La UDC elegirá a rival de Angela Merkel para reemplazarla como líder de Alemania
Foto: Olaf Kosinsky (kosinsky.eu) Licencia: CC BY-SA 3.0-de

Cuando Angela Merkel abandone su puesto como canciller en septiembre dejará tras de sí a un partido conservador que no ha tenido rival político en Alemania desde hace 16 años y que actualmente encabeza las encuestas con 15 puntos de ventaja.

Sin embargo, la Unión Demócrata Cristiana podría pagarle este sábado eligiendo como nuevo líder a uno de sus rivales más antiguos, a un hombre que representa el regreso al pasado de antes de Merkel, no sólo en términos de valores ideológicos sino también en estilo de liderazgo.

Merkel reclamó el puesto del abogado millonario Friedrich Merz como líder del grupo parlamentario de la UDC en 2002 y ahora es el favorito para llevar a la centro derecha a las elecciones federales el 28 de septiembre de 2021 cuando se decidirá quién ocupará el puesto de Merkel como canciller de Alemania.

El partido social demócrata nominó al ministro de finanzas Olaf Scholz como candidato. Los verdes muy probablemente nominen a alguno de sus líderes Robert Habeck o Annalena Baerbock.

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Entre la población se considera que Merz es una figura divisiva que llevaría a los demócrata crisitanos de vuelta hacia el neoliberalismo y que podría empujar a los votantes de centro, leales a Merkel, hacia los brazos de los verdes o hacia el partido social demócrata de centro izquierda, más que otros miembros del partido, como Armin Lascher y Norbert Röttgen.

Este fin de semana se realizará el congreso digital del partido, la decisión sobre el futuro liderazgo de la UDC la decidirán 1,001 delegados de las asociaciones locales, regionales y estatales del partido que tienen que hacer cuadrar la nostalgia ideológica con la realpolitik.

Pero Merz sigue siendo el candidato a vencer. “Un partido encabezado por Friedrich Merz provocará divisiones dentro de la UDC”, dijo uno de los miembros del parlamento y seguidor de Röttgen. “Pero ese es el precio que muchos delegados están dispuestos a pagar para que la UDC vuelva a ser la de antes”.

Laschet, el premier del estado de Renania del Norte-Westfalia, parecía ser el candidato natural ya que la protegida de Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, anunció su renuncia a la presidencia de la UDC en febrero de 2020 porque no pudo hacer valer su autoridad durante una rebelión en el este.  Aunque Laschet tiene muy buenos índices de aprobación en el estado más poblado de Alemania y el apoyo tácito de los cuarteles del partido, no ha podido disipar las dudas sobre su capacidad para los escenarios nacionales o internacionales.

Las dudas surgieron el año pasado durante una conferencia de seguridad en Munich porque Laschet insistió en hablar en alemán en un panel de debate sobre el futuro de la UE que se realizaba en inglés, lo que le adjudicó cierto carácter de timidez.

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El manejo que ha hecho este candidato de 59 años de la pandemia en Renania del Norte -Westfalia ha hecho crecer las dudas ya que “Laschet laissez-faire” ha generado más críticas que los líderes de estados con índices de contagio más elevados. “Si no puede hacerse valer frente a otros 15 estados alemanes, ¿cómo podrá enfrentarse a otros 26 países de la UE?” Preguntó uno de sus antiguos seguidores.

Röttgen, el otro candidato, y antiguo ministro de medio ambiente y actual presidente del comité de asuntos del exterior del Estado, empezó siendo el extraño en la carrera de tres caballos pero ya está en el segundo puesto en las encuestas gracias a una campaña digital que trata de balancear el manejo de la política de Merkel, que busca el consenso doméstico, con una agenda política más proactiva hacia el exterior.

Si Röttgen consigue más de la tercera parte de los votos en la primera ronda de votación el sábado, sus seguidores piensa que puede conseguir apoyo suficiente para tomar la delantera en una escapada.

