Encuentran similitudes entre síntomas del Covid largo y los de supervivientes del ébola
Imagen/ Tumisu/Pixabay.com

Los científicos están estudiando las similitudes entre el Covid-19 largo y los síntomas permanentes que experimentan los supervivientes de ébola y chikungunya con la esperanza de fabricar nuevos tratamientos que mejoren su salud.

Al igual que los pacientes con Covid-19 largo, los supervivientes de las otras enfermedades, relativamente nuevas para el ser humano, experimentan síntomas que permanecen y que les impide ir a trabajar o funcionar en la vida cotidiana.

Casi tres cuartas partes de los supervivientes de ébola todavía experimentan síntomas a un año de la infección inicial, y en ocasiones por mucho más tiempo. Estos incluyen dolor articular y muscular, dolores de cabeza estilo migraña, problemas visuales y fatiga.

Lo mismo sucede con el chikungunya, un virus transmitido por un mosquito que la mayor parte de las veces afecta a las personas que viven en países africanos y europeos, y les provoca fiebre y dolor articular que los debilita. La tercera parte de los infectados desarrollan artritis que los incapacita y que puede durar años, y también otros síntomas como fatiga.

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“Las mismas discusiones se están teniendo en torno al Covid-19. Se trata de personas que no vuelven a ser las mismas, que describen el dolor articular y la fatiga y los problemas cognitivos y todas esas listas que ya nos resultan familiares”, dice Danny Altmann, profesor de inmunología del Imperial College London.

“La experiencia de chikungunya y ëbola debería hacer sonar la alarma porque aunque estamos hablando de diferentes familias de virus, y de infecciones muy diversas, los efectos son muy parecidos. Tenemos una necesidad urgente de que la inmunología entienda lo que está pasando”, dijo.

Algunos de esos estudios están empezando a darse. Yves Lévy de la Paris-Est Créteil University y sus colegas han estado analizando la sangre de los supervivientes de ébola en Guinea, dos años después de que fueron infectados por el virus que provoca fiebre hemorrágica severa y en ocasiones fatal.

Lévy dijo: “Normalmente cuando combates una infección hay inflamación  y activación del sistema inmune, pero esto se convierte en un estado continuo una vez que te recuperas. Lo que estamos viendo con el ébola es que los pacientes se están recuperando y que el virus se va, pero permanece la inflamación y la activación inmune”.

No se sabe qué provoca que los síntomas permanezcan, pero otros estudios demuestran que hay una relación entre algunos de los marcadores inflamatorios que identificaron y la fatiga, dijo Miles Carroll, director de investigación del servicio nacional de infección de Public Health England, y quien está estudiando a los supervivientes de ébola.” Entender que hay una relación entre la infección anterior y el síndrome crónico es un buen principio”, agregó.

La causa de esta inflamación no está clara. Una posibilidad es que pequeñas reservas del virus se queden en lugares como los testículos o en la bola del ojo, a donde no llega con facilidad el sistema inmune, pero que sí provoca un cierto nivel de activación inmune. Otra es que el virus ya se fue, pero que algunas de sus proteínas permanecen en las células del superviviente, así es que el sistema inmune los ataca. O, puede ser que le tome mucho tiempo al sistema inmune recuperarse después del ébola. “Necesitamos dar seguimiento a estos pacientes a largo plazo porque cuando dicen que tienen síntomas no es por una cuestión psicológica”, dice Lévy.

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Su equipo está realizando los mismos exámenes de sangre en pacientes que se recuperaron de Covid-19. “No es imposible que estos pacientes de Covid-19 conserven algunos marcadores inflamatorios a largo plazo, como vemos en el ébola”.

Estudios similares se están realizando en personas que se recuperaron del virus chikungunya, incluyendo a Lisa Ng, investigadora principal senior de la Singapore Immunology Network. Ella hace hincapié en que chikungunya es muy diferente al Covid-19. Es debilitante pero pocas veces provoca una enfermedad severa o síndromes respiratorios. Sin embargo, “algunas similitudes podrían ser la fatiga, la debilidad y la sensación de cansancio, al igual que otros virus. Esto podría deberse a los efectos que permanecen del virus mientras el cuerpo los elimina. Es como una guerra entre el paciente y el virus”.

Aunque no se conocen los mecanismos exactos que provocan estos síntomas que prevalecen, se tiene una pista que proviene de las células T, un grupo de células inmunes que juegan un papel muy importante para instigar y dar forma a la respuesta inmune a los virus. Los estudios de Ng sugieren que pueden estar contribuyendo a una inflamación que se mantiene en las articulaciones de las personas que se recuperaron de chikungunya.

Estas reflexiones podrían ayudar a encontrar tratamientos potenciales como el uso de medicamentos antiinflamatorios existentes, o el desarrollo de nuevas inmunoterapias para los síndromes post virales.

Todavía no queda claro si una respuesta inmune similar se da en el Covid-19, pero existen evidencias de que el “fuego amistoso” del sistema inmune puede estar implicado en algunos casos.

Otra lección del chikungunya es que estos pacientes con síntomas duraderos no pueden ignorarse simplemente. “El chikungunya está destruyendo el sistema de salud brasileño, y no necesariamente por la infección aguda, sino por los problemas de salud que permanecen”, dice Altman.

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“No estoy segura de que nuestros políticos tomen esto en cuenta cuando piensan en el Covid-19 largo ya que no se está hablando de algo que termine al pasar el invierno o la primavera ya que son 300,000 personas en Reino Unido y cada vez más, que tienen un problema crónico”.