Los benditos 132,000 megawatts
Corto Circuito

Víctor es doctor en ciencias, es un liberal apasionado del sector energético y de la lucha contra el cambio climático, es vocero de la Plataforma México Clima y Energía y socio de la consultoría especializada Perceptia21 Energía. Twitter: @vicfc7

Los benditos 132,000 megawatts
Central Termoeléctrica de la CFE en Morelos

Uno de los discursos más repetidos por el actual gobierno es que el sector energético, principalmente el eléctrico, tienen un desorden y de hecho repiten que aunque la demanda máxima del sistema eléctrico fue de poco menos de 50,000 MW en junio de 2019 (no se superó en 2020 por el confinamiento de la pandemia), mientras que la CRE dio permisos por más de 132,000 MW de capacidad de generación. Y quieren poner “orden” en eso. Hay que hacer unas aclaraciones:

Primero: tener permisos NO significa tener centrales eléctricas capaces de generar esa cantidad de energía, ni significa que todas vayan a generar todo el tiempo. Además, es probable que algunos de los permisos no se desarrollen satisfactoriamente y terminen por nunca volverse fierros. Finalmente, muchas plantas viejas, sobre todo termoeléctricas de la CFE, deberían salir de operación por su alto costo y la contaminación que generan. Pero supongamos que al final, esos 132,000 MW se conviertan en fierros operables por 90 MW, casi el doble de la demanda.

¿Significan un problema? No. Lo que hay aquí es un error conceptual propio de quien nació, creció y entiende la planeación como un asunto vertical, la visión más perfecta desde el viejo estilo soviético: una empresa, propiedad del Estado que debe decidir donde y que se construye, con base en los criterios de un burócrata.

La gran mayoría de mexicanos fuimos educados con esas ideas, aunque la telefonía nos ha enseñado que las cosas pueden funcionar mejor en mercados. El problema es que el sistema de planeación vertical está limitado a las posibilidades del Estado para planear y ejecutar. Posibilidades logísticas, de conocimiento tecnológico, económico-financieras y hasta ideológicas. Por eso los sistemas energéticos en el mundo, México incluido, migran hacia mercados.

En los mercados eléctricos, igual que en cualquier mercado, quien puede y quiere ofrece sus productos o servicios para vender y satisfacer las necesidades del consumidor, incluso las propias. El derecho a participar se aseguró desde la Constitución. Así, la disponibilidad de energía no depende del presupuesto del gobierno ni del criterio de una persona, sino de la participación de todos los que quieran y puedan. Pero a diferencia de muchos otros mercados, el sistema eléctrico debe estar en perfecto equilibrio: que se genere la cantidad de energía que se consume, ni más ni menos. Para eso tiene que haber una autoridad o un operador que lo mantenga en equilibrio, que es el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE).

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La prioridad del generador en un mercado será la de garantizar que la red le reciba y pague su energía (despacho), para lo cual deberá cumplir con lo que las normas técnicas exigen y hacerlo al costo más bajo posible. Por eso, a quien más le conviene un mercado energético es al usuario final, que será el beneficiario de la competencia. Dicho de otra manera: si hubiera 132,000 MW en capacidad de generación instalada, sólo se usará en cada momento los 50,000 necesarios y más baratos. De eso se encarga el Estado mediante el CENACE y así usted paga lo menos costoso posible. Dicho esto ¡Benditos 132,000 MW!

¿Esto es sólo teórico? No. Recordemos que México tiene el parque eólico que entrega la energía más barata del mundo, en su tecnología, gracias a una subasta realizada en 2017.

Hay algo importante: La parte social ni la de seguridad del sistema están peleados con la existencia del mercado eléctrico. Pero esa es otra historia.

Víctor Ramírez es cofundador de Perceptia 21 Energía, firma especializada en consultoría y desarrollo de negocios en el sector energético y asuntos públicos. [email protected].

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