3 años de gobierno
El presidente sigue demostrando que se preparó muchos años para estar en campaña, pero que la presidencia lo tomó por sorpresa.
Tenemos un presidente que no ejerce la autocrítica y se obsesiona con un proyecto de país que desconoce el diálogo para bien de la democracia, vulnerada por las imposiciones que desconocen la eficacia del derecho.
Las decisiones tomadas fueron malas y es por ello que no tenemos ningún logro ni nada que celebrar en estos tres años en materia de salud.
La negación de los problemas de violencia estructural y reforzamiento de estereotipos de género es común en los discursos.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador colma medio periodo de gestión con claroscuros en esa compleja relación con los medios.
Los pendientes son muchos: el combate efectivo a la corrupción, un clima preocupante de polarización social y una concentración evidente del poder presidencial.
El derecho a la salud prometido fue negado a millones, y la impunidad se convirtió en la regla general.
Algunos de los compromisos directamente relacionados con dos derechos habilitantes tan importantes como lo son la educación y la protección de la salud están lejos de ser cumplidos.
México está en una crisis de confianza y económica de proporciones pantagruélicas. El presidente y su grupo no escuchan a nadie que les traiga puntos de vista distintos.
A Morena no le importa la vida, ni la salud, ni la seguridad de los mexicanos. Lo único que les importa es enaltecer la imagen presidencial.