La autonomía del Poder Judicial, el principal reto de quienes aspiran a presidir la SCJN
Ilustración: Eduardo Septimo con fotos de la SCJN.

La Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) debe ser ocupada por una persona que tenga una amplia trayectoria judicial y que defienda la autonomía de esta institución, coincidieron en señalar especialistas en Derecho.

El próximo año la Corte renovará su Presidencia y ya hay cinco ministros y ministras que levantaron la mano para ocupar ese puesto. Norma Lucía Piña, Yasmín Esquivel Mossa, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Javier Laynez Potisek y Alberto Pérez Dayán son las ministras y los ministros aspirantes a presidir el máximo tribunal.

Ante el abanico de posibilidades, los especialistas consideran que mantener la independencia del máximo tribunal es la prioridad y señalan que esta meta la podría cumplir una persona que conozca de fondo cómo funciona el Poder Judicial de la Federación. El principal riesgo a la autonomía, de acuerdo con los expertos, son las críticas que el presidente Andrés Manuel López Obrador lanza a jueces y magistrados cada vez que resuelven algo en contra de su gobierno.

“El Poder Ejecutivo ha golpeado demasiado a individuos del Poder Judicial y estos individuos del Poder Judicial no han tenido a nadie que los defienda o hable por ellos. Me parece que en esa coyuntura es donde debe darse el diferencial que lleve a cualquiera de esos candidatos a ser el presidente”, menciona Jorge Nader Kuri, doctor en Ciencias Penales.

Nader Kuri y Bernardino Esparza, otro experto en Derecho de la Universidad La Salle, ponen por delante a la ministra Norma Lucía Piña y Alberto Pérez Dayán. La candidata inició su carrera judicial en 1988 y el aspirante lo hizo en 1987. Ambos han ocupado diversos puestos, fueron jueces y magistrados hasta llegar a la Corte.

Esta amplia carrera judicial no la pueden presumir Esquivel Mossa, Ortiz Mena y Laynez Potisek, quienes tienen más experiencia trabajando en instituciones de gobierno que dentro del Poder Judicial.

“En un sentido de grupo, en un sentimiento de pertenencia, pues alguien que haya sido del poder judicial federal tiene mejores garantías para defender a los miembros del poder judicial federal. Si esa fuera la variable, si no estoy equivocado y esa es la variable, creo yo que un ministro que provenga del Poder Judicial Federal podría ser buen presidente“, dice Kuri.

La elección de la próxima o el próximo presidente de la Corte se resolverá el próximo 2 de enero del 2023, en la primera sesión del año. Los 11 ministros y ministras votarán por el candidato que prefieran y el o la ganadora deberán tener al menos seis votos.

Cada aspirante a presidir la Suprema Corte ha publicado sus proyectos de gestión en un micrositio. A grandes rasgos Norma Lucía Piña propone consolidar la lucha contra la corrupción, implementar diversas medidas para hacer más eficiente el trabajo del Poder Judicial y crear unidades especiales para atender casos de violencia de género, personas con discapacidad, cambio climático, comunidades indígenas y afromexicanas. Mientras que Pérez Dayán le apuesta al fortalecimiento de la autonomía del Poder Judicial, además de fomentar una cultura de equidad de género y de austeridad.

“Lo que se requiere mucho en el Poder Judicial es revisar más el acto administrativo y judicial que realizan los propios jueces del país. El presidente de la Suprema Corte también se encarga del Consejo de la Judicatura Federal, donde están los jueces, por eso creo que Norma Lucía Piña y Alberto Pérez Dayán tienen mejor perspectiva en este momento para solventar los problemas que se enfrentan al interior del Poder Judicial”, indica Bernardino Esparza.

Para el académico de la Universidad La Salle el mayor reto para el próximo presidente de la Corte será mantener la autonomía de esta institución y de los jueces que revisan delitos del fuero federal.

“Se debe entender que el Poder Judicial tiene buenos jueces, buenos administradores de justicia y que son independiente. Tampoco deben importar los problemas que hay en el ámbito Ejecutivo y en el Poder Legislativo, los asuntos que le envían a la Corte se tienen que resolver apegadas a la ley”, dice el experto.

Militarización, un reto pendiente para la Suprema Corte

No solo mantener la independencia de la Suprema Corte será un reto para su próximo presidente o presidenta, también lo será resolver las acciones legales en contra de la presencia de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad y asuntos administrativos.

Apenas la semana pasada la Corte desechó una controversia constitucional que buscaba dejar sin efectos un acuerdo que el presidente López Obrador publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) para que las Fuerzas Armadas participen en labores de seguridad hasta el 2024, en apoyo a la Guardia Nacional.

Alejandro Lajous, especialista en Derecho, lamenta la determinación de la Corte que todavía tiene pendiente de resolver al menos otros siete casos relacionados con la militarización.

Lajous Madrazo ve como mejores perfiles para presidir la Corte a Norma Lucía Piña, Javier Laynez Potisek y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Para el experto no es factor el hecho de que estos dos últimos tengan más experiencia en cargos de gobierno, sino las decisiones que han tomado durante su estancia en el máximo tribunal.

“En mi opinión creo que son los mejores perfiles para asumir la Presidencia, creo que tienen buena trayectoria todos y además han demostrado ser bastante equilibrados en sus posturas”, señala Lajous.

Aunque reconoce la labor de Laynez Potisek y Gutiérrez Mena, el experto considera relevante que una mujer pueda acceder a la Presidencia de la Corte por primera vez en la historia. Esto deja por delante a la ministra Lucía Piña.

“Yo creo que hay dos grandes ámbitos en los cuales es muy importante tener a mujeres en posición de liderazgo, el primero de ellos es simbólico, manda la señal de que ya no hay un techo de cristal”, asevera Lajous Madrazo. “El segundo ámbito es que yo sí creo que hay una forma de ejercer el liderazgo que es particularmente vertical en la mayor parte de los liderazgos masculinos y yo veo que hay una forma distinta de entender el poder con frecuencia en los liderazgos femeninos”.

A pesar de lo desatacado de sus perfiles, el especialista en Derecho pone en duda si serán capaces de afrontar la militarización de México a través de la Suprema Corte.

“Yo creo que hay una hegemonía política en torno a la militarización en la que los actores políticos ya no se atreven a ponerle un alto al Ejército y exigirle cuentas, creo que estamos ante un proceso muy avanzado de militarización en el país y que ya el temor que le tienen los actores políticos al Ejército es muy grande”, concluye.