menos. 

Esta práctica no es nueva, distintas comunidades afrodescendientes, comunidades LGBT+ las han hecho durante años y creo que ya va siendo hora de que la comunidad de personas que vivimos con discapacidad lo hagamos y le restemos poder a todos estos adjetivos que nos dan: inválido, lisiado, minusválido. 

L-L: ¿De qué va “Maldito Lisiado”? 

GG: Es una canción que va dirigida a las personas con discapacidad, se han identificado muchas personas, a algunos les ha costado trabajo entender por qué utilizar este término, y viene desde la resiliencia, desde el decir ‘me río de tu término, me río de cómo me has tratado y no puedes dañarme más‘. 

(La canción) viene con el objetivo de que las personas con discapacidad se quiten todas esas telarañas que no son propias, que la sociedad les ha puesto, y que nos quitemos de todo eso y empecemos a empoderarnos, que es arrebatar el poder que nunca has tenido, no es preguntar, no es pedirlo bonito. Yo quiero que las personas con discapacidad exijamos el lugar que merecemos, empecemos a vivir nuestra identidad sin ocultarnos.

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L-L: ¿Cómo lograste que no se distorsione el mensaje a pesar de usar estos términos? 

GG: Las canciones, más que cantadas, son interpretadas y narradas. En un momento explico que este término nos pertenece y que nunca más va a poder ser usado en nuestra contra. Evidentemente, si solo te dejas llevar por el título, pues puede ser superagresivo y ofensivo, pero creo que hay que darle la oportunidad y entender que va por aquí. 

L-L: En “Maldito Lisiado” hablas de la falsa compasión, ¿a qué te refieres con esto? 

GG: A veces pareciera que esta visión de ayuda o de querer apoyar es meramente disfrazada de una discriminación muy en el fondo. Pasa mucho (que digan) ‘pobrecito’, ‘está malito’, ‘no te le acerques porque lo puedes lastimar’. Esta compasión esconde un rechazo en el fondo y este rechazo es el que muchas veces duele más porque las personas con discapacidad no queremos ser objetos de compasión y evidentemente, lo que queremos es evitar más rechazo y violencias hacia nuestras identidades. 

L-L: ¿Qué hay detrás de “Marie Kong”? 

GG: Es una canción muy divertida, es una canción hasta cierto punto chusca, pero trae unos mensajes muy poderosos. De entrada, abre con un grito de estadio llamado grito homofóbico y le quita el valor. “Puto” y “maricón” son palabras muy utilizadas para menospreciar y denostar, ¿cómo le quitamos la carga?… Salgo y digo ‘presente, si soy, aquí estoy, doy la cara y no me oculto’. 

En “Marie Kong” empiezo a cantar un poquito de cómo se vive lo que te dicen y hago incluso un sampleo de una canción muy famosa del grupo Molotov que tal cual decía ‘matarile al maricón’, y lo parafraseo, pero le doy la vuelta: sí somos, no le tengo miedo, no me voy a ocultar, no hay nada malo en esto que me has dicho y me voy a vivir esa identidad sin ‘estar en el clóset’. 

El armario es un invento y nos quieren ver adentro, es un mecanismo de opresión que le sirve al sistema para que seamos menos “incómodos”, pero esto en realidad no existe. 

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L-L: En tu discurso incluyes la “revolución anticapacitista”, ¿qué es esto y cómo iniciar esta revolución? 

GG: El capacitismo es este sistema de creencias, acciones y prácticas sociopolíticas y culturales que nos pone a las personas con discapacidad en una situación de minusvalía, y se nos considera como seres inferiores, y se nos niegan oportunidades y derechos. 

Una revolución anticapacitista es aquella donde se deje de ver a las personas con discapacidad como eso, y se comience a vernos con dignidad, con respeto y con la misma valía y mirada con la que ves a otras personas sin discapacidad. 

Es un término que (tenemos que conocer), porque tal cual como el machismo, la homofobia, el racismo y el clasismo, el capacitismo forma parte de este sistema que parece que no existe y que es invisible, pero se siente. 

L-L: Una persona que ve esta lucha desde su posición de privilegio, ¿cómo puede sumarse a esta revolución? 

GG: Estamos creando un movimiento de personas con discapacidad en donde vamos a hacer grandes cosas en diciembre, y vamos a crear un manifiesto para personas aliadas, creemos mucho como colectivo y como grupo de personas con discapacidad, que las y los aliados son supernecesarios e importantes. Vamos a hacer la forma de incluirlos en nuestra lucha, porque una persona aliada, muchas veces, y hablando de discapacidad específicamente, es una persona cuidadora. 

Hay personas con discapacidad que evidentemente su autonomía e independencia no tiene el mismo nivel que otras, y necesitan de una persona cuidadora, y eso no es malo, y las personas cuidadoras deben de tener toda esta visión.

L-L: Muchas marcan se han sumado a un discurso inclusivo con todos los sectores de la población, ¿cómo lograr que esto no sea algo superficial y que lo hagan solo por publicidad? 

GG: El pinkwashing es cuando se bañan de la onda LGBTera y el crippled washing es cuando se bañan de la discapacidad las marcas y empresas. Creo que hay una línea muy delgada entre estos términos y entre bañarte para simular y empezar a hacer acciones con compromiso y con las convicciones. 

Es bien difícil identificarlo desde afuera porque bien podría sentirse muy igual, pero eso se ve con la congruencia y con la permanencia. Si solo lo hacen un año por convivir o nada más lo hacen cada mes de junio, con el tema LGBT, entonces seguramente no es tanta la congruencia. Pero si lo hacen todo el año, si son constantes, si tienen políticas de inclusión, si en sus empresas contratan a personas con estas características, entonces quiere decir que no hay tanto washing, sino que sí es un compromiso.

L-L: ¿Qué es lo más preocupante que vas ahorita en el tema de discriminación México? 

GG: Nos falta mucha educación socioeomocional a todas las personas, en todos los espacios y a todos los niveles. Creo que hemos sido educados sin esta responsabilidad socioemocional, sin tener la capacidad de responder por estas acciones, por nuestras palabras, por nuestros dichos, y las habilidades socioemocionales no han sido bien pulidas, como empatía, respeto, solidaridad, el autoestima. 

Todas estas habilidades que no han sido reforzadas nos llevan a rechazar lo desconocido, a violentar a otras personas, a discriminar, a tratar de forma agresiva y sin respeto. Vivimos en un país altamente machista, misógino, homofóbico, transfóbico y racista, entonces hay mucho que cuestionarnos y mucho que trabajar. 

L-L: ¿Qué más podemos esperar de Inválido

GG: Tenemos otra canción que habla sobre la visibilidad, sobre la importancia de hacerte visible, de hacerte notar, de conquistar espacios, y otra canción donde habla un poco de aceptar de estar mal, y hay otra muy divertida donde la idea es darle mucho poder a cualquier persona que la escuche, no solamente a alguien en una situación de vulnerabilidad. 

Todas las canciones van conectadas, llevan una cronología, espero a la gente le guste y lo entiendan.