Opinión

Sábado 7 de noviembre de 2026

Por primera vez nuestra selección avanzó a las instancias semifinales del torneo y lo hizo con una novena que ya ha escrito su nombre en la historia de un deporte con un importante arraigo en México.
López Obrador decidirá el futuro de este país que se ahoga entre el blanco y el negro pese a que clama por matices para restablecer el diálogo social.

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No vamos a dejar que el gobierno ruin e inhumano, que insiste en mentir y negar el desabasto de medicinas, se salga con la suya. En México sigue habiendo amor por el prójimo.
En lugar de preocuparle las familias más pobres, le preocupa que el Estado pierda participación en el mercado de gas LP.
Es una lástima que nuestra oposición no haya abierto este tema desde hace meses, cuando se aprobó la reforma constitucional.
La participación occidental en el país fue una fantasía post-imperial que ha derivado en la espantosa situación actual.

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Nunca el Poder Judicial de la Federación había estado sometido a una campaña negra tan intensa, como ahora desde Ejecutivo, que alienta el odio para colocar blancos en las espaldas de quienes considera sus adversarios.
La película de Luis Estrada, ¡Que viva México!, es un ejemplo de publicidad engañosa, pero sobre todo es desleal con su público.
Filogonio Naxin es una de las voces de los no vencidos, es el llamado en su propia lengua que se alza a partir de ese imponente pasado.
Creer que los demás tienen rasgos fijos que no cambian da paso a una actitud defensiva, a no escuchar y a no establecer límites.
No me apetecía nada más que caminatas encerradas y un poco de yoga hasta que me senté en la bicicleta Peloton. Ahora, gáname si te atreves…
La primera colombiana científica en participar en el informe del IPCC aclara que la ONU no hace investigaciones propias, solo revisa las existentes.

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En las decenas de géneros y subgéneros del cine existe una película que te habla como si te conociera de toda la vida: y si lo hace, es porque te conoce de toda la vida.
A la Sala Superior le urge terminar con los escándalos, hacer un control de daños, remontar su percepción negativa ante la opinión pública y recuperar prestigio a base de resoluciones objetivas.
Ya basta de que por cada manotazo que dé el presidente se quieran modificar las leyes a su antojo.
¿Queremos vivir en un mundo donde todas y todos somos delincuentes en potencia por el hecho de tener un smartphone en nuestras manos?

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