CFE
En México requerimos ante la situación actual, un cambio de política energética que teja una relación entre la industria de hidrocarburos y la eléctrica.
Mientras se discute la Reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, una tormenta polar congeló la importación de gas de EU y puso en evidencia que nuestro problema no es la generación sino la pobre capacidad de almacenar y distribuir la electricidad.
Además, Grupo GIA en Chile; los plastiqueros analizan el sector, ojo, Segalmex; y fuerza en Solidaridad.
CFE quiere que las empresas de energía renovable paguen porque las centrales obsoletas han dejado de ser competitivas y no han sido despachadas por sus costos.
La crisis climática empeora y Andrés Manuel López Obrador planea comprar 2 millones de toneladas de carbón térmico de pequeños productores.
Sinaloa, Sonora, Durango, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León se quedan sin electricidad a causa de las tormentas de nieve en Texas (y la mayor parte del territorio de EU) que dejaron sin suministro de gas a las centrales de la CFE.
La iniciativa de reforma que analizará el Congreso y que obviamente será aprobada por la mayoría de Morena, contiene aspectos que evidentemente violentan a la Constitución.
La nueva política energética parece correr en el sentido de que la CFE recupere los clientes y el negocio que perdió con la apertura del mercado a la competencia.
La 4T juega con sectores que generan inversiones y mueven miles de empleos.
La reforma a la Ley de la Industria Eléctrica enviada por el Presidente al Poder Legislativo es un retroceso en el tiempo, una propuesta con más carga ideológica anclada en el pasado que pensando en el México del futuro, en el que podríamos ser.