ESO descubre un agujero negro en galaxia vecina a la Vía Láctea
Impresión artística del agujero negro que descubrió el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) en la Gran Nube de Magallanes. Foto: ESO/M. Kornmesser

El Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) realizó por primera vez el descubrimiento de un agujero negro en una galaxia vecina a la Vía Láctea con un método que resultaría clave para continuar aprendiendo de nuestro universo.

El hallazgo, que se hizo según ESO de una forma similar a como lo habría hecho Sherlock Holmes siguiendo los pasos en falso de una banda criminal, fue posible al observar cómo influye el movimiento de una estrella en sus proximidades.

Sara Saracino, del Instituto de Investigación Astrofísica de la Universidad John Moores de Liverpool, Reino Unido, aseguró que el resultado obtenido representa solo uno de los “criminales buscados”, siguiendo la historia del detective de Arthur Conan Doyle pero esta vez en esta región finita del espacio.

Imagen de NGC1850 y su cúmulo de estrellas a 160 mil años luz en la Gran Nube de Magallanes. Foto: ESO, NASA/ESA/M. Romaniello

El hallazgo realizado en NGC 1850, un cúmulo de estrellas a unos 160 mil años luz en la Gran Nube de Magallanes fue publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society y permitirá hallar muchos más en otros lugares.

Stefan Dreizler, integrante del equipo de la Universidad de Göttingen en Alemania, comentó que si bien se habían detectado agujeros negros pequeños de “masa estelar” al captar el resplandor de rayos X emitido cuando tragan materia, estas regiones no delatan su presencia a través de rayos X u ondas gravitacionales.

“Cuando forman un sistema con una estrella, afectarán su movimiento de una manera sutil, pero detectable,, por lo que podemos encontrarlos con instrumentos sofisticados”, añadió.

La detección en NGC 1850 es la primera vez que se encuentra un agujero negro en un joven cúmulo de estrellas y además de permitir el hallazgo de más agujeros negros, permitirá tener más información sobre la forma en que evolucionan.

La investigación utilizó datos recopilados durante dos años con el Multi Unit Spectroscopic Explorer (MUSE) del Very Large Telescope de ESO, ubicado en el desierto de Atacama.