No bajar la guardia ante posibles contrarreformas

¿Cuánto ha avanzado la mujer a partir del sufragio en México?

Desde la conquista del sufragio en 1953, las mujeres mexicanas hemos continuado impulsando cambios importantes orientados al reconocimiento de nuestros derechos y la viabilidad de su ejercicio recurriendo paralelamente a herramientas políticas, jurisdiccionales y legislativas.

En la primera legislatura en la que pudimos participar llegaron dos mujeres al Congreso de la Unión, hoy somos mayoría en ambas cámaras. Asimismo, en 1955, al estrenar el derecho a votar y ser electas, logramos una presidencia municipal, pero a principios de 2022 en nuestro país 525 de los 2 mil 471 municipios y ocho de las 16 alcaldías de la CDMX eran gobernadas por mujeres.

La primera gobernadora llegó en 1979, 24 años después del reconocimiento del derecho de las mujeres a votar y ser electas, desde entonces hemos podido ver a 16 mujeres como titulares de ejecutivos de las entidades federativas. Actualmente tenemos a 9 mujeres en esos cargos.

Paralelamente al posicionamiento político de las mujeres en todos los ámbitos de poder público, logramos mejorar las herramientas que teníamos para la progresividad de nuestros derechos.

Consecuentemente se detonaron oportunidades para avanzar en la agenda feminista y cuando en el Congreso no lográbamos mayorías, recurríamos a las calles y cuando en las calles nuestra presencia no era suficiente incentivo para hacer retroceder las manifestaciones de la cultura patriarcal, entonces recurríamos a la administración de justicia. Así, desde 1953 ya sea con la presión política, con reformas legislativas o con sentencias, las mujeres hemos construido nuestros avances en materia de derechos en México y para eso naturalmente una pieza clave ha sido tener acceso al derecho de votar y ser electas.

¿Cuál es el estado actual de la mujer en las decisiones de poder?

Sin lugar a dudas las mujeres hemos ido posicionándonos y abriendo espacios en la toma de decisiones que históricamente habían permanecido exclusivos para los hombres, y aunque aún no estamos plenamente en una paridad con respecto a la proporción de espacios de poder y responsabilidades en la esfera de toma de decisiones, sin lugar a dudas hemos hecho avances notables.

Hoy la paridad de género es una disposición constitucional que se implementa transversalmente en distintos ámbitos del poder público. Por eso en México tenemos un Senado de la República con 65 mujeres y 64 hombres, en el que cada año se alterna la presidencia en razón de género. Su Mesa Directiva se integra por 11 cargos entre los cuales hay nueve mujeres, su Junta de Coordinación Política se compone por 11 coordinadores parlamentarios entre los que hay cuatro mujeres, y hay mujeres presidiendo 33 de las 57 comisiones.

En cuanto a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, se integra por 251 mujeres y 249 hombres, su Mesa Directiva cuenta con ocho mujeres entre sus 11 integrantes y las mujeres presidimos en 29 de sus 51 comisiones. Sin embargo en la Junta de Coordinación Política que integra a las personas que coordinan a cada bancada, no hay una sola mujer.

Aunado a lo anterior, hoy ocho de 19 espacios en el gabinete presidencial corresponden a mujeres, y a penas hace un año, la Secretaría de Gobernación que se encarga de la política interna, de la relación con los 32 ejecutivos locales (entre los cuales hoy hay nueve mujeres) y de la coordinación del gabinete era dirigida por mi. Asimismo, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación hoy hay cuatro mujeres entre los 11 espacios, y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, instancia estratégica electoralmente hablando que impacta en distintos aspectos a diversos actores del sistema político y cuyos fallos son inatacables, hay dos mujeres entre las seis personas que integran la Sala Superior.

También podemos añadir que, por primera vez en la historia de México, el Banco de México es dirigido por una gobernadora y su Junta de Gobierno tiene mayoría de mujeres. Sin contar que por primera vez entre las 10 personas catalogadas como titulares de las fortunas más importantes de México 2 son mujeres.

