‘Voces de Aguililla’, el grupo de jóvenes que ayuda a su pueblo sitiado por el narco
Foto: https://aguililla.gob.mx/

A más de 170 kilómetros de distancia, Enrique* ha sido testigo de cómo Aguililla, Michoacán, el municipio donde nació y creció, ha sido consumido poco a poco por un conflicto entre grupos del crimen organizado. “Era una comunidad como de 16,000 habitantes, pero por la violencia ahora quedan unas 5,000 personas”, calcula con nostalgia el joven abogado.

Enrique tiene 33 años y recuerda que cuando era niño, la gente podía salir en Aguililla sin preocuparse por la seguridad. De día o de madrugada siempre había gente en la calle, alguien a quien saludar o con quien platicar; sin embargo, el enfrentamiento que ahora sostienen el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Cárteles Unidos, aunado a la violencia que ya existía antes en la zona, ha acabado con esa tranquilidad.

Desde mayo pasado, los grupos criminales mantienen bloqueos carreteros en torno a la localidad, en el poniente del estado, mismos que han obstruido e incluso destruido para impedir el acceso de vehículos. El 19 de ese mes se registró además una balacera entre grupos armados.

“Es una tristeza ver que el pueblo se está quedando solo, estamos en un estado crítico desde hace tres años y aunque se ha pedido al gobierno que haga algo, no lo hacen”, dice Enrique. Agrega que actualmente su municipio sufre un desabasto de alimentos y medicamentos porque la carretera que conecta al municipio de Apatzingán está bloqueada por los grupos criminales. Eso genera que insumos básicos como tortillas, aceite, carnes, frutas, verduras, agua o gas no lleguen.

Ante esta situación, un grupo de jóvenes de entre 18 y 35 años autodenominado Voces de Aguililla se unió los pasados 9, 10 y 11 de julio para recolectar víveres en Morelia, la capital estatal. Al final de la jornada recaudaron cinco toneladas de alimentos y medicamentos que sirvieron para entregar, por ahora, alrededor de 700 despensas a la gente de Aguililla.

Justo ese fin de semana también se reportó la llegada de elementos de seguridad estatal y federal; unos días después, nuevamente se registraron balaceras entre grupos criminales así como bloqueos carreteros incluso con un tráiler incendiado.

Te podría interesar: Sin médicos ni trabajo y tortillas a 50 pesos, los efectos de la inseguridad en Aguililla

Voces de Aguililla está compuesto por cerca de 90 personas originarias de este municipio que por cuestiones de empleo, educación o seguridad salieron hace años. Enrique, por ejemplo, vive en Uruapan porque decidió estudiar Derecho. Al igual que él, otros jóvenes psicólogos, ingenieros, administradores de empresas y estudiantes se reunieron a principios de este mes para la colecta.

Debido a que Aguililla es un municipio pequeño, muchas de las personas que viven ahí se conocen y los niños que ahora son jóvenes mantienen el contacto por redes sociales o se han trasladado a las mismas ciudades para continuar con sus estudios. Fue así como Voces de Aguililla logró hacer su colecta.

“La respuesta de la gente fue muy buena, hay personas que ven la realidad de las cosas y tienen mucha empatía, gente que ni siquiera sabe dónde está Aguililla y fue para donar cosas”, comparte Enrique.

A pesar de que los jóvenes ya lograron entregar algunos víveres, todavía tienen alimentos no perecederos y medicamentos que podrían servir para hacer más de mil despensas adicionales. Estos insumos todavía no se han podido trasladar a la localidad por el bloqueo carretero.

Durante este mes autoridades federales acudieron a Aguililla para sostener múltiples reuniones con sus habitantes. En estos encuentros, los funcionarios se comprometieron a liberar la carretera y proveer seguridad, algo que hasta ahora no se ha cumplido.

Tampoco las autoridades estatales han resuelto el conflicto. El gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, ha pasado las últimas semanas lejos de los problemas de su estado, denunciando en Palacio Nacional y Estados Unidos que el partido Morena se habría coludido con grupos criminales en las elecciones del pasado 6 de junio.

Enrique pone un ejemplo de la debilidad de las instituciones del gobierno y la fortaleza del crimen organizado en Aguililla: “El primer día que se tuvo la intención de llevar medicamentos y las despensas al pueblo se supone que los militares iban cuidando el camión (donde venían los insumos), pero al llegar al punto donde está el retén (de los criminales), las personas que estaban ahí no los dejaron pasar”.

Los integrantes de Voces de Aguililla no tienen una fecha exacta en la que entregarán los víveres que restan. Eso depende de la seguridad que les pueda proveer el gobierno federal y de que se libere la carretera del municipio. “Si ni el mismo Ejército o la Guardia Nacional pueden pasar, imagínate nosotros. Es imposible”, lamenta Enrique.

Aguililla en el olvido

Los habitantes de Aguililla y quienes ya no viven ahí reclaman que el municipio ha quedado en el olvido. Sobrevivir en esa localidad se hace cada vez más difícil porque prácticamente la localidad está sitiada: quien quiera salir o entrar debe tomar un camino de terracería con el cual la gente tarda hasta cinco horas para llegar a Apatzingán, cuando con la carretera se hacían dos horas como máximo en transporte público.

La nula accesibilidad al municipio ha provocado que los proveedores de alimentos no lleguen y la poca comida que hay se ha disparado de precio. Según los jóvenes de Voces de Aguililla, la tortilla ha llegado a costar 30 pesos el kilo; el frijol 100 pesos, o la garrafa de gasolina en 25 pesos.

“La idea de la recolección de víveres se dio porque la gente se quedó sin luz en esos días y porque la gente no podía surtir sus tiendas por el desabasto”, explica Sofía*, una joven de 26 años. “En tres días recolectamos cinco toneladas de insumos y todavía estamos esperando otras donaciones de organizaciones”.

Te sugerimos: Párroco de Aguililla: ‘La violencia no es opción pero es cristiano defender tu vida’

Sofía, quien es psicóloga, comparte que para entregar la primera dotación de víveres tuvieron que rodear todo el municipio para ingresar por otro camino, una tarea que les llevó dos días enteros.

“Hay una falta de interés y falta de coordinación de los diferentes de los niveles de gobierno, pero ya ni quejarse es bueno, lo que hacemos nosotros es brindar soluciones en lo que está a nuestro alcance”, critica. Por ahora, acota, no realizarán más colectas de alimentos hasta que logren entregar los que restan.

Para los jóvenes de Voces de Aguililla no ha sido fácil dejar atrás a su comunidades e incluso a sus familias que todavía viven ahí. Enrique, el abogado, no se considera una persona desplazada por la violencia, pero admite que es difícil volver a su poblado por los niveles de inseguridad. Sofía también comenta que salió del municipio hace seis años para estudiar y ahora ve muy complicado regresar.

“Todos mis compañeros, las personas que estamos afuera estudiando, teníamos la ilusión de regresar, pero no se pudo”, lamenta la joven. “Es muy triste, el pueblo es pequeño, todos nos conocemos, y el hecho de que muchos estén saliendo por la situación de violencia es muy triste, hay un retroceso muy feo”.

*Los nombres reales de las personas entrevistadas fueron omitidos por seguridad.