La inseguridad en México está fuera de control y eso afecta directamente a quienes migran, pues se convierten en presas del crimen organizado y la trata de personas.
Es crucial reconocer la importancia de atender la salud emocional y mental de las mujeres cuidadoras, porque no hacerlo tiene consecuencias en el resto de la sociedad.
PUBLICIDAD
A los que se debe de cuidar es a quienes respetan la ley, a quienes trabajan, a quienes luchan todos los días por sacar adelante a su familia, a quienes estudian. Se cuida a las mujeres, a los niños, a los adultos mayores, no a los delincuentes.
Al parecer aducir a la seguridad nacional para establecer límites –y acciones regresivas– para derechos como el de acceso a la información pública se ha convertido en un camino fiable para las autoridades.
Fuera máscaras, que los líderes acudan y asuman las consecuencias de sus actos bajo el reflector de la comunidad internacional.
Los criminales de alta peligrosidad y los de poca monta nunca se habían sentido tan seguros como ahora, porque tienen un presidente que defiende sus intereses.
Banorte está sentenciada a pagar mil 211 millones de pesos a una familia de apellido Gómez.
En una democracia, la justicia selectiva, la justicia de contentillo, es uno de los peores abusos de poder que nunca deberíamos permitir.
El Centro Nacional de Identificación Humana abre una gran puerta para iniciar la verdadera búsqueda forense masiva con fines de identificación, de miles de personas que hoy se encuentran abandonadas en esas fosas y otros sitios forenses.
Es un insulto y una afrenta traer al país personal de Cuba sin considerar a los miles de médicos que hoy existen en México.
En los pasillos de palacio y en Morena tienen las mismas encuestas que le dan el triunfo a sus candidatos en cuatro estados y pelean en dos.
Las filtraciones sin contexto y el amarillismo han permeado en la cobertura de muchos medios.
Estas líneas son una oda a quienes no solo alcanzaron a ver el horror de lo humano, sino que fueron suficientemente honestos para mirar de frente a la muerte en su más absoluta organicidad.
¿Por qué no hay gobierno que atienda una súplica de los familiares de desaparecidos pero sí hay un Estado que defiende, entiende y se somete a los delincuentes?