Javier Cercas: Es de una ingenuidad terrible creer que seremos más solidarios por el covid
Foto: Paul Musso.

Desde que sacó en 2001 Soldados de Salamina, una novela ambientada en la Guerra Civil española, Javier Cercas se convirtió en uno de los escritores más traducidos y estudiados de su país. Le siguieron otros éxitos editoriales como Anatomía de un Instante, El Impostor, Terra Alta, que le valió el Premio Planeta 2019, y su continuación y más reciente novela, Independencia. Sus obras se caracterizan por narrar la realidad en su complejidad, por la ambigüedad que deja para que el lector saque sus conclusiones y el empeño en descubrir la verdad. Cercas es uno de los escritores que participará en la 6ª edición del Hay Festival de Querétaro, que este año se celebrará en formato híbrido del 1 al 5 de septiembre. En él, conversará con el escritor mexicano Emiliano Monge.

Mucha gente dice que saldrá diferente de la pandemia de como entró, ¿es tu caso?

Creíamos con ingenuidad vergonzosa, porque no deberíamos haberlo creído, que estábamos blindados, pero no era así, porque la historia de la humanidad está llena de pandemias. Cuando se empezó a decir que ahora seremos más solidarios, más conscientes en nuestra fragilidad, permíteme: me daba risa, es de una ingenuidad terrible. No es así. Nunca ha sido así. Los seres humanos aprendemos poco, somos muy bestias. Bernard Shaw decía que lo único que se aprende de la experiencia es que no se aprende nada de la experiencia. La gente que ha perdido a seres queridos, por supuesto. Pero en general, por desgracia, primero, creo que nos va a cambiar muy poco y, segundo, creo que no va a cambiarnos para bien. 

Entonces, ¿a ti no te está cambiando?

Me gustaría decirte que sí, pero no, ni para bien ni para mal. Esta novela, Independencia, transcurre en 2025. Hay gente escandalizada que ha dicho: “solo se menciona dos veces la pandemia, ¡cómo es posible!”. Yo no soy futurólogo pero algo sé de historia y sé que las pandemias, muchísimo más brutales que la nuestra, apenas han dejado rastro. En la literatura, prácticamente nada. Piensa en la gripe española, mientas que una guerra mundial mató a más de 50 millones de personas. 

De hecho, has dicho que de la pandemia no saldrá buena literatura porque no hay drama. ¿Es por eso que te interesan temas como la Guerra Civil española o el Procés de independencia catalán, porque ahí sí hay drama y un conflicto?

Me interesan porque son acontecimientos traumáticos que cambian profundamente las sociedades y a las personas. Pero yo no elijo mis temas, los temas me eligen a mi, como cualquier escritor.

¿Cómo notas que un tema te elige?

Porque te afecta, es así de fácil. Hay cosas que me obsesionan, ¿por qué? No lo sé, y escribo para averiguar por qué me obsesionan y esta es la función de un escritor. Lo primero que tiene que hacer un escritor es ser fiel a sus propias obsesiones. Si te obsesiona la idea de que un señor se pueda levantar convertido en un escarabajo, fíjate qué absurdo, sé fiel a eso. Y si eres Kafka, a lo mejor escribes La Metamorfosis.

Has escrito de la Guerra Civil española y a fondo. Hay un episodio que parece olvidado en España y es el de los refugiados en México, ¿por qué?

En alguna de mis novelas eso desempeña un papel fundamental, concretamente, en Terra Alta. Yo lo tengo permanentemente presente. La gratitud de los españoles con México debe ser para siempre, porque cuando acabó la guerra, el mundo, empezando por los países limítrofes, como Francia, nos cerró las puertas, o prácticamente. Es comprensible, nunca había existido una crisis humanitaria de ese tipo. México nos abrió los brazos, esa es la verdad. Y es verdad, en España, la ingratitud es eterna, terrible y no se tiene presente. En cambio los mexicanos sí lo tienen presente. Eso demuestra que la generosidad no es estúpida.

