Mi hijo quiere una mascota, ¿cómo tomar la mejor decisión?
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Si tienes hijos seguro te has enfrentado (o te enfrentarás) a la petición de una mascota. La mayoría de los niños sueña con un perrito o un gatito y, a primera vista, parece una buena idea. Los cachorros son encantadores, la imagen ideal del amor. Sin embargo, si no se tiene clara la gran responsabilidad que implica, puede acarrear grandes problemas en la casa y, peor aún, muchos terminan abandonados en la calle algunos meses después.

La responsabilidad NO es de los niños

De acuerdo con el doctor Fausto Reyes Delgado, Médico Veterinario Zootecnista y director del Hospital Veterinario UNAM-Banfield, hay ventajas de que los niños tengan una mascota, “los humanos somos animales de grupo”, dice, pero hay un enorme problema a la hora de regalar a los niños un ser vivo.

“Hay muchas personas que piensan que es bueno que los niños tengan un perro para que se hagan responsables, pero los que se tienen que hacer responsables son los adultos, no el niño. El niño tiene que jugar, tiene que aprender. Es el adulto quien tiene que educar al niño sobre el cuidado de su mascota y marcar hasta dónde sí y hasta dónde no puede interactuar con ella. Si no tenemos esas reglas, si no ponemos esos límites, vemos lamentablemente muchos accidentes donde las mascotas salen seriamente lastimadas”, agrega.

¿Tu hijo quiere una mascota? ¡Antes visiten al veterinario!

Antes de incorporar a una mascota en el núcleo familiar, es de suma importancia realizar una visita al médico veterinario. El especialista te orientará sobre cuál es el animal más adecuado de acuerdo a las capacidades económicas, sociales y tiempos disponibles del futuro dueño.

“Lo ideal es que, antes de que un menor de edad tenga una mascota, tanto el niño como el adulto visiten al médico veterinario. Eso es algo que generalmente falla. Lo que casi siempre pasa es que el niño quiere una mascota, los papás lo llevan a casa y después van al veterinario, pero ya cuando la tienen”.

No todos son aptos para tener una mascota

De acuerdo con el veterinario de la UNAM, el problema más grave y que implica un gran riesgo, es que no todas las personas son aptas para tener una mascota, no tienen clara la responsabilidad y el compromiso que significa una vida más.

Desde la acción básica de proveerle alimento dos o tres veces el día, según sea el caso, hasta procurarle atenciones, bañarlo, darle afecto e invertir en su salud.

Los médicos veterinarios hacen cinco preguntas cuando están pensando en adquirir una mascota:

  1. ¿Para qué la quiero?
  2. ¿Cuánto tiempo le voy a dedicar?
  3. ¿Tengo espacio en casa?
  4. ¿Cuánto pienso gastar?
  5. ¿Con quién va a vivir?

“Cuando respondes esto con ayuda del experto podrás identificar si puedes realmente tener una mascota. El 50% de los perros y gatos en casa, se tienen por costumbre no porque se quieran y se sepan cuidar”, añade el experto.

No tiene que ser un perro o un gato

Según el doctor Fausto Reyes, casi siempre se tienen como primeras opciones los perros y los gatos, pero cuando analizas bien las preguntas, te das cuenta de que te convienen más otro tipo de ejemplares como un pez o un hámster.

Si se opta por un perro, el especialista también te ayudará a determinar cuál es el mejor para tu familia.

“Si se quiere tener un perro, adelante, pero hay que ver cuál es el adecuado, y si se lleva bien con niños. Se tiene que ver antes, pero lamentablemente casi siempre es al revés. Luego te das cuenta de que los papás trabajan todo el día, hay otra persona que cuida a los menores, pero no le gustan los perros. ¿Imaginas el ambiente?”, cuestiona el director del Hospital Veterinario UNAM-Banfield.

Una decisión consensuada

Una mascota es un compromiso permanente, por lo que la decisión debe ser consensuada e involucrar a todos los miembros de la familia. Si alguno no está de acuerdo, lo mejor es optar por no llevar a un animal a casa.

Recuerda también que no serán cachorros por siempre. Muchas veces al ir creciendo, las mascotas pierden la atención de sus dueños, sobre todo cuando se trata de hacer tareas como quién va a pasearlo o limpiarlo. Son tareas demandantes que deben considerarse.

Aunado a lo anterior, hay muchos costos asociados a la crianza de la mascota, no solo comida y visitas al veterinario, cuando se enferma pueden requerir cirugía u hospitalización.

Tener una mascota es ganar un miembro más en la familia, un compañero por muchos años, tiene enormes beneficios a nivel emocional y social para los niños, pero también implica mucho trabajo. Platica con tu familia, asesórense con tu veterinario de confianza y tomen la decisión con responsabilidad.

Este artículo se publicó originalmente en Baby Creysi. Consúltalo aquí.