La vacuna contra el VIH sigue su estudio en México en medio de la tercera ola de Covid-19
Imagen de la aplicación de la vacuna experimental contra el VIH en la Clínica Especializada Condesa. Foto: Aldahir Jiménez Hirjira, Estudio Mosaico

La humanidad ha tenido que aprender a convivir con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) por 40 años. La enfermedad causada por el virus en un principio era sinónimo de muerte, hoy puede ser atendida con el tratamiento oportuno e, incluso, se analiza la eficacia de una vacuna para prevenir la infección.

Mosaico es un estudio de fase 3 que se realiza en países de América del Norte, América Latina y Europa destinado al desarrollo de una vacuna bivalente que pueda prevenir la infección por VIH. En México, el estudio es coordinado por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) y parte de la investigación la realiza la Clínica Especializada Condesa Iztapalapa.

El estudio Mosaico se empezó a gestionar en territorio mexicano desde 2018, pero la pandemia del Covid-19 ha alterado los planes. Su convocatoria se vio afectada y retrasada durante varios meses. Y su avance depende de los cambios en el semáforo epidemiológico.

En los demás países que forman parte de esta investigación también hubo cambios. Brasil, por ejemplo, apenas comenzará el reclutamiento a mediados de 2021.

La estrategia de arranque en el país establecía que el estudio iniciaría en la Ciudad de México en marzo de 2020, cuenta Geovanna Coello Torres, coordinadora de proyectos de investigación de la Clínica de Inmunoinfectología del INCMNSZ. Por la ola de contagios de Covid-19, que ha impactado a más de tres millones de personas a escala nacional, el proceso arrancó apenas en noviembre pasado.

Debido al inicio de la pandemia en el país, no se hicieron campañas para llamar a la población interesada a participar. Y se recorrió la difusión a través de redes sociales hasta finales de año, cuando también comenzó a gestionarse una base de datos con las personas que tenían la inquietud de ser parte de la investigación.

Son tres los sitios en los que se realiza esta investigación: la Clínica Especializada Condesa en la Ciudad de México, el Hospital Civil en Guadalajara y la Unidad de Atención Médica e Investigación en Salud (Unamis) de Mérida. La meta es reclutar arriba de 300 participantes, solo en la capital del país habrá 150, el 50% del total.

El semáforo rojo nos afectó más en la Ciudad de México“, enfatiza Coello Torres. “Los otros centros sí pudieron iniciar bien como en octubre o noviembre, (pero) nosotros paramos en diciembre. El año pasado reclutamos como a cinco participantes, luego se cerró todo aunque ellos sí siguieron con las visitas de selección y enrolamiento”.

Pero el interés de la gente aumentó este año: en julio pasado la capital del país se puso a la par de Guadalajara y Mérida, pese a haber abierto cuando todavía se seguía una fuerte ola de casos positivos de coronavirus.

En enero de 2021, a pesar del semáforo rojo, con todas las medidas abrimos las visitas para el estudio de selección y tuvimos buena respuesta. Sí tuvimos que hacer unos cambios con estas visitas de selección, además de evaluar que las personas fueran elegibles para evitar que acudieran al centro y que no fueran elegidas”, afirma la especialista. 

Hasta el 30 de septiembre recibirán voluntarios en el proceso de enrolamiento, que es cuando se aplica la vacuna que, según Gregorio Morales López, médico de la Clínica Especializada Condesa Iztapalapa, utiliza un adenovirus 26 como vector y otras proteínas, entre ellas la mosaico 4, en la generación de inmunidad para la defensa del organismo.

¿Qué se necesita para participar en el estudio Mosaico?

La población clave son personas de 18 a 60 años con prácticas sexuales recurrentes, con una diversidad de parejas sexuales o bien que no usen preservativo.

En medio de la emergencia sanitaria, los especialistas consideraron importante evitar exponer a un contagio de Covid-19 a los participantes en el estudio de la vacuna contra el VIH, por lo que realizaron una fase de preselección para determinar si eran aptos o no.

Como se trata de una vacuna para prevenir el VIH/SIDA, uno de los requerimientos es que las personas no estén infectadas por el virus. En la fase de selección se les hacen pruebas a los voluntarios para determinar si están contagiados ya sea por VIH o por alguna Infección de Transmisión Sexual (ITS).

Vacuna contra VIH

A partir de las pruebas que han realizado, Coello afirma que ha habido un aumento de ITS, especialmente clamidia, gonorrea y sífilis. En un inicio no era tan común encontrarlas. “Creo que era muy ligado a que estábamos resguardados en casa. Conforme pasaron los meses, la gente empezó a salir un poco más y a convivir”, sostiene la especialista.

Aunado a las características que se deben tomar en cuenta para formar parte del estudio Mosaico, Morales López agrega que los voluntarios no deben usar PrEP (profilaxis de prexposición), una serie de medicamentos que también protegen del VIH.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, estos medicamentos, por lo general Truvada o Descovy, son tomados por las personas en riesgo de contraer VIH debido a su alta eficacia para prevenir la infección.

El motivo por el que los participantes del estudio Mosaico no deben consumir PrEP es porque “queremos ver si el efecto protector contra el VIH es por la propuesta de vacuna que tenemos, no por el PrEP. Si alguien lo usa, no podría entrar al estudio“, aclara el médico. “Sí recomendaríamos que mínimo dejaran pasar este año. Si acaban de dejarlo uno o dos meses (antes), no sería aceptable“.

Las vacunas que se administran como parte del estudio Mosaico son experimentales. Este mensaje se enfatiza a los participantes, debido a que se está comprobando su eficacia, seguridad y protección.

El 30 de septiembre próximo será enrolado el último participante. Los especialistas estiman que los resultados preliminares puedan tenerse en 2024, cuando se termine el estudio.