Las cifras que refiero son fiel reflejo de los logros alcanzados por nosotras las mujeres, pero es importante puntualizar que además de lo que falta para acercarnos cuantitativamente a la paridad con respecto a los espacios de poder, aún persisten prácticas y actitudes de la cultura patriarcal, algunas soterradas y otras manifiestas, que hacen que cualitativamente la brecha de responsabilidades y capacidad de despliegue de poder de las mujeres aun sea muy amplia en desventaja para nosotras las mujeres.

Lamentablemente nos falta trabajar mucho la sororidad y asimilar en el relevo generacional de mujeres en la toma de decisiones que los avances que hemos logrado pueden revertirse o detenerse si bajamos la guardia, si nos confiamos o si no defendemos los espacios políticos y las conquistas legales que hemos obtenido.

¿Qué políticas públicas o programas hacen falta para reducir la brecha de desigualdad de género?

Claramente necesitamos avanzar en armonización legislativa y trabajar las leyes locales para seguir abriendo e impulsando esquemas paritarios en todos los ámbitos de poder público en la esfera de las entidades federativas y los municipios, e impulsando las esferas de derechos de las mujeres e inhibiendo las expresiones de la cultura patriarcal.

Paralelamente, sería deseable que local y federalmente se redoblaran esfuerzos para fortalecer el emprendimiento de mujeres; los incentivos económicos para evitar la deserción escolar de niñas, adolescentes y mujeres en todos los niveles educativos; la ampliación de las acciones dentro del ámbito educativo en materia de autonomía progresiva de la sexualidad como principal herramienta para disminuir los embarazos no deseados, y el combate a la violencia contra las mujeres en todas sus expresiones, desde el acoso hasta el feminicidio, pasando por la violencia política contra las mujeres.

En cuanto al poder legislativo se refiere, creo que sería positivo reflexionar y poner en el debate la posibilidad de vicecoordinaciones parlamentarias que implicaran la presencia de un hombre y una mujer en la dirigencia de cada bancada, y obligar a que cada año de la legislatura se alternaran en la conducción de la bancada.

Por otra parte, también considero importante seguir difundiendo el significado de la lucha de las mujeres por ganar presencia en los espacios de toma de decisiones, la necesidad de fortalecer la sororidad ante las manifestaciones abiertas y soterradas de la cultura patriarcal, y el conocimiento sobre los costos, impactos y sacrificios que muchísimas mujeres hemos asumido en este esfuerzo. Todo esto para intentar fortalecer conciencias y disminuir las posibilidades de que algunas mujeres, una vez que han llegado a las posiciones de poder, subestimen, desprecien o incluso no defiendan los espacios como la legislación paritaria y la legislación lograda hasta el momento en torno a generar discriminación positiva y brindar herramientas para defendernos de la violencia en todas sus expresiones.

En esta tesitura quiero reiterar el mensaje a las lectoras de La-Lista sobre no bajar la guardia y estar atentas ante posibles contrarreformas o reacciones de los sectores conservadores o de aquellos grupos, empoderados por la cultura patriarcal, a los que hemos arrebatado los espacios de poder. Hoy en todo el mundo tenemos muestras claras de este tipo de tendencias en acciones como el retroceso en materia de aborto en los Estados Unidos de América, y cada vez con más naturalidad hay actores políticos que intentan poner en duda la necesidad de mecanismos legales específicos para detener la violencia política contra las mujeres, por poner un ejemplo.

Por eso debemos estar alertas y mantener la mira en seguir avanzando, abriendo espacios y logrando el reconocimiento de nuestros derechos.

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Legisladoras, feministas y líderes de opinión reflexionan sobre los logros alcanzados a partir del voto de la mujer en México. Ilustración: Samantha Guerrero