Laschet estuvo dando conferencia tras conferencia sobre las restricciones del confinamiento el año pasado y Röttgen aparecía en todos los programas de entrevistas. La campaña de Merz parecía haber perdido fuerza. Tuvo intervenciones ocasionales como en una entrevista en la que parecía relacionar la homosexualidad con la pedofilia y los ataques hacia el liderazgo de su propio partido que hacían pensar en Trump. Todo esto lo llevó a perder seguidores entre los votantes y entre los miembros de su partido.

Pero se mantuvo detrás de escenas en una buena parte de 2020 llevando a cabo reuniones informales con los delegados y llamando a sus rivales para felicitarlos por sus cumpleaños.

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Para muchos alemanes conservadores, Merz es la promesa de una postura política claramente identificable después de dos décadas de una líder cuyo pragmatismo la ha llevado a cruzar las líneas rojas de su partido en temas como la energía nuclear, la migración y la carga de la deuda de la UE. En dos debates de TV, Merz siempre fue más rápido para contestar preguntas que requerían un sí o un no como respuesta. Es famoso por su insistencia en que las declaraciones de impuestos deben ser tan simples como para caber en un portavasos.

Su conservadurismo anticuado le ha valido admiradores no sólo entre los delegados de mayor edad sino también entre los jóvenes políticos de UDC, como el presidente del partido de 35 años de la ciudad cosmopolita de Hamburgo.”Durante los últimos años hemos visto la polarizaciónhacia los márgenes del espectro político”, dijo Christoph Ploss a The Guardian. “Con Merz, esa polarización regresaría al centro”.

Los críticos dicen que la imagen que se tiene de Merz hablando directamente es un espejismo. Este hombre de 65 años promete en su campaña hacer que el modelo económico de Alemania sea ecológicamente más sustentable y considera que el cambio climático es  un “mega sujeto”, como señaló en una editorial para Der Spiegel, pero ha sido más específico en las prohibiciones que va a evitar que en las políticas que va a introducir.

Con respecto a Europa, la postura de Merz ha sido “consistente y tácticamente ambigua”, dijo Lucas Gutenberg, subdirector del centro de estudios Jacques Delors. “Pocas veces adopta una postura rotunda en cuanto a las iniciativas europeas como el fondo de recuperación de la pandemia. Sólo dijo que la UE camina por “una línea muy delgada” con los paquetes de rescate financiero”.

“Esos comentarios van dirigidos hacia un número considerable de los democratacristianos que se volvieron desconfiados de los otros países de la UE durante la era de Merkel”, dice Gutenberg. “Y mientras la UCD tema que el resto de Europa está engañando a Alemania, cualquier paso hacia una mayor integración sólo va a conseguirse aplicando una presión extrema”.

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Los seguidores de Merz aceptan que las posturas divisivas de su candidato podrían hacer que los votantes liberales de la UCD caigan en los brazos del partido verde alemán que se mueve en el centro.  A cambio, esperan que las posturas sobre migración y mercado libre atraigan a los votantes que se habían marchado al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, lo cual dudan los encargados de los estudios de opinión.

“No hay mucho en la UCD que atraiga a los de extrema derecha”, dijo Manfred Güllner director del Instituto de Investigación Social de la forsa.  “El Alternative für Deutschland ha crecido sobre la espalda de los votos que se fueron previamente a otros pequeños partidos de extrema derecha y sobre los antidemócratas que no votan, que difícilmente voltearían a ver a los cristianodemócratas. Si acaso, Merz como líder de la UCD aumentará las probabilidades de que Alemania sea gobernada por una coalición de izquierda.

Si Merz sale triunfador en las votaciones del sábado, seguramente se nombrará a sí mismo candidato para las elecciones federales de septiembre. Con Laschet y Röttgen, la situación no queda tan clara.

No hay límite constitucional sobre el tiempo que un canciller puede estar en funciones, pero Merkel siempre ha dicho que no quiere un quinto mandato, mensaje que reiteró en su discurso de Año Nuevo hace dos semanas.

Las elecciones estatales de Baden-Wurtemberg y Renania-Palatinado del 14 de marzo servirán de indicador de las posibilidades que tiene cada uno de los tres candidatos para llenar el vacío de autoridad que se ha creado con el anuncio de la partida.