Opinión

Martes 19 de mayo de 2026

Lograr la igualdad sustantiva implica necesariamente una transformación. Es dejar de tratar los síntomas para atacar la enfermedad. México es un país profundamente desigual.
Dada la importancia de nuestro país en el fenómeno migratorio, el combate a la corrupción en las instituciones que atienden a población migrante debería formar parte de nuestras agendas, pero no es así.

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Me gustaría pensar que, como dice Haraway, “en esta inevitabilidad de las relaciones sociales con la ciencia y la tecnología, podría en efecto, existir una ciencia feminista”.
Tal vez aún falta mucho para ver a Eugenio Derbez alcanzar ese nivel, pero yo empezaría a tomarlo en serio.
En la llamada Cuarta Transformación, la corrupción persiste, echa raíces, se mantiene impune y es solapada desde Palacio Nacional.
La planta en la Ciudad de México fabrica 228 millones de unidades por año, con productos para cuidado del cabello y de la piel.

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El sistema de salud de México se encuentra en ruinas y urge corregir con acciones inmediatas y radicales. Un modelo de colaboración público-privada en salud puede ser la mejor alternativa.
Nos guste o no, hemos normalizado tanto la muerte que ya compite con otras noticias. Parece como si ya no espantara.
El futuro es impredecible desde que existe el tiempo.
Los jóvenes no tienen interés por defender algo que no construyeron.
María Ángela Olguín volvió a casa. Muchas no han contado con esa suerte.
El éxito de la implementación de la inteligencia artificial y sus beneficios sociales estarán garantizados si se logra la humanización y la democratización de la tecnología

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Los minutos negros es una película dirigida por Mario Muñoz y el novelista y guionista Martín Solares
Los cuarzos son herramientas esprituales que te ayudarán al bienestar de tus hijos.
Solo parece viable construir un acuerdo pacífico, al menos para debatir su propia ruta de paz social, en donde la población se sienta representada y no amenazada con balas y gases lacrimógenos.
La muerte, por decir lo menos, es tajante, contundente, porque no hay nada que se pueda hacer contra ella: es implacable.

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