Menores de edad con el deseo de seguir su camino a EU después del accidente de migrantes más trágico en México
MEX435. CHIAPA DE CORZO (MÉXICO), 12/12/2021.- Personas colocan veladoras hoy en el lugar del accidente de un camión donde viajaban migrantes, en el municipio Chiapa de Corzo, estado de Chiapas (México). En medio de las festividades del Día de la Virgen de Guadalupe, patrona de México, habitantes de Chiapa de Corzo ofrecieron rezos y oraciones en memoria de los 55 migrantes muertos y más de 111 heridos en el accidente del pasado jueves en dicho municipio, en el sureño estado de Chiapas. EFE/ Carlos López

Apenas les habían hecho las primeras curaciones, les colocaron vendajes y, a algunos, férulas de cartón para aliviar fracturas. Pero en cuanto sintieron que había pasado lo más grave, los jóvenes que sobrevivieron al accidente más trágico de migrantes registrado en México solo pensaban en seguir su camino a Estados Unidos.

Entre las personas con heridas menos graves, la mayoría eran jóvenes, y muchos de ellos, menores de edad que dieron nombres falsos en un inicio por temor a ser detenidos por las autoridades mexicanas.

“Tuvieron miedo de qué iba a pasar con ellos y tenían miedo hacia la autoridad por si estaban detenidos”, recuerda en entrevista Óscar Corzo, presidente del Consejo de la Cruz Roja, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde fueron atendidos 37 de los supervivientes de la tragedia.

El saldo se mantiene en 56 personas muertas y 110 heridas luego de que un tráiler que transportaba a cientos de migrantes originarios de Guatemala, Ecuador, Colombia y otros países se volcó en el kilómetro 6 de la carretera Tuxtla Gutiérrez-Chiapa de Corzo, en el estado de Chiapas, el 9 de diciembre pasado.

La Cruz Roja en la capital, Tuxtla Gutiérrez, atendió a las personas con heridas menos severas. En sus instalaciones, adaptadas con colchonetas y equipo emergente, brindaron asistencia médica y psicológica por varios días hasta el 17 de diciembre cuando se dio la última alta médica.

Óscar Corzo participó en la coordinación con las autoridades de la Fiscalía General de Justicia del estado de Chiapas, el Instituto Nacional de Migración (Inami) y el Sistema Integral para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), al que le corresponde estar a cargo de migrantes menores de edad. Y explica que cada vez que daban de alta a uno de los migrantes, avisaban al personal del Inami y el DIF para que les dieran el acompañamiento.

Con los días y la convivencia con los jóvenes, el personal de Cruz Roja se dio cuenta de que algunos dieron nombres falsos o querían seguir su ruta hacia Estados Unidos tan pronto se sintieron mejor.

“¡Ya! ¡Ya me voy! porque tengo que continuar a Estados Unidos”, recuerda que le decían a Corzo.

Relata que muchos no eran consientes de la tragedia que acababan de sufrir y les tomó días asimilarlo luego de recibir apoyo psicológico. “Después de días ya querían regresar a su casa en vez de irse a Estados Unidos”, dice.

Entre la atención a los heridos también hubo conductas que llamaron su atención. Una joven se formaba dos veces en el conteo del censo, por lo que les arrojaba una cifra de 38 heridos, hasta que se dieron cuenta de que después de recabar su datos mientras estaba en una cama, luego se pasaba a una silla y daba otros datos.

“Después de las pláticas y en las revisiones y ya con la confianza, ella quería decir cosas y dice: ‘pues es que yo realmente soy mexicana´”, relata Corzo. “Empezamos a localizar a su familia, era menor de edad. Se le entregó a la mamá. La mamá llegó a traerla”.

Después de sobrevivir a la tragedia, las principales necesidades de los jóvenes eran hablar con sus familiares. Los que rescataron sus teléfonos celulares solo pidieron un cargador y acceso a internet para hablar a Guatemala, y quienes no tenían teléfono, los ayudaron a contactarlos.

El portal de Chiapas Aquínoticias relató que algunos hablaban una lengua maya, como akateko y cakchiquel, y que la Cruz Roja los atendía en condiciones precarias sin suficiente material de curación y con un solo traumatólogo.

Corzo dice que por parte del personal médico hubo quienes en 20 años de dar ayuda en accidentes nunca habían presenciado un número tan alto de personas muertas.

En el lugar de la tragedia, el personal de emergencias colocó los cuerpos sobre lonas y se clasificaron a las personas por el nivel de gravedad que presentaban. Las menos severas eran clasificadas en verde; les seguía el amarillo a quienes tenían heridas o contusiones leves; rojo, para las personas heridas de gravedad y requerían atención en un hospital; y negro, para quienes habían fallecido.

La desinformación para localizar a familiares se ha mantenido por días, según testimonios de personas originarias de Guatemala que no logran saber el paradero de sus seres queridos y personal de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

El 13 de diciembre se instaló un Grupo de Acción Inmediata coordinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores con los embajadores de Ecuador, Francisco Carrión Mena; Estados Unidos, Kenneth Salazar; Guatemala, Mario Adolfo Búcaro Flores; Honduras, Gerardo Alberto Simón Yerres, y la República Dominicana, María Isabel Castillo Báez, “como un mecanismo de respuesta inmediata y que servirá como mesa permanente para investigar, identificar, aprehender y presentar ante la justicia a los integrantes y mandos de la organización criminal transnacional responsable del accidente”.

El gobierno federal aún no ha dado respuestas efectivas para explicar cómo es que el tráiler en el que viajaban más de 160 migrantes hacinados pasó por tres retenes del Instituto Nacional de Migración sin ser detectado.

Hasta el 15 de diciembre, el Inami solo había dado visas humanitarias a 17 personas migrantes; 15 originarias de Guatemala, una de Colombia y otra más de República Dominicana. El documento les daría “acceso a servicios médicos y bancarios, así como la posibilidad de contar con un empleo formal”. Entre ellas había tres menores no acompañados de 15, 16 y 17 años que quedaron bajo custodia del DIF.

Aquínoticias relató que las autoridades les dieron a elegir entre contar con una noche en un hotel de Tuxtla Gutiérrez o darles la visa humanitaria. Hubo quien prefirió un lugar dónde dormir antes de emprender de nuevo el camino.

Mientras tanto, los gobiernos de Estados Unidos y México mantienen vivo el protocolo Quédate en México, heredado por la administración de Donald Trump, para que toda persona migrante en busca de asilo en Estados Unidos, permanezca en el país hasta que su caso sea resuelto.