Se acerca la sucesión en la Suprema Corte y estos son los retos para quien gane la presidencia

Cuando le preguntaron al ministro presidente, Arturo Zaldívar, quiénes de las ministras y ministros quieren estar al frente de la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a partir de 2023, él respondió que todos menos él, porque él ya no puede.

Los cuatro años de Zaldívar como presidente de la SCJN y del Consejo de la Judicatura Federal llegan a su fin en diciembre y los 11 ministros y ministras que integran el pleno podrán elegir entre ellos a la persona que represente al Poder Judicial a partir del 2 de enero de 2023.

En la presidencia de Zaldívar se impulsó la reforma judicial, la Corte asumió una decisión definitiva que garantiza el derecho al aborto para todas las niñas, adolescentes y mujeres en México y se trató de combatir la corrupción y el acoso sexual al interior del Consejo de la Judicatura Federal, entre otros compromisos que asumió el ministro cuando buscó el voto de sus compañeras y compañeros de pleno.

Pero una de las principales críticas a la Suprema Corte durante la presidencia de Zaldívar es la subordinación que ha mostrado a las decisiones del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y la falta de una postura firme cuando ha lanzado descalificaciones a ministros, jueces y magistrados.

Ejemplos hay varios. Por años, la Corte ha dejado acumular impugnaciones en contra de la militarización de las labores de seguridad en el país que ha impulsado el actual gobierno, mantuvo firme la reforma de la Ley a la Industria Eléctrica impulsada por AMLO, avaló el ejercicio de revocación de mandato y frenó la discusión de la invalidez de la prisión preventiva oficiosa, que se discutirá cuando los proyectos logren el consenso de la mayoría del pleno.

En La-Lista consultamos a expertos que conocen de cerca el funcionamiento de la Corte para preguntarles cuáles son los retos para quien llegue a ocupar el cargo, los hechos que marcaron la presidencia del ministro Zaldívar y si una mujer puede llegar a ser presidenta.

Una Corte que no esté subordinada al Ejecutivo

Roberto Lara Chagoyán, director nacional del programa de derecho del Tecnológico de Monterrey, dijo en entrevista que en los asuntos más relevantes de la agenda pública, la Corte no ha respondido bien, sobre todo los que tienen que ver con militares o con la concentración de poder en el presidente de la República.

“Debe ser la peor Corte que hemos tenido en materia de independencia judicial y de frenos al poder en muchas décadas. La Corte se ha plegado al Poder Ejecutivo, la Corte tiene guardados expedientes que hubieran podido frenar la militarización desde hace años y no los han sacado porque es claro que hay una consigna de la Presidencia de la República”, señaló.

Advirtió que el Poder Judicial necesite más fortaleza de cara a los otros dos poderes y que tanto en México como el mundo viven un momento en el que peligra el Estado constitucional de derecho.

“La arbitrariedad, el populismo, la falta de independencia de los poderes son amenazas reales para el buen estado de salud del estado constitucional de la Corte”, dijo. Por lo tanto, un presidente o una presidenta tendría que estar preocupado por defender el papel institucional de la Corte frente a los otros poderes y pronunciarse acerca de esas amenazas.

Señaló que el presidente de la República muchas veces ha hablado mal de los ministros y de la Corte cuando no sale favorecido en algún asunto. Incluso ha dicho que él los puso y que no esperaba que le fallaran, como si fueran sus trabajadores.

Sobre el Tribunal Constitucional, el profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, Alejandro Madrazo Lajous, dijo que la Corte “se ha acobardado” para no discutir el tema de la militarización, el cual está pendiente desde hace años.

“La complicidad del ministro Zaldívar con la 4T en este tema en específico es tan burda que está minando el prestigio y la autoridad que la Corte ha venido construyendo a lo largo de los últimos 20 años”, advirtió el profesor-investigador del CIDE.

El presidente de la Suprema Corte dijo a La-Lista en agosto pasado que el Poder Judicial disfruta de la mayor independencia de su historia y, ante los cuestionamientos sobre el tema de la militarización, ha dicho ante medios que él no puede ordenar a los ministros que trabajen un proyecto.

“No es responsabilidad del presidente de la Corte ni están los proyectos en ningún cajón mío. No se han hecho los proyectos y yo creo que habrá buenas razones por los cuales la ministra y el ministro correspondientes no los han bajado. Seguramente los están estudiando con mucho cuidado, están teniendo distintas alternativas y habrá que esperar”, dijo Zaldívar este miércoles en conferencia de prensa.

Sobre los tiempos en que se discuten los casos, Saúl López Noriega, Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, aseguró que el presidente de la Corte sí puede decidir la agenda del pleno.

“El presidente controla la agenda y el siguiente presidente tendrá esa facultad y tendrá el reto de decidir cuándo empezar a resolver los casos de militares“, afirmó.

“Esa es una cosa que me parece un poco grave que hizo el presidente Zaldívar porque al no resolver los casos militares, cada vez que se acumulan más, lo que ha hecho es que la Corte se ha ido arrinconando y ahora tiene ocho casos. Resolver ocho casos, abrir esa discusión es algo muy delicado. Sobre todo por la enorme fuerza que están teniendo los militares”, advirtió el jurista.

Sobre la agenda del pleno y el orden de los asuntos, el académico Lara Chagoyán explicó que el ministro Zaldívar tiene razón, ya que él no puede decidir el turno de los casos, pero lo que sí puede hacer es lograr acuerdos con los ministros para abordar un asunto. Lo que consideró extraño es que las impugnaciones relacionadas con la militarización hayan tomado tantos años sin que llegue su turno a los asuntos a discutir por el pleno.

