Víctor Olivares opinión
En tiempos de saturación informativa, la desconexión digital es vital para la salud mental. Tomemos en serio la necesidad de pausar para poder reevaluar nuestros intereses.
Prisca Awiti y Alan Cleland, con sus enormes características atléticas y mentales, y sus respectivas diferencias en sus historias personales, logran converger en algo clave en unos Juegos Olímpicos: la pasión y el orgullo por la bandera que representan.
La contundencia y precisión con la que esta elección fue ejecutada deberá quedar en los libros de historia, sociología y estadística como referencia obligada para quien busque explicar, en algunos años, por qué ese ‘Méjico’ es lo que sea que vaya a ser en un futuro no tan lejano.
Al final, esta elección pudiera darnos cierta consciencia sobre el ruido y esa terrible paradoja de país, mezcla de la burda quimera y atroz realidad en que vivimos actualmente.