El 13 de agosto hubo un tuit del partido de derecha radical Vox que indignó a algunos mexicanos, sobre la conquista de Hernán Cortés y cómo liberó a los nativos de las atrocidades de los aztecas. ¿Cómo crees que España debe abordar su pasado colonial?

Es un tema muy complejo sobre el cual no he pensado seriamente. Yo solo te diré una cosa: cuando voy a México, en particular, y en Latinoamérica, en general, nunca me siento fuera de casa. Alguien dijo: quien solo conoce España, no conoce España. Frase brillante, ¿verdad? La dijo Hugh Thomas; parece de Oscar Wilde. 

Lo primero que tenemos que intentar entender son las cosas con toda su complejidad y no permitir las simplificaciones que aquellos que tienen el poder, o que aspiran al poder, quieren imponer. Porque lo primero que quiere alguien que aspira al poder es poder controlar el pasado para poder controlar el presente y el futuro.

Tú dices que el pasado es parte del presente. ¿Esto te lleva a apoyar la cultura de la cancelación? Por ejemplo, Pablo Neruda y la revisión que se hace del autor hoy al leer la violación que él mismo confiesa en sus memorias.

Lo que yo digo es que el pasado es una dimensión del presente sin el cual, el presente está mutilado. Y hablo del pasado del que hay memoria y testigos, y este hay que tenerlo presente. ¿Sabes que Aristóteles pensaba que las mujeres eran inferiores a los hombres? Él lo escribe, pero es que todos los de su tiempo lo pensaban. ¿Vamos a dejar de leer Aristóteles o intentamos sacar lo bueno del pasado y apartar lo malo? 

Yo soy votante de izquierdas pero hay un peligroso puritanismo de izquierdas. Y el puritanismo es tan malo en la izquierda como en la derecha. Hacer como los talibanes, que destrozan el pasado que no les gusta y arrasan con el pasado que no les gusta, es muy peligroso. 

Tu fuiste profesor de literatura en la universidad y quizás ahora hay profesores que se replantean qué autores enseñan o qué autores desentierran del pasado.

No podemos prescindir de Aristóteles, no podemos prescindir de Platón porque dijeron cosas que no nos gustan. Hay que entender por qué lo dijeron y no cometer los mismos errores. Dejar de leer a Pablo Neruda porque violó a una mujer… es una barbaridad que violase a una mujer, pero te digo yo que Garcilaso de la Vega, el creador de la poesía en español, violó a mujeres seguro.

A los 40 años publicaste una novela que cambió tu vida, Soldados de Salamina. Ahora que estás por cumplir los 60, ¿cómo narras tu vida en perspectiva?

No lo sé, nunca me lo he planteado. De su modo estoy averiguándolo. Digamos que con Soldados de Salamina, en cierto modo, hay un antes y un después en el sentido de que me convertí en un escritor profesional. Yo sabía que era escritor desde hacía muchos años pero nunca pensé que sería un escritor que se ganaría la vida con la literatura, que mis libros se traducirían a muchas lenguas. Esto no entraba en mi horizonte de expectativas, jamás. Siempre pensé que iba a ser profesor de universidad de provincias dedicado a mis libros y que mis libros los leerían 200 personas, que me parecían muchas. Pero “cambiar la vida”, es mucho. Sí hubo algunos cambios en lo personal: empecé a tener enemigos, cosa que nunca había tenido, y cosas de estas que son normales. 

¿Qué valoras en un libro para que te guste y le des buena crítica?

Simplemente, que me diga algo acerca de mi mismo y de los demás que no sabía. La literatura, es antes que nada un placer, como el sexo. Pero también una forma de conocimiento, como el sexo. Por eso, cuando alguien me dice que no le gusta leer le acompaño en el sentimiento. La literatura es un instrumento para vivir más, de una manera más rica, más compleja y más intensa.