“Lo cierto es que no es lógico que haya pasado tanto tiempo porque si fuera por estricto turno, ya tendrían que haber salido. Eso quiere decir que, en un escenario optimista, o el asunto es tan difícil y tan complicado que todavía no lo acaba de ver un ministro, o a lo mejor ese ministro ya lo hizo y está en una canasta que los ministros en conjunto no quieren sacar, seguramente por razones políticas”, dijo, pero los asuntos sí pueden tener cierta priorización si los ministros quieren.

El jurista advirtió que quien llegue a la presidencia de la SCJN y el Consejo de la Judicatura Federal va a enfrentar retos complicados contra un presidente populista y un Poder Legislativo con discusiones de muy mala calidad.

“Le va a tocar recibir una Corte en esta coyuntura en donde la concentración de poder está fortaleciéndose cada vez más”, apuntó.

Para López Noriega, otro reto será cambiar la narrativa de la Suprema Corte, porque en “la administración de Zaldívar ha estado muy apegada al discurso o a la narrativa presidencial, al discurso de Morena”.

“La narrativa de la Corte prácticamente en estos cuatro años se personalizó y la Corte se redujo a solo una persona que es el presidente”, dijo el analista. Reconoció que parte de la función de ser presidente es ser que transmita el mensaje institucional de la Suprema Corte.

“Sin embargo, en el uso de redes sociales creo que ha habido un enorme protagonismo de la presidencia actual y es importante darle juego a todos los ministros, darles su lugar, que la voz y el mensaje de la Corte sea más institucional y menos personalizada y hacer un esfuerzo por señalar los problemas que tiene el Poder Judicial y proteger la autonomía de los ministros y los jueces”, señaló.

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¿Puede llegar una mujer a la presidencia?

Por primera vez, cuatro de los 11 lugares que forman el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación son ocupados por mujeres, lo que amplía las posibilidades para que una ministra llegue a ocupar la presidencia.

Sin embargo, un factor que no ayuda a tres de ellas es su cercanía con el presidente López Obrador, quien llegó a expresar su decepción porque los ministros que él propuso le fallaron. Lo dijo en su conferencia matutina cuando el pleno de la Corte estaba por discutir dos proyectos para anular la prisión preventiva oficiosa que él impulsó al inicio de su gobierno.

Los cuatro ministros que propuso López Obrador y que fueron nombrados por el Senado son: Juan Luis González Alcántara Carrancá, Yasmín Esquivel Mossa, Ana Margarita Ríos Farjat y Loretta Ortiz Ahlf.

“Tenemos el anhelo que una mujer presida la Corte, pero ojalá que no fuera alguien tan cercana al presidente de la República porque eso desnaturaliza la figura del presidente o la presidenta, porque tiene que mostrar autonomía”, dijo el director nacional del programa de derecho del Tecnológico de Monterrey.

López Chagoyan expresó que la única ministra que ha demostrado lejanía del Poder Ejecutivo ha sido Norma Piña. “Ella ha demostrado esa independencia que quisiéramos ver en todos los ministros y ministra de la Corte”, dijo.

López Noriega señaló que ser mujer puede ser una carta para quien aspire a la presidencia, y quien parece tener más interés es Yasmin Esquivel “porque sabe que esta es probablemente la oportunidad para ella por la cercanía que tiene con el presidente López Obrador”.

Sin embargo, considera que el factor determinante es el actual ministro presidente, Arturo  Zaldívar, pues va a tratar de impulsar a alguien le ayude a cuidar su legado.

Madrazo Lajous opinó que es posible que llegue una mujer, pero el problema es que ninguna de las ministras que está en el pleno, salvo la ministra Piña, tiene el respeto y la reputación que se requieren para liderar a la Corte.

“La ministra Loretta Ortiz tiene una imagen pública catastrófica de una sumisión brutal ante ante el gobierno, ante la 4T y una muy deficiente participación en sus deliberaciones. Su torpeza y su politización la han caracterizado”, dijo el jurista.

Al referirse a la ministra Yasmin Esquivel, advirtió que es muy difícil tener autoridad cuando ya está identificado con relaciones interpersonales que permiten beneficiar a individuos.

“Quizá vayamos hacia una presidencia femenina. Yo creo que es muy acertado abrir espacios para el liderazgo de las mujeres hoy en día, pero sí me preocupa que no veo un perfil sólido para la presidencia entre las ministras, salvo por la ministra Piña. Creo que es la única que podría devolverle y abonar credibilidad a la Corte en este momento en el que está tan desdibujada ante el Ejecutivo federal y en específico ante el ejército mexicano”, señaló Madrazo Lajous.

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Ministra Loretta Ortiz. Foto: Especial

¿Cómo se elige al presidente o presidenta de la SCJN y el CJF?

El presidente o presidenta de la SCJN y el CJF se elige por votación de las 11 personas que integran el pleno de la Corte.

El académico Roberto Lara Chagoyan explicó que el ministro o la ministra que quiera postularse le presenta su candidatura a los mismos ministros del pleno. Como ocurre en otros espacios de decisión, los ministros hacen cabildeo, alianzas y logran convencer a sus pares de que voten por ellos.

“Normalmente quedan dos, a veces tres. Pero el factor sorpresa ha sido una realidad en México”, dijo.

Recordó que hace dos presidencias, la votación estuvo muy peleada y el voto decisivo fue el del ministro José Ramón Cossío, eligieron al ministro Luis María Aguilar Morales y quien perdió por un voto fue Arturo Zaldívar, pero ganó en la siguiente elección.

Nota del editor: Esta nota fue modificada para describircorrectamente la foto de la ministra Loretta Ortiz, la cual había sido identificada como Yasmín Esquivel.

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