Los monos ladrones de Bali pueden identificar objetos de gran valor
Foto: Laura Cros en Unsplash

En el templo Uluwatu en Bali, los monos van a hacer negocios. Los macacos de cola larga que deambulan por todo este antiguo lugar tienen la mala fama de robar a los turistas despistados y luego aferrarse a su botín hasta que les dan comida a cambio.

Los investigadores descubrieron que son muy hábiles para detectar qué objetos valoran más sus víctimas y aprovechan esta información para maximizar sus ganancias.

Estos extraños macacos prefieren lanzarse por objetos que los humanos intercambian por comida, como sus objetos electrónicos, y no por cosas de menor valor como pasadores para el pelo o estuches de cámaras vacíos, dice el doctor Jean-Baptiste Leca, profesor asociado del departamento de psicología de la Universidad de Lethbridge en Canadá y coordinador del estudio.

Los teléfonos móviles, las carteras y los lentes graduados son los objetos de más valor que buscan más. “Estos monos se han vuelto expertos en robar a los turistas distraídos que no escuchan las recomendaciones de los empleados que les advirtieron que guardaran los valores dentro de sus bolsas cerradas y que las sujetaran con firmeza en el cuello o en la espada”, dice Leca.

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Después de más de 273 días de grabar interacciones entre los animales y los visitantes del templo, los investigadores descubrieron que los macacos exigen mejores recompensas, o más comida, cuando los artículos son de mayor valor.

Las negociaciones entre un mono ladrón, un turista y un miembro del staff normalmente duran varios minutos. La espera más larga para conseguir la devolución de un objeto fue de 25 minutos, con 17 minutos de negociación incluídos. Cuando los objetos no tienen tanto valor, los monos concluyen sus sesiones de trueque más rápido y aceptan una recompensa menor.

A diferencia de otros estudios previos que consideran comportamientos similares, los macacos de Uluwatu son animales libres y la observación no se hizo en un laboratorio.

Los monos aprenden estos comportamientos durante su juventud, hasta antes de cumplir cuatro años, indica el estudio que financió el Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada,NSERC, y el Alberta Gambling Research Institute, AGRI, y se publicó en las Philosophical Transactions de la Royal Society.

Robar y negociar son expresiones de inteligencia cultural por parte de los monos, dice Leca. “Estos comportamientos se aprenden en sociedad y se han realizado a lo largo de varias generaciones por al menos 30 años en esta población”.

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Aunque el staff del Uluwatu siempre está atento para cuidar las relaciones entre los monos y los turistas, controlar a los animales es un gran reto en otras partes del mundo. Los monos de Marauding tienen la fama de causar muchos problemas en todo India porque se comen las cosechas de los campesinos, se meten a las casas a robar en pueblos y ciudades, y se supo de uno que le robó a un trabajador de la salud muestras de sangre para  prueba de coronavirus.

Hay preocupación porque en muchas regiones los monos se han vuelto más agresivos porque la pandemia los ha dejado sin alimentos. En Tailandia, en la ciudad de Lopburi, famosa por su población de macacos, se empezó el año pasado una campaña de esterilización. La falta de turistas durante la pandemia ha dejado hambrientos a los animales y es difícil convivir con ellos.