Hay más mujeres sin trabajo después de la pandemia, ¿qué necesitan para volver?
Participación de las mujeres en el empleo.

Carolina, de 30 años, decidió renunciar a su empleo por la falta de condiciones laborales que le permitieran desarrollarse profesionalmente. Por seis años, trabajó en una tienda de tecnología y computadoras en donde ganaba 9 mil pesos mensuales más comisiones por ventas. 

Ahora, tiene un trabajo de medio tiempo que le permite atender a sus tres hijos, pues lo realiza desde su casa, y aunque recibe una tercera parte de lo que ganaba, no desea volver a trabajar en una tienda. Carolina es una de las mujeres en México que se enfrenta al acceso limitado de empleo.

México es uno de los países de América Latina con menor participación laboral de las mujeres, con un 43.8%, registrado en 2021 con respecto a países como Perú o Uruguay, que tienen más del 50% de participación de las mujeres. Las mexicanas no tienen condiciones laborales idóneas para su desarrollo profesional y sus salarios son menores a los de los hombres, de acuerdo con los criterios generales de la política económica en el Proyecto de Presupuesto para el 2023.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público estima que si la tasa de participación de las mujeres en México fuera igual a la de los hombres, el ingreso per cápita aumentaría en 22%, sin embargo, factores como la desigualdad de la distribución de trabajo en el hogar o la discriminación por maternidad, entre otros, desaniman a las mujeres a ingresar al campo laboral.

Cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI indican que un 17.7% de las mujeres en edad de trabajar –el doble que la de los hombres (8%)- no se encuentran en busca de un empleo.

A esta tasa se le llama “tasa de desánimo” o “desempleo disfrazado” y se refiere a las personas que no buscan empleo. “Ese es el grupo que más creció de mujeres en la pandemia y que no nos hemos recuperado, ahí pueden estar mujeres que trabajaban en el sector restaurantero y han visto que no están contratando como antes o mamás que consideran que la cuestión de las escuelas es incierto y no les conviene regresar a trabajar”, explicó a La-Lista Fátima Masse, directora de sociedad incluyente del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Antes de que Carolina trabajara en la tienda de tecnología, fue empleada de una tienda de ropa. Al salir, realizó su examen para obtener el certificado de bachillerato, pues sólo contaba con la secundaria terminada. Cuando logró ingresar como vendedora de computadoras, comenzó a pagarle a su mamá para que cuidara a sus hijos de 9, 10 y 11 años.

El primer año trabajó como cajera de la tienda de tecnología, al siguiente, como vendedora, puesto en el que se mantuvo por cinco años. “Era mi caso y el de muchísimas, era muy difícil pasar al siguiente nivel, quienes llegaban a esos puestos, como el de gerente, eran más hombres”, contó Carolina a La-Lista.

En noviembre de 2020, tras la reapertura de comercios en la Ciudad de México, derivado de la contingencia sanitaria por SARS-CoV-2, Carolina se contagió de Covid-19 y su rendimiento comenzó a disminuir. A pesar de eso, tomó jornadas más largas para subir su productividad, pero las condiciones no mejoraron para ella y dos años después, en agosto de este año, renunció, por lo que ahora su pareja es quien asume los gastos de la familia.

Fátima Masse considera que las políticas públicas de inclusión laboral para mujeres deben enfocarse a la población con desánimo, ya que es un sector que sí desea trabajar pero las condiciones laborales no son aptas para hacerlo.

“Hay que entender qué es lo que está pasando, si es un tema de cuidados, de falta de recuperación económica en los sectores a donde pertenecían, ahí puede haber muchos factores que están influyendo para detener a esas personas que quisieran incorporarse al mercado laboral pero que no lo hacen”, dijo Fátima Masse.

Hacia un sistema nacional de cuidados

De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto para 2023, el Gobierno de México implementó una agenda de género para aumentar las oportunidades laborales para las mujeres, como apoyos para empresarias o programas para desarrollar habilidades digitales y financieras.

Sin embargo, el proyecto de presupuesto indica que las políticas públicas más efectivas para aumentar la inclusión laboral de las mujeres y, en consecuencia, el PIB del país, son las que están relacionadas con los servicios de cuidados.

“Si en México existiera una política de provisión de servicios de cuidado, la participación laboral de las mujeres incrementaría alrededor de 8 puntos porcentuales. Esto a su vez, provocaría que el PIB per cápita de nuestro país incrementara de manera permanente más de 6%”, indica el proyecto de presupuesto.

El documento señala que, a través del Comité Nacional de Productividad, y en conjunto con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), IMSS, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y Bienestar, el gobierno se encuentra en proceso de diseñar un sistema nacional de cuidados para población dependiente, esto, tres años después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidiera retirar el dinero que se entregaba al programa de Estancias Infantiles para Madres Trabajadoras, el cual operaba la Secretaría de Desarrollo Social, desde 2007.

“Los programas que hoy están etiquetados en el Anexo 13 (programas dirigidos a la igualdad entre hombres y mujeres) cumplen con una función para cerrar brechas porque hoy no lo sabemos y sí vemos que hay medidas que ya estaban probadas y que han desaparecido y que no se están considerando, como sería el tema de las estancias infantiles”, explicó Masse.

Sin embargo, casi el 59% del Anexo 13 está destinado a cubrir parte de los programas sociales de Bienestar, como Adultos Mayores o Sembrando Vida, que no han ofrecido resultados sobre su impacto en la paridad de género.

Otro programa que Fátima Masse señala como efectivo en temas de cuidado y que en marzo de este año se anunció su desaparición, son las Escuelas de Tiempo Completo, programa que beneficia a alrededor de 27 mil escuelas. Sin embargo, este 12 de septiembre, la jueza tercera de amparo en materia administrativa, ordenó a la Secretaría de Educación Pública la restauración del programa para garantizar el acceso a la educación.

Carolina no desea regresar a trabajar como antes. Actualmente, aprovecha el tiempo que tiene para estudiar su carrera de creación literaria, pues quiere trabajar en el sector editorial algún día y tiene el apoyo de su pareja.

“Quiero encaminarme para algo editorial, pero volver a una plaza comercial o algo así, ya no. Pero no sé, la situación te lleva a muchas cosas, al final tienes que mantener a tus hijos y si en algún momento no encuentro nada de lo que yo quisiera y mi única opción sería volver a eso, pues lo tendría que hacer porque ellos (sus hijos) necesitan sus cosas”, aseguró Carolina.