¿Cuál es el legado de Ivanka Trump? Impulsar las terribles acciones de su padre
Foto: La Casa Blanca

Ivanka Trump terminó su estadía en la Casa Blanca de la manera más acorde: con un escándalo sobre un baño de 3,000 dólares. Los miembros del Servicio Secreto no podían usar los baños en la mansión de Washington DC de Jared Kushner e Ivanka y se tuvo que rentar un departamento para el uso de los agentes, aunque la pareja lo niega. Estamos hablando de tirar el dinero de los contribuyentes al escusado.

Uno puede pensar que Ivanka no tenía planes de pasar sus últimos días en DC lidiando con las consecuencias de una insurrección violenta y las filtraciones de sus baños. Cuando se nombró a sí misma consejera especial del presidente, Ivanka era una vendedora de zapatos y bolsas llena de ambición. Iba a empoderar a las mujeres en todas partes. Las niñitas de todo el mundo leerían sobre Santa Ivanka durante las décadas. Sería el modelo de empresaria y sus bolsas se venderían como pan caliente.

Cuatro años después, la línea de ropa de Ivanka ya no existe y su reputación está tan dañada que una universidad le retiró la invitación para presentarse como oradora. Parece que nadie la quiere en Nueva York y a su papá ya lo sacaron de internet, de algunas partes, por incitar a la violencia. Ivanka tiene todo el derecho de quedarse llorando en su cama pensando en todo lo que salió mal.

Te puede interesar: ‘Bañogate’, el nuevo escándalo que sacude a la familia Trump en Washington

Pero Ivanka es una Trump. El narcisismo y el autoengaño están en su ADN. Mientras DC se prepara para el caos de la toma de posesión, Ivanka se la pasa tuiteando sus “logros” y retuiteando los elogios tratando de convencernos de que su legado es importante.

Según su cuenta de Twitter, EU tiene que agradecerle el permiso de paternidad pagada por el que trabajó. Y, para ser justos, si Ivanka tiene el mérito de algo, es de haber presionado a Donald Trump para que pasara una ley que le da a los empleados federales un permiso de paternidad pagada de 12 semanas.  ¿Se habría dado eso sin Ivanka? No lo sé. Pero ella lo apoyó. ¿Compensa eso las otras cosas odiosas que apoyó? No.

Otro de los grandes proyectos de Ivanka fue la iniciativa Women ‘s Global Development and Prosperity, W-GDP, que tiene la finalidad de llegar a 50 millones de mujeres de los países en vías de desarrollo para 2025 y bueno, en realidad no se muy bien para qué. La iniciativa está tan cargada de palabrería que es difícil entenderla. Da la impresión de que se creó con las vagas indicaciones de Ivanka de “empoderar a las mujeres con métodos poderosos por medio de pilares estratégicos de empoderamiento”.

De cualquier forma, todo este empoderamiento ha servido de algo. Según un reporte que presentó la semana pasada W-GDP casi 12.6 millones de personas de todo el mundo recibieron las herramientas necesarias para su avance económico, gracias a Ivanka.  Seamos generosos y digamos que W-GDP hizo algo bueno. El problema es que lo bueno no llega a la altura de todo de la guerra masiva de la administración Trump en todo el mundo en contra del aborto. La administración hizo mucho daño con la ampliación de su ley mortaja que prohibe el uso de fondos federales para apoyar a las ONGs que proporcionan asesoría o ayuda para el aborto. Trump también hizo todo lo que pudo para acabar con el presupuesto para la ayuda al exterior.

No te pierdas: ¿Trump planea perdonarse a sí mismo y a su familia?

Sin embargo, Ivanka fue muy hábil al apropiarse de W-GDP como parte de su legado. El año pasado estuvo detrás del lanzamiento bipartisano de una ley que formalizaría el programa para que se mantuviera con vida cuando su padre dejara el puesto. Pudo haber sido aprobado porque Jeanne Shaheen, una senadora demócrata, la estaba apoyando. Pero Ivanka se puso ambiciosa e insistió en usar su propia versión de la ley y perdió el apoyo de Shaheen. La senadora explicó que la versión de Ivanka no se enfoca lo suficiente en el desarrollo económico de las mujeres y minimiza cuestiones como la educación, la salud y la violencia de género. No fue algo del estilo de “que coman pasteles” pero sí algo como “que pongan su pastelería.” El mes pasado, no se aprobó la propuesta de ley y ahora el futuro del proyecto más importante de Ivanka está en veremos.

No quiero ser injusta. Tal vez no empoderó a las mujeres como prometió, pero ella sí. Ivanka y Kushner hicieron una fortuna “trabajando” en la Casa Blanca. Y ya sabemos, la caridad empieza desde casa.

Arwa Mahdawi es columnista de The Guardian.