Usar zapatos dentro de casa es asqueroso, y la ciencia lo respalda
'No usar zapatos dentro de casa es mucho más que una cuestión de higiene'. Foto: David Bebber/REUTERS

Hay un viejo refrán africano que dice: “Cuando dejas tus zapatos en la puerta, dejas atrás tus problemas”. Y si tú –al igual que yo– no soportas la idea de que las personas se paseen por tu casa con los sucios zapatos que usan en el exterior, entonces probablemente interpretarás este refrán de forma bastante literal.

Bueno, si estás cansado de que te avergüencen por ser insistente en estos temas, tengo buenas noticias para ti. Un grupo de químicos medioambientales que estudian los tipos de contaminantes a los que las personas quedan expuestas en sus propios hogares intervino en el gran debate sobre los zapatos, y resulta que teníamos razón: usar los zapatos de fuera dentro de casa no solo ensuciará la alfombra, sino que, de hecho, es científicamente asqueroso.

Los zapatos que usamos en el exterior pueden ser portadores de todo tipo de suciedad y microbios –ya lo sabemos–, pero ¿cuán peligroso es? Según los expertos, alrededor de un tercio de la materia que se acumula en el interior del hogar procede del exterior, y gran parte de ella proviene de las suelas de los zapatos. Y en esos zapatos, los expertos encontraron “un alto predominio de patógenos microbiológicos”.

Permítanme que me detenga en este punto y diga que no toda la suciedad es mala. Algunos gérmenes del hogar en realidad pueden ser útiles para ayudar a fortalecer el sistema inmunitario de un niño, por ejemplo. Sin embargo, el verdadero problema es que algunos de los organismos que causan enfermedades y se encuentran en nuestros zapatos y pisos son resistentes a los medicamentos, lo que provoca enfermedades difíciles de tratar. “Si añadimos las toxinas que causan cáncer procedentes de los residuos de las calles pavimentadas”, dicen los científicos, “y los productos químicos del césped que alteran el sistema endocrino, es posible que veamos la suciedad en nuestros zapatos con otros ojos”.

¿Hablando sin rodeos? “Es mejor dejar la suciedad fuera de la puerta”.
Pero, ¿realmente necesitamos que nos lo digan los profesionales? Es decir, pensemos en la cantidad de suciedad visible que portamos con nosotros en las suelas de nuestros zapatos, lodo, excremento de perro, arena y grava, restos de parques al aire libre y todos los demás lugares sucios en los que terminan nuestros zapatos en el transcurso de un día. En muchos hogares, la pandemia ha reducido considerablemente el número de lugares que frecuentamos. Sin embargo, incluso así, basta un paseo por la calle o unos minutos en el parque para que llevemos algo desagradable de vuelta a casa.

Dejando a un lado los gérmenes y agentes patógenos, es importante señalar que el hecho de no usar zapatos dentro de casa es mucho más que una cuestión de higiene. En muchas culturas de todo el mundo, dejar los zapatos en la puerta es una señal de respeto, un guiño a la superstición e incluso puede contribuir a la buena salud. Los reflexólogos indican que caminar descalzo favorece la circulación, mejora la calidad del sueño y estimula los reflejos de la planta del pie, reduciendo así la inflamación, el dolor y la tensión.

Sin embargo, a pesar de todas las buenas razones que existen para andar descalzo en casa, también existe cierto rechazo legítimo en torno a este tema. Algunas personas no quieren quitarse los zapatos, porque el hecho de hacerlo significa estar completamente descalzo en casa de otra persona, algo en lo que incluso yo coincido en que no es la idea más atractiva. Ya sea por miedo a ensuciarse los propios pies o por pudor por los dedos de los pies, no todos están dispuestos a quitarse los zapatos en la casa de otra persona.

Entonces, ¿qué hay que hacer? Si ya has estado usando zapatos dentro de casa, los desinfectantes químicos son una buena manera de restaurar la limpieza de tus pisos y alfombras, y de hacerte sentir un poco mejor con respecto a la regla de no usar zapatos dentro de casa.

Y después de cumplir con tu parte, es hora de convencer a tus amigos de que se unan. Hacer que tus invitados se sientan más cómodos quitándose los zapatos es un gran primer paso para asegurarte de que están tan comprometidos como tú con las nuevas normas de tu casa.

Proporciónales pantuflas de interior para que no tengan que estar completamente descalzos, mantén el suelo visiblemente limpio e incluso puedes probar con los cubrezapatos para las personas que no están totalmente preparadas para tu nuevo estilo de vida descalzo. Todo esto puede mitigar parte del recelo a andar descalzo en la casa de otra persona y ayudarte a mantener esos desagradables agentes patógenos al otro lado de la puerta principal.

Este artículo fue modificado el 20 de mayo de 2022 para incluir un enlace al artículo correcto elaborado por los químicos medioambientales; y para eliminar una cita que no debería haber sido incluida, ya que procedía de un estudio anterior.
Tayo Bero es columnista de The Guardian US.