El Museo Nacional de Culturas Populares celebra su 39 aniversario con fiesta y vida
Lluvia Sepúlveda es la directora del Museo Nacional de Culturas Populares. Foto: Arafat Tagle/La-Lista

El silencio pinta un escenario distinto al tradicional Museo Nacional de Culturas Populares. Estrago de la pandemia de Covid-19, emergencia que modificó el programa y esencia de este espacio, suspendiendo aquellas actividades que dan vida al recinto ubicado en el centro de Coyoacán.

Este 24 de septiembre el museo dirigido por Lluvia Sepúlveda cumple 39 años, pero la situación es completamente inesperada. La crisis mundial por el coronavirus marcó un parteaguas para todos, incluyendo el lugar en el que cada año artesanos se daban cita en alguna de las más de cinco ferias que se organizaban.

Para evitar los contagios por el nuevo coronavirus fue que dejaron de lado actividades como la música, la danza, el teatro y las ferias que reunían hasta 90 mil personas en un fin de semana. Pero a más de un año en confinamiento, y extremando medidas sanitarias, es que vuelven las fiestas a este lugar.

Tápame con tu rebozo es la reunión que del 30 de septiembre al 3 de octubre se realizará en este museo federal, aunque tuvieron que reducir al 50% la convocatoria de expositores.

En entrevista para La-Lista, Lluvia Sepúlveda habla de lo que significa este 39 aniversario, la forma en que el museo vivió la pandemia, el daño colateral por el cierre de sus puertas durante tantos meses, así como la forma en que se preparan para la reactivación de la vida del museo rumbo a sus 40 años.

Lluvia Sepúlveda
Lluvia Sepúlveda, directora del Museo Nacional de Culturas Populares. Foto: Arafat Tagle/La-Lista

La-Lista (L-L): ¿Qué representa este 39 aniversario del Museo Nacional de Culturas Populares?

Lluvia Sepúlveda (LlS): Es un privilegio estar al frente de esta institución que es paradigmática en la museología mexicana, más en estos tiempos en que hay un cambio en los procesos de exposición y atención al público. Es un tiempo de mucha reflexión respecto a nuestro quehacer, cómo trabajamos con los públicos, nuestra oferta cultural y cómo redirigir nuestro trabajo hacia el mundo virtual sin perder el ánimo e impulso de lo presencial.

L-L: ¿Cómo fue la activación del museo en medio de la pandemia?

LlS: Estuvimos activos en 2020 durante varios meses. En octubre volvimos a abrir al público bajo un esquema con nueva circulación, lineamientos y protocolos internos de salud, pero volvimos a cerrar en diciembre debido a los repuntes de la pandemia. Reabrimos en marzo, y no hemos vuelto a cerrar.

Ha sido complicado en el hecho de que éramos un museo de mucha participación social. No solo tiene una oferta en exposiciones, sino de actividades en vivo: culturales, conciertos, obras de teatro y muchas ferias. Nosotros hacemos muchos festivales gastronómicos y artesanales y esas actividades sí se vieron mermadas con la pandemia.

Tuvimos que disminuir toda esta actividad, posponer muchas de las que estaban planificadas y esas han sido las que hemos reactivado gradualmente. En nuestras exposiciones tenemos nuestras ofertas temporales en todas las salas, pero las ferias son las que han estado en un proceso distinto.

Las actividades que tenemos en el museo dejan mucha derrama económica; contacta productores directos, vienen artesanos de muchos pueblos. Este museo tiene mucha participación social y para nosotros es muy importante reactivarla. En 2021 vamos a reiniciar las ferias con la del Rebozo, que se abre el 30 de septiembre. Poco a poco hemos ido retomando nuestra actividad y nuestras ofertas culturales

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L-L: ¿Económicamente que representó el cierre del Museo Nacional de Culturas Populares?

LlS: El grueso de nuestros recursos vienen del Gobierno Federal y en realidad sí hubo qué hacer ajustes porque también es comprensible que los recursos se enfoquen en atender la pandemia y la vacunación. Nosotros hicimos reajustes en nuestros proyectos; no es que haya habido un impacto hacia el interior del museo, sino que para nosotros el cierre fue en el apoyo que damos a los artesanos que vienen a vender.

El no poder hacer las ferias implicó que esta derrama económica se detuviera, provocando más bien un efecto colateral de haber estado cerrados.

Al año hacemos alrededor de cinco ferias, pero dependiendo de la programación vamos activando otras muy importantes. Con la que empezamos es la feria del tamal, tenemos ferias en verano, la del rebozo en septiembre, la feria de muertos a finales de octubre y venta artesanal en Navidad. Estas actividades son muy buscadas por el público de la CDMX y de quienes vienen de otras partes del mundo.

L-L: ¿Cómo ha sido la reactivación después de marzo 2021?

LlS: Las exposiciones temporales han estado abiertas e hicimos cambios en las exhibiciones como lo haríamos en cualquier temporada normal. Esta reanudación de actividades lo que hacemos retomamos las ferias artesanales y gastronómicas, que deben ser gradualmente porque el flujo es inmenso.

En una feria del tamal, en temporada normal sin pandemia, podían llegar 90 mil personas en un fin de semana, imagínate el flujo que eso implica. Eso ya no lo podemos hacer ahorita, hasta que lleguemos a grados de normalidad aceptables con la presencia de esta nueva enfermedad, pero sí estamos reactivando con aforos medidos y un filtro sanitario a la entrada del museo.

Hemos tenido que bajar la cantidad de personas invitadas a exponer. Antes podíamos tener una feria con 50 expositores y esta vez lo tuvimos que bajar a la mitad. Tenemos un protocolo intenso que debe llevar a cabo tanto el personal como los visitantes. Ha sido como hemos podido reactivar nuestro espacio de manera muy segura.

L-L: ¿Qué representa para el museo la realización de la feria del rebozo?

LlS: Las ferias son la vida. Estamos acostumbrados a que los museos son espacios de mucho silencio, donde debemos tener comportamientos muy controlados. Uno va a ver cosas y absorber actividades, pero este museo es de culturas vivas. Vienes a las exposiciones, pero también a comer, probar cosas, comprar artesanías y para nosotros es un gusto volver a recibir a estas personas y darles el espacio para vender sus productos.

El gremio artesanal es uno de los más golpeados por la pandemia. Fallecieron muchos maestros artesanos y las ventas disminuyeron muchísimo. Ofrecer de nuevo este lugar y que la gente adquiera sus productos es importante para nosotros, pues promovemos el no regateo. Reactivar la feria es la vida; para el museo, la música y que la gente disfrute es lo más importante.

L-L: ¿Aparte de la pandemia, cuál ha sido el mayor desafío que ha enfrentado como directora?

LlS: Es muy difícil esa pregunta porque la pandemia es un parteaguas en todos los aspectos de la vida. En la actualidad es una cosa que nadie pensaba que iba a pasar. Este museo es muy noble, sui generis, y estar a su altura es lo complicado en el sentido de estar preparado para todo lo que se requiere.

No es una institución tradicional, en el sentido de tener solamente oferta expositiva y que la gente vea las muestras, sino que tiene muchísimas actividades de cultura viva como música, teatro y danza; entonces uno tiene que estar en estos dos niveles de trabajo, desde lo educativo hasta lo expositivo, el entretenimiento y todo el patrimonio. Debe ser uno muy abierto y creativo para tener una propuesta amplia y que atienda a públicos de todas las edades.

L-L: ¿Cuál es su opinión de la inclusión de género en el sector Cultura?

LlS: Es fundamental la equidad de género, el acceso a las oportunidades es importantísima. Podemos verlo desde dos aspectos: no se trata solo que por ser mujer debes tener el puesto, sino por ser profesional. Las mujeres estamos al nivel profesional que podemos tener y no tenemos impedimentos para estar en puestos de autoridad o de liderazgo dentro de las instituciones.

Siempre se ha visto que las mujeres somos multifactoriales y multidimensionales y que podemos llevar la familia, los hijos, los estudios, el trabajo y hacerlo bien. Soy además una persona que apoya mucho los equipos de trabajo de mujeres. En el museo la mayoría de las jefas de área somos mujeres, además siempre trabajo con equipos en su mayoría conformados por mujeres porque me gusta mucho la dinámica que se hace entre nosotras, la entrega y el profesionalismo.

L-L: El próximo año se cumplen 40 años del Museo Nacional de Culturas Populares, ¿qué se está preparando?

LlS: Los 40 años que son importantes para el museo y la pandemia nos ha obligado a reformular mucho de nuestro trabajo. Esperamos que muchas de las actividades de participación social estén en plena forma, que haya muchas ferias y actividades educativas de mayor alcance. Para nosotros la música y la danza son algo que siempre está presente y esperamos que vuelva esa vida al museo.

Revisamos las colecciones de nuestro museo y por los 39 años vamos a lanzar nuestro catálogo en línea, que es un proyecto que hemos trabajado por tres años para que el acervo esté accesible al público con una revisión, investigación y catalogación de un equipo muy grande. El próximo año todas las revisiones se verán reflejadas en el aniversario de los 40 años.