Inventor del código QR se deleita con su papel para luchar contra el Covid-19
Foto: Markus Winkler en Unsplash

El momento de ¡Eureka! que ayudó a Masahiro Hara a perfeccionar la Quick Response, o código QR, salió de un juego de Go a la hora del almuerzo hace más de un cuarto de siglo. 

Él jugaba el antiguo juego de estrategia en el trabajo cuando las piedras en el tablero le revelaron la solución al problema de los clientes de la firma en la industria automovilística en Japón. Ahora se usa como arma para la lucha contra la pandemia de coronavirus

Como empleado de la firma de componentes automovilísticos Denso Wave, Hara respondía solicitudes de fábricas para encontrar una mejor manera de administrar sus inventarios de una creciente variedad de partes. 

Los trabajadores querían una manera menos laboriosa de almacenar más información, que incluyera caracteres kana y kanji, pero los códigos de barras que se usaban solo podían retener cerca de 20 caracteres alfanuméricos de información cada uno. En algunos casos, una sola caja de componentes tenía hasta 10 códigos de barras que se leían individualmente. 

Después de ayudar al desarrollo de un lector de códigos de barras en los ochentas, Hara sabía que el método tenía sus limitaciones. “Tener que leer tantos códigos de barras en un día era muy ineficiente, y los trabajadores se cansaban de escanear tantas veces las cajas”, Hara, ahora ingeniero en jefe de la compañía, dijo en una entrevista desde su sede en la prefectura de Aichi en el centro de Japón. 

“Hicimos lectores de códigos de barras por diez años así que sabíamos cómo. Miré el tablero y pensé que la manera en la que las piedras se acomodan en la cuadrícula… podría ser una buena manera de transmitir mucha información al mismo tiempo”. 

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Así nació la teoría detrás del código QR. Veintiséis años después, el patrón bidimensional de cuadritos blancos y negros, que puede almacenar hasta 200 veces más información que el código de bassas estándard, revolucionó la manera en la que compramos, viajamos y accedemos a sitios web. 

Antes visto como una pequeña inconveniencia antes de los smartphones con cámaras, el humilde código QR ahora pasa por un renacimiento durante la pandemia de coronavirus. 

Desde principios de este año se usa para todo, para hacer check-in en restaurantes, menús digitales y pagos sin contacto. Se usa para apps de rastreo de contactos en varios países, hasta en el sistema de los NHS.

En la cumbre virtual G20 el mes pasado, el líder chino, Xi Jinping sugirió  un “mecanismo global” que use códigos QR para expedir “certificados de salud” para revivir los viajes internacionales. 

En el 2000, el año en el que el código QR recibió la certificación de ISO, la tecnología empezó a colarse en la vida diaria de Japón, primero para apostar en las carreras de caballos para identificar rápido a las apuestas ganadoras. Aunque no es un apostador, Hara recuerda que sentía orgullo cada vez que veía su invención en hojas de apuestas que tiraban en la calle los apostadores decepcionados. 

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Pero fue el desarrollo de las cámaras de smartphones lo que popularizó el uso del código QR, con aplicaciones que permiten que la gente escanee rápidamente arreglos de puntos para acceder a sitios web y descargar cupones de descuento. Hara, de 63 años, dijo que se “asombró” cuando los pagos sin efectivo con el código se adoptaron en China. “Nunca creí que se usaría como una forma de dinero”. 

El rol del código en los esfuerzos gubernamentales para contener una emergencia de salud pública global también lo tomó por sorpresa. “Me complace mucho que se use para mejorar la seguridad de la gente”, dijo Hara, que escanea hasta 20 en un fin de semana, principalmente en periódicos y revistas. “En 1994 solo nos enfocamos en su uso para la economía… nunca pensamos que se usaría para algo así”. 

Alentado por la prominencia de la tecnología, ha fijado su atención en su potencial de contribuir a otras áreas de la salud. “He pensado en cómo aumentar la cantidad de información que puede almacenarse para que el código pueda manejar imágenes”, dice. “Por ejemplo, podría ser posible que la gente lleve sus radiografías y cardiogramas en forma de código QR”. 

Después de un gran terremoto u otro desastre natural, los rescatistas podrían escanear códigos QR de evacuados enfermos para diagnosticarlos y hacer los arreglos necesarios para su cuidado médico. 

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La decisión de Denso Wave de mantener abiertas las patentes del código, en parte para alentar a que otras compañías lleven la tecnología más lejos, ha aumentado su ubicuidad y, este año, le dio a las autoridades de salud del mundo una oportunidad para detener el esparcimiento del virus.

Pero su inventor, que nombró el código en su cumpleaños el 8 de agosto, no desea ocupar los reflectores. “Sería lindo si más gente supiera sobre nuestra compañía”, dijo, y añadió que el reconocimiento de Japón como el lugar de nacimiento del código QR es más alto en China, donde se usa 1,800 millones de veces en un día solamente para pagos sin efectivo.

“No recibimos una comisión cada vez que se usa”, bromeó Hara. “Si tan solo así fuera”.

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