Texas prohibe libros que sensibilizan a niños sobre racismo e identidad de género
Al menos 850 obras son examinadas por las autoridades de Texas. Foto: Artem Beliaikin en Pexels.

En Texas, padres y autoridades del estado declararon la guerra a los libros que sensibilizan a los estudiantes sobre el racismo y la identidad de género. ¿El argumento? Por considerar que despiertan sentimientos de culpa en los niños blancos.

Muestra de ello ha sido el retiro de un cómic en bibliotecas escolares de Houston, en octubre pasado, que relata las micro-agresiones no intencionales que sufre un niño afroestadounidense debido a su color de piel.

“New Kid”, de Jerry Craft, es solo una de las 850 obras que se están examinando por una comisión parlamentaria que investiga sobre los libros usados ​​en las escuelas para lidiar con el racismo o el sexismo institucional.

De acuerdo con Brandon Rottinghaus, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Houston, explicó a AFP que estos debates sobre los libros “surgirán en todas partes en el futuro, especialmente en áreas urbanas donde hay una influencia conservadora a nivel estatal pero donde los políticos locales deben ser más demócratas”.

“Cacería de brujas”

Mientras que en Virginia, el gobernador republicano recién electo, Glenn Youngkin, prometió escuchar las opiniones de los padres respecto a los libros escogidos por las escuelas públicas.

Durante la campaña de Youngkin difundió el testimonio de una madre que se mostró preocupada por las pesadillas que tuvo su hijo adolescente tras haber leído “Beloved”, un clásico de la novelista afroestadounidense Toni Morrison, que se hizo acreedor al Premio Pulitzer en 1988. La historia cuenta que una antigua esclava mató a su hija para que no sufriera las atrocidades de la esclavitud.

Los conservadores denuncian también la enseñanza de “la teoría crítica de la raza”, corriente de pensamiento que analiza el racismo como un sistema que permea todos los niveles de la sociedad, con sus leyes y lógicas de poder que benefician a las personas blancas, más allá de los prejuicios individuales contra las minorías.

Se trata de luchar contra la cultura “woke”, un término acuñado por los progresistas estadounidenses para designar la toma de consciencia sobre las injusticias claramente vinculadas al color de la piel o al género, y que ha conducido a la desindexación de libros que contienen estereotipos raciales.

La asociación de bibliotecarios de Texas ha lamentado “la creciente censura”, recordando que un “padre tiene el derecho de determinar lo que es mejor para su hijo, pero no para todos los niños”.

Mientras que la asociación de maestros de Texas ha calificado la investigación parlamentaria de “cacería de brujas”, tras la votación de una ley que precisa muy detalladamente cómo deben ser conjuntos temas como las desigualdades raciales o sexuales.

En el distrito escolar de Spring Branch, “The Breakaways”, una tira cómica en la que uno de los personajes nace como niña pero se siente niño, fue retirada y agregada a la lista de la comisión, que se basa en las quejas de muchos padres contra la presencia de ciertos libros en las bibliotecas.

Para su autora, Cathy G. Johnson, “la prohibición de libros se ha convertido en una distracción mediática del daño real que como políticos (el presidente de la comisión investigadora) Matt Krause perpetúan”.

Y recuerda que la asociación Equality Texas considera a ese republicano, que compite para ser fiscal del estado, como “un autor prolífico de leyes anti LGBTQ”.

Premiado

El libro “New Kid”, traducido a una decena de idiomas y que ha ganado varios premios de prestigio, finalmente pudo volver a las estanterías de las bibliotecas de Houston.

Su autor, Jerry Craft, se inspira en su experiencia personal y en sus propios hijos para describir las dificultades de un estudiante afroestadounidense para integrarse en un establecimiento privado mayoritariamente de blancos.

“Si tú y yo trabajamos juntos y hay algo que siempre hago que te ofende, deberías poder decírmelo sin que yo me enoje contigo”, explica a la AFP.

“Pero las personas que querían prohibir mi libro, preferirían cerrar la puerta y dejar las cosas tal como están”. Y eso, agrega, deja a estudiantes como a sus propios hijos, “incómodos todo el tiempo”.

Las tensiones surgidas por la prohibición del libro, llevaron a la editora neoyorquina Alessandra Bastagli a lanzar una campaña para enviar ejemplares de “New Kid” a decenas de escuelas en Texas .

Bastagli dijo que sus hijos, de 8 y 9 años y con herencia italiana y puertorriqueña, adoran el libro y estaban enojados porque a los niños en Texas no les estaban permitiendo leerlo.

Entonces, ella envió 200 ejemplares gratuitos de “New Kid” y de “Class Act”, otra obra del mismo autor, a las bibliotecas escolares que los solicitaron.

El jueves, la librería de Houston -de los propietarios afroestadounidenses- que se encargó de proveer los libros a esas bibliotecas, confirmó a la AFP que todos los ejemplares han sido ya enviados.

Con información de AFP.