El aplastante costo por el Covid lleva a la ruina a las familias mexicanas
Foto: EFE/Luis Torres.

Durante más de 50 años, Pedro Martínez manejó su camión por el camino montañoso del estado de Jalisco transportando mercancía para negocios de ropa y llevando a su familia de paseo los fines de semana.

A los 90 años ya llevaba mucho tiempo retirado cuando lo internaron en un hospital por complicaciones derivadas del coronavirus en octubre. Su familia rezó para que se recuperara pronto y regresara a casa, pero 33 días después murió y los dejó en la ruina emocional y financiera.

“Esta enfermedad nos arruinó”, dijo su hijo de 54 años, Manuel. Llegó un momento en el que tuvimos que decidir si hipotecar la casa o pedir un préstamo. Vendimos todo lo que pudimos: un terreno, joyería, el camión de mi papá por el que nos dieron 6000 pesos en el deshuesadero”. 

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Pocos países han padecido tanto el coronavirus como México, en donde hay un promedio de 1,300 muertes diarias en esta terrible segunda ola de infecciones por Covid-19.

El jueves (de la semana pasada), el presidente de México y el hombre más rico del país se enfrentaban a esta enfermedad y la cifra oficial de muertes superó a la de la India con más de 155 mil, el tercer número más elevado en la Tierra. Muchos creen que esas cifras están por debajo de la verdadera escala de la catástrofe y que en realidad se tiene el segundo lugar en número de muertes después de EU.

Para muchas familias mexicanas, la terrible carga emocional llegó con un precio económico brutal: el costo exorbitante del cuidado médico para los pacientes con el virus dejó a muchos con deudas o en bancarrota o vendiendo todas sus pertenencias para cubrir tratamientos y cuentas de hospital.

Pedro Martínez pagó durante más de diez años su seguro médico y pensaba que con esto su tratamiento estaba cubierto. Lo que él no sabía era que los deducibles pondrían en peligro las finanzas de toda su familia en el momento en que entró al hospital en Jalisco.

“Tuvimos que pagar 50 mil pesos antes de que recibieran a mi papá en el hospital. Dos días después nos pidieron 100 mil pesos más”, dijo Manuel, en una llamada telefónica desde Cuquío, el pueblo en donde vive su familia que se encuentra a dos horas del hospital en la ciudad de Zapopan.

“Mi padre empeoraba y la cuenta aumentaba. En menos de una semana nos pidieron un depósito de 300 mil pesos o ya no lo atenderían. Cuando murió la cuenta era de más de 120 mil pesos”. Más de 13 veces el sueldo promedio en México. 

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El Covid-19 es ahora una de las enfermedades más caras en México, junto con el cáncer y el VIH, ya que el tratamiento promedio es de 400 mil pesos, aunque el costo puede ascender a más de 20 millones de pesos cuando los pacientes ingresan a terapia intensiva o los conectan a los ventiladores.

Uno de los medicamentos que más se utilizan para tratar a los pacientes de Covid en México es el Tocilizumab, que cuesta alrededor de 10 mil pesos la dosis, y no lo cubren la mayoría de los seguros.

La crisis económica que enfrenta la familia de Pedro fue tan severa que tuvieron que suspender su terapia de rehabilitación pulmonar 10 días antes de que muriera. 

“Ya no teníamos dinero para el tratamiento así es que tuvimos que suspender la fisioterapia”, dijo Manuel. “Fue muy doloroso para él estar entubado y recibía terapia dos veces al día, pero llegamos a un punto en el que ya no había dinero para pagar”.

Según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, es casi imposible cubrir los gastos médicos asociados con el coronavirus. Aunque los pacientes no tengan que ingresar al hospital, el tratamiento en casa con oxígeno y medicinas tiene un costo promedio de 60 mil pesos.

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A principios de noviembre, cuando la segunda ola de Covid-19 creció en México, Pedro murió de un infarto. Los doctores dijeron entonces que ya no tenía coronavirus, pero sus pulmones estaban débiles y la intubación le había provocado una infección.

“Me sigo preguntando cómo es posible esto”, dice su hijo Manuel mientras trata de asimilar su pérdida y la ruina económica. “No puedo creer que no tengamos dinero para pagar la electricidad, o el agua, o el gas, y tampoco tenemos a mi papá”.