Claire, la ‘bebé’ que ayuda a medir la calidad del aire en Amberes
Ella es Clean AIR for Everyone (cariñosamente, CLAIRE) que busca demostrar el tóxico aire que respiran los habitantes de la capital belga (Fotode Kenzo TRIBOUILLARD / AFP)

Bélgica | AFP | Veerle Bonaers y su pareja salen a dar una caminata por la tarde por las calles de Amberes y súbitamente dejan de empujar el carrito de bebé y miran hacia el mapa, cuando se dan cuenta que han tomado un camino equivocado.

La bebé se llama Claire, viste zapatillas rosas y no hace ningún sonido desde adentro en su carriola azul, mientras la luz del sol invernal acaricia su suave mechón de cabello rubio.

Claire, que es el acrónimo de “Clean Air for Everyone” (Aire Limpio para Todos), guarda silencio porque es una muñeca, y junto a ella hay tres sensores eléctricos que miden las partículas emitidas por las fábricas y los caños de escapes de los automóviles.

Sus cuidadores caminarán con Claire en su carriola por 7.5 kilómetros (o unos 10,000 pasos), desde el campus de la Universidad de Amberes a través del denso tráfico de la capital belga, que convierte a este pequeño país de 11 millones de habitantes en uno de los más contaminados de toda Europa.

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Conocida como la “asesina silenciosa”, la contaminación del aire es responsable de aproximadamente siete millones de muertes prematuras cada año en todo el mundo según la ONU.

En Europa, cada año decenas de miles de habitantes de las ciudades mueren prematuramente, según mostró un estudio en la publicación especializada “The Lancet Planetary Health”. Y entre las ciudades europeas, Amberes fue la segunda más tóxica, después de Madrid, en lo que respecta a la exposición al dióxido de nitrógeno, el gas venenoso emitido por los automóviles diésel.

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Voluntarios pasean a Clean Air for Everyone -CLAIRE- para medir los niveles de CO2 en Amberes, la segunda ciudad más contaminada de Europa.

“Yo tengo un hijo y estoy muy preocupado por el efecto de la contaminación del aire‘, dijo Bonaers mientras su amiga Mariska Hendrickx encaminaba sus pasos por la avenida Prins Boudewijnlaan, de intenso tráfico.

Sueños tóxicos

Claire es una creación del profesor Roeland Samson, cuya investigación se apoya en los ciudadanos de Amberes para ayudar a su equipo a medir más ampliamente la exposición a la contaminación del aire. “Tenemos cientos de padres y abuelos dispuestos a dar un paseo con Claire“, dice el profesor mientras daba instrucciones a los caminantes del día.

“Esto es muy importante porque la calidad del aire varía mucho. Si solo hiciéramos una medición en el tiempo, no tendríamos una imagen completa“, agregó.

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Cuando Claire está en su cochecito la contaminación relacionada con el tráfico -como el hollín y las partículas- se miden a cada 10 segundos. También se registran otros parámetros, como la velocidad del viento y la hora del día.

El plan es que Claire salga todos los días hasta noviembre, y los voluntarios pueden registrarse en el sitio web de la universidad, especialmente diseñado para el proyecto.

Amberes es la mayor ciudad de Flandes, la región de habla neerlandes, densamente poblada y plana de Bélgica, con una notoria carretera de circunvalación, una de las arterias más congestionadas de tráfico de Europa.

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Claire es un desarrollo experimental de la Universidad de Antwerp, y el proyecto se extenderá de enero a noviembre de este año para calcular los cambios en la toxicidad del aire belga. (Fotos de Kenzo TRIBOUILLARD / AFP)

Los autos aquí comparten la carretera con un flujo interminable de camiones contenedores que transitan entre el enorme puerto de la ciudad, el segundo mayor de Europa, o el puerto aún más grande, en Róterdam, en Holanda, que está a apenas una hora de distancia.

Numerosos trabajadores locales se benefician de uno de los esquemas de automóviles de empresa más generosos del mundo, en el que se incentiva a las empresas a dar a sus empleados un automóvil y gasolina gratis en lugar de un aumento.

Este esquema, criticado por la UE y la OCDE, coloca cientos de miles de automóviles en las carreteras congestionadas de Bélgica, la mayoría de los cuales son modelos de varios años de antigüedad y que consumen mucha gasolina.

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Joeri Thijs, de Greenpeace Bélgica, dijo que el plan “ha empujado a muchos empleados a subir a un automóvil incluso cuando no lo necesitan para sus trabajos”. El actual gobierno belga ha iniciado un plan para modificar el esquema de automóviles de empresa con modelos eléctricos, sin utilización de combustibles fósiles. Thijs espera que las personas adopten el transporte público, la bicicleta o simplemente la caminata.

Esta nueva conciencia impulsa a muchos voluntarios a inscribirse para pasar una tarde con Claire.

AFP