Andrés Manuel López Obrador
Tenemos un presidente que no ejerce la autocrítica y se obsesiona con un proyecto de país que desconoce el diálogo para bien de la democracia, vulnerada por las imposiciones que desconocen la eficacia del derecho.
¿No es hora de dejar de enojarnos con los malos y comenzar a cuestionar la ineptitud de los buenos?
López Obrador llenó el Zócalo con sus seguidores o con ciudadanos que genuinamente fueron a escuchar de viva voz su balance de esta primera mitad de gobierno, pero los triunfalismos no valen de nada.
A tres años de gobierno de la autollamada Cuarta Transformación, lo que vemos es la espalda de un presidente que camina por un universo paralelo aplastando a la izquierda y a las causas democráticas.
Desde el inicio de este gobierno, el presidente ha favorecido la lealtad por encima de la capacidad, agudizando la tendencia a escucharse a sí mismo.
La iniciativa eléctrica es la columna vertebral del plan político de Andrés Manuel López Obrador
Este es un escaneo rápido de tres años de gestión en el ámbito cultural. Vamos a la mitad del periodo y el panorama se vislumbra brumoso.
El presidente acusó que el programa no busca generar materia prima para la fábrica de chocolates de sus hijos.