¿Dónde se acumulan más bacterias en la cocina?
De acuerdo con científicos, las esponjas o estropajos son el sitio donde las bacterias pueden crecer más fácilmente. Foto: Pexels / Karolina Grabowska

Bacterias como las de la salmonella, la potente e. colli, parásitos como la tenia e incluso restos de heces fecales se encuentran en el sitio menos sospechoso: la cocina. Aún más, esta habitación es, junto al baño, el mejor sitio para la reproducción de estos microorganismos.

El riesgo sanitario que implica vivir en entornos poco saludables o contaminados por bacterias es alto. Más aún cuando ese riesgo no se vive afuera, sino dentro del propio hogar.

“Las cocinas, junto con los baños, suelen ser los ambientes domésticos más contaminados. Es frecuente aislar patógenos de encimeras, utensilios, electrodomésticos complejos como robots de cocina y licuadoras, abrelatas, desagües de fregadero, paños, tablas de cortar, esponjas y estropajos”, señala Raúl Rivas, investigador y académico de la Universidad de Salamanca.

Aunque no se reconoce un mayor factor de riesgo de padecer enfermedades en el entorno doméstico que cuando se come en la calle, las cifras son alarmantes: en 2014, el 37 por ciento de los brotes infecciosos en Europa ocurrieron en entornos domésticos.

Sin embargo, no son las tablas de cocina, encimeras, licuadoras u hornos los espacios preferidos por las bacterias para esconderse. De acuerdo con investigaciones científicas, son los estropajos los sitios más propensos a desarrollar bacterias.

“Gracias a la gran relación superficie/volumen de los estropajos, la habitual humedad constante que presentan, la estructura porosa y aireada y los nutrientes para el crecimiento bacteriano que contienen (procedentes de restos de comida), los estropajos son un hábitat ideal para los microorganismos. Se calcula que son capaces de albergar 54 mil millones de bacterias por centímetro cúbico”, destaca Rivas.

Estudios realizados por universidades de Estados Unidos en sus residencias estudiantiles, señalan que los estropajos o esponjas para lavar los trastes pueden tener altos índices de bacterias resistentes a la penicilina, lo que provoca malestares aún más fuertes.

¿Cómo evitar la contaminación en la cocina?

Lo positivo de esta investigación es que evitar la contaminación en las cocinas es relativamente sencillo, todo se trata de emplear las herramientas de forma adecuada y renovarlas constantemente.

“Un estudio realizado en el año 2020 sobre la calidad microbiológica de los estropajos utilizados en residencias universitarias reveló que los estudiantes utilizaban los estropajos para lavar artículos como cubiertos, platos y vasos, pero también para limpiar el horno (32%), el fregadero (26%), el refrigerador (10%) e incluso derrames en el suelo (4%)”, argumenta Rivas.

Uno de los principales consejos es emplear, si es posible, un estropajo para vasos y tazas, otro para platos y ollas y uno más para la cubertería. También es recomendable lavar con jabón y cloro los estropajos después de usarlos, para evitar que se queden restos de comida en sus poros.

Adicionalmente, los estropajos que se utilizan para limpiar las vajillas no deben usarse en ningún otro espacio de la cocina. Si se necesita limpiar hornos, estufas u otros utensilios, hay que hacerlo con una esponja distinta.

Aunque no existe un estándar para renovar las esponjas de cocina, lo recomendable según la mayoría de los fabricantes es hacerlo cada dos meses, de la misma forma que se renuevan los cepillos de dientes. Idealmente lo mejor es desecharlas secas y en bolsas separadas, para evitar la propagación de bacterias.