AMLO interviene ‘discretamente’ en la elección con su pleito contra el INE: expertos
Foto: LópezObrador.org

58 días antes de que se lleve a cabo el proceso electoral 2021, expertos coinciden que el presidente Andrés Manuel López Obrador mantiene una intervención en los comicios federales y estatales para defender el desempeño de su partido: Morena. El pleito que ha librado contra el Instituto Nacional Electoral (INE) se inscribe en la búsqueda por fortalecer su movimiento frente a consejeros que mantienen posiciones divergentes a su proyecto político.

El presidente se está convirtiendo en un actor dentro de la contienda y no debe serlo”, señala Pamela Sanmartín, exconsejera del INE. “Ahora las discusiones se centran sobre decisiones concretas que el INE ha adoptado y me parece que se han trasladado a toda la institución, pero en realidad está localizada en consejeros específicos”.

El pasado 6 de abril, Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del INE y Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, se reunieron para arrancar la impresión de boletas electorales. En el evento, Sánchez Cordero espetó: “siendo la neutralidad una obligación de los gobernantes, también lo es de las autoridades electorales administrativas y judiciales”. Además: “la premisa es muy clara, el árbitro debe ser neutral o no es árbitro”.

La declaración se produjo en medio de los cuestionamientos que Félix Salgado Macedonio, depuesto candidato a gobernador en Guerrero, así como Mario Delgado, presidente nacional de Morena, han hecho a la gestión de Córdova Vianello. Intervenciones en las que incluso amagaron con presentar una reforma constitucional para desaparecer al órgano autónomo.

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 “Creo que es un mensaje que en realidad lo manda el presidente. Como ella es la secretaria de Gobernación, obviamente ella es la representante de la administración de López Obrador”, le secunda Gustavo López Montiel, doctor en Ciencia Política por The New School for Social Research.

Pero las tensiones se han extendido a distintos episodios. Según los seguidores del presidente López Obrador, el comportamiento del INE es “sesgado”, en particular los criterios expresados por sus consejeros Córdova Vianello y Ciro Murayama. Acusan que han querido quitar las mañaneras, estigmatizar al mandatario como un líder populista, legislar la sobrerrepresentación, detener los spots que enaltecen los logros de su gobierno y, recientemente, derribar más de 60 candidaturas.

“Si lo dice cualquier actor está bien, es la opinión de cualquier persona. Pero si lo dice la secretaria de Gobernación es una postura de la presente administración federal”, señala Luis Antonio Espino, Consultor en Comunicación y Discurso. “Creo que (el hacer de) Sánchez Cordero fue participar como líder o parte de un movimiento político y no como Secretaría de Gobernación”, añade.

El INE y la 4T, una historia polémica

Los tres expertos coinciden en que el movimiento encabezado por López Obrador y el papel que desempeña el INE en el contexto democrático de México es conflictivo e incluso disruptivo. No obstante señalan que el origen de esta relación tiene distintos puntos de partida que no necesariamente iniciaron este año, aunque el contexto electoral lo magnifica públicamente.

Espino refiere que la incomodidad del presiente López Obrador con el papel del INE inició en el año 2006. Ese año el hoy mandatario alegó que sufrió un “fraude electoral” pero lejos de detenerlo permitió fortalecer su movimiento. El especialista que la sombra del “fraude electoral”, así como el papel que jugó el entonces Instituto Federal Electoral (IFE) permitió crear una narrativa que desembocó en el triunfo de 2018.

“Ese es precisamente el mito fundacional del obradorismo”, explica el también consultor asociado de Integralia, despacho encabezado por Luis Carlos Ugalde, exconsejero presidente del IFE. “Acusó al instituto de un fraude electoral inexistente, y creó toda una narrativa para justificar su derrota. Una derrota que no era algo inevitable: López Obrador inició esa campaña con diez puntos de ventaja sobre el segundo lugar, pero en la medida que él fue cometiendo errores fue perdiendo esa ventaja”.

Por su parte, López Montiel explica que existe una pelea por la “autoridad moral” y por “esa cercanía que él dice tener con la gente”. Esta situación crea tensiones políticas que se magnificaron al arrancar su administración. Pero cuestiona el fondo: la pelea “carece de sentido” pues el INE no sólo representa la oposición, sino también a su propio partido que tiene consejeros elegidos por su administración y partido.

“Los consejeros que mantienen confrontación con el presidente no son puestos por Morena” reconoce el politólogo. “Por otra parte, habría que recordar que el mismo Lorenzo Córdova, en la elección de 2006, tenía una posición claramente a favor de López Obrador y hoy ya no”.

Sanmartín recuerda que el primer gran desencuentro con López Obrador y el INE se produjo cuando se sancionó el fideicomiso de Morena para la reconstrucción de los sismos de 2017. Durante este episodio, ella se desempeñaba como consejera del instituto mientras que el político tabasqueño tenía pocos días de ganar la elección del 2018. A partir de entonces los medios pusieron atención sobre los desencuentros y los hilaron como si fuesen parte del mismo proceso.

“El entonces presidente electo puso una serie de descalificaciones públicas que me parece que fueron poco afortunadas. Además porque él ya no era el presidente de Morena, ya había sido electo presidente de la República”, finalizó.