El thriller inspirado en hechos reales, ‘El día que todo cambió’, te hará saltar de la butaca y cerrar los ojos un par de veces. Dirigida por Javier Colinas, escrita y estelarizada por Luis Arrieta, este filme rompe paradigmas del cine mexicano.
No es que los periodistas nos sintamos bordados a mano. Es que lo hacemos es un tejido fino. Y eso no lo entenderá el presidente AMLO.
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Parece dispuesto a otorgar abrazos a mansalva sin arrojar una sola piedra.
¿Cuánta soberbia debe haber en un grupo parlamentario para pensar que su efímera mayoría resulta suficiente para burlar el mandato constitucional?
Lo que hizo Morena y sus partidos aliados, fue vergonzoso, ya que le quitaron a los mexicanos la certeza sobre los procesos electorales y utilizarán el sufragio como fichas de intercambio con sus partidos satélites
Este tipo de películas se han convertido en una tendencia que solo sirve para justificar nuestras debilidades, errores y omisiones.
Tomar una decisión no sólo es afrontar las consecuencias, también implica aprender a escucharnos para saber qué es lo que queremos.
Hubo un tiempo oscuro con la dictadura franquista, tiempo en el que se quería borrar toda huella del ser catalán, las producciones sucedían de manera clandestina y era como firmar una sentencia de muerte atreverse a proyectarla o verla.
Cualquiera que haya sido la base de los logros del Porfiriato y las peculiarmente llamadas “presidencias imperiales” del siglo XX, no parece encontrarse en el autoritarismo.
Las posibilidades son pocas, pero los activistas, organizaciones y muchos legisladores no dejan de insistir en lo vital de esta decisión.
Lamentablemente no es una sorpresa que las autoridades de Salud carecen de una estrategia para prevenir y proteger a la población ante esta “tripledemia”
La muerte de Mahsa Amini terminó por ser la chispa necesaria para que los derechos de las mujeres se volvieron la cara de un movimiento social que pide un cambio de régimen.
Es válido y necesario rendir homenaje a quienes en su momento marcaron una época, pero para que perduren esos ritmos se necesita conciliar y ser más empático, eso le hace falta a la industria musical.
Alguien decía que hay que estar donde nos visualizamos y bueno, si el anhelo es escribir estas opciones pueden ser una puerta o una ventana donde asomarse.
El congreso había sido disuelto en un error fulminante, pero la institucionalidad democrática implicaba restituirlo desde el poder judicial, no desde la fuerza.
No sólo la industria, también la propia academia tiene mucho que aprender de estos conceptos para desestructurar juntos y en colectivo, este sistema que justamente, nos ha dividido